Petit Comité, la vuelta a la tradición

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Passatge de la Concepció, 13 93 550 06 20 www.petitcomite.cat

21 de abril de 2011 (12:06 CET)

Fermí Puig, el cocinero de Drolma, y los propietarios de este lujoso restaurante y del Hotel Majestic donde se ubica, decidieron abrir un nuevo local dedicado sólo a cocina tradicional catalana y a precios ajustados, lejos de las minutas del estrellado Drolma. Y lo hicieron muy cerca del mismo paseo de Gràcia, en el pasaje de la Concepció, un nuevo cluster gastronómico de Barcelona, donde conviven distintas ofertas: el asiático Mur Muri, también del grupo Majestic, el Tragaluz, el Mordisco y el Japonés; está a punto de abrir sus puertas el Boca grande, una oferta centrada en el pescado a buenos precios. A partir de este verano, en apenas doscientos metros el pasaje permitirá dar una vuelta completa al mundo gastronómico.


Petit Comité se dedica a servir los platos más tradicionales renovados con las nuevas tecnologías que permiten elaboraciones menos pesadas, adecuadas a gentes que después de la comida han de volver al trabajo y que citan allí a sus clientes. El tirón del conocido cocinero que lo dirige ha hecho que desde el principio haya despertado el interés de todos los aficionados a la buena mesa. Por allí han pasado, y pasan, todo tipo de gentes, aunque predominan las del mundo de la empresa. El local, como su nombre evoca, está decorado de forma desenfadada, con la cocina a la vista, frente a una barra para quienes tienen prisa y optan por el menú, y dos tipos de mesas, unas con sillas-taburete y las otras un poco más cómodas. El hecho de estar ubicado en una casa de planta baja le ha permitido ganar unas pocas plazas en el pequeño patio abierto que lo rodea, donde el comensal puede fumar.

La carta no es muy amplia, pero resulta más que suficiente. Está organizada con ofertas para picar, con unas recomendables croquetas hechas de carne rustida a la antigua, los entrantes, desde ensaladas a tradicionales canelones, macarrones, arroces, fideos, trintxat, y los segundos también clásicos, con rape al horno con patatas, atún con sanfaina –pasado por la plancha y en su punto de cocción-, las recetas de carnes habituales de la cocina catalana, incluido el cap i pota o el fricandó y las especialidades para la brasa. La oferta de vinos tampoco es monumental, pero se nota que está hecha con buen tino, incluyendo las mejores propuestas del momento, como el estupendo Ekam del Pallars Jussà, de riesling y albariño.

La barra se destina a un menú, que por 18 euros incluye un plato principal con guarnición, copa de vino o caña Estrella, postre o café.

Parte de la oferta de la carta se puede probar en casa o en la oficina. El restaurante tiene un servicio de comida para llevar de raciones para dos personas de cinco de sus especialidades.
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