Piqué admite a miembros del Cercle que ni en Madrid ni en Barcelona le apoyan

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Considera que las posiciones políticas se han radicalizado

21 de marzo de 2013 (21:15 CET)

El presidente del Cercle d'Economia, Josep Piqué, no vive sus mejores momentos. El miércoles organizó, en la sede del Cercle, un debate con el Colectivo Wilson, con economistas proclives a la independencia. Los asistentes, la gran mayoría socios del lobby empresarial, dejaron constancia de una cierta simpatía con las tesis de los ponentes. Y Piqué no estuvo cómodo.

Tanto es así, que cuando el economista Xavier Sala Martín se refirió a la Corona española, y desgranó todos los problemas de las instituciones españolas, Piqué musitó un improperio que los asistentes de las primeras filas pudieron leer en sus labios.

Tras el debate, y ya en una cena, Piqué manifestó a uno de los miembros de la Junta su estado de ánimo. Piqué le aseguró que deseaba dejar el Cercle, tal y como se comprometió al iniciar el mandato, y que las jornadas de Sitges de este año serán las últimas con él de presidente.

Pero dejó claro que no ha podido convencer a nadie. En Madrid, los documentos del Cercle, que buscan una tercera vía, de entendimiento entre Catalunya y España, con la petición de un sistema fiscal más acorde con las necesidades de Catalunya, no gustan y se considera a Piqué “un tibio”.

Y en Barcelona, los circulos nacionalistas no le perdonan sus responsabilidades como ministro del PP. Es decir, que no ha podido erigirse por encima de la directa confrontación política.
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