¡Cataluña termina aquí! ¡Aquí empieza Murcia!

ERC celebra sus 90 años de historia "al lado de la gente". 90 años de historia en las que ha habido etapas llenas de supremacismo, xenofobia y, en concreto, hispanofobia

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, y el candidato del partido al 14-F, Pere Aragonès, comparecen para valorar los resultados de las elecciones catalanas del 14 de febrero de 2021 | EFE/AE
El presidente de ERC, Oriol Junqueras, y el candidato del partido al 14-F, Pere Aragonès, comparecen para valorar los resultados de las elecciones catalanas del 14 de febrero de 2021 | EFE/AE

ERC celebra este año el noventa aniversario de su fundación. Así lo anuncia en su página web: “Celebración del aniversario de los 90 años de Esquerra Republicana de Catalunya. Un partido con 90 años de historia y un único objetivo: hacer una República catalana libre, justa y próspera al lado de la gente”.

En un lugar preferente de dicha página, hay un vídeo titulado “90 años al lado de la gente. 90 años de Esquerra Republicana”. En un minuto, se pueden contemplar personajes y acontecimientos que definen la historia de ERC. Entre imagen e imagen, el texto¨: “90 años de trabajo, incansable, valiente, honesto. De historia a hombros de gigantes. Fieles al pueblo de Cataluña. Al lado de la gente. Con un solo objetivo. Una República Catalana justa, libre, próspera”.

La Memoria Histórica de la inmigración de ERC

Aprovechando la oportunidad que brinda el noventa aniversario de la fundación de ERC, aprovechando la innata y exigente inclinación de ERC por la recuperación de la memoria histórica; ERC podría dar un ejemplo de autocrítica –dicen que la autocrítica es típica de la izquierda- revisando su propia historia.

Propiamente hablando, el trabajo ya está hecho por algunos –solo algunos- historiadores. Entre estos trabajos, se recomienda el libro del historiador británico Chris Ealham titulado La lucha por Barcelona. Clase, cultura y conflicto 1898-1937 (2005).

En las líneas que siguen, se pone a disposición del lector que no la conozca –también de ERC, por si tiene a bien darla a conocer por aquello de la verdad de los hechos- la historia ocultada de ERC a través de imágenes extraídas del libro de Chris Ealham. Una síntesis –como si de una exposición divulgadora se tratase- de los primeros años de ERC que se ofrece en diez paneles de lectura rápida.

–ERC se benefició de un populismo que le ayudó a sintonizar con el malestar de los diversos sectores marginados por la dictadura de Primo de Rivera… [para ello contó también con el] ala nacionalista radical de extrema derecha… [con] un pequeño grupo de catalanes xenófobos… [y con] los criptofascistas que despreciaban a la clase obrera “descatalanizada”.

–ERC, pese a no tener autoridad para regular el acceso de los ciudadanos españoles a Cataluña, se propuso detener la “invasión” de inmigrantes. L´Opinió (uno de los grupos fundadores de ERC): nadie toleraría que se le instalase un desconocido en casa “bajo pretexto que es mejor que su propia casa”.

–ERC quiso establecer un “cordón sanitario” de control de la inmigración –constituida por una fuerza policial específica- en las estaciones de ferrocarril, los puertos y las principales carreteras de entrada a Barcelona.

–ERC quiso establecer también un sistema de “pasaportes” que obligase a los inmigrantes a demostrar que contaban con una oferta de trabajo o ahorros. Objetivo, según L´Opinió: medidas “duras pero justas” para reducir el paro en un 50 por ciento evitando “[la llegada de] aquellos que vendrían a crear conflictos”.

–ERC practicó una política excluyente –identitaria y chovinista- con los inmigrantes procedentes del resto de España que fueron clasificados como “murcianos”. La manifestación más nítida de la exclusión fue el cartel -situado en la frontera de Barcelona y el barrio de Collblanc en Hospitalet- en que se leía “¡Cataluña termina aquí! ¡Aquí empieza Murcia!” Unos murcianos que –mentalidad colonial- fueron vilipendiados y acusados de ser fuente de crimen, enfermedad y conflicto.

ERC puso énfasis en unos “forasteros” y unos “pueblos primitivos” que habían socavado la cultura del compromiso político y el seny (sentido común) propia de la historia preindustrial de Cataluña.

–ERC –en coincidencia con los conservadores- veía los conflictos como una “provocación” causada por “agitadores” de fuera de Cataluña, una “especie de tribu sin autoridad, jerarquías ni ley ninguna”.

-ERC –el ala nacionalista racista de ERC- pudo propiciar una ola antiinmigratoria repentina y violenta que estigmatizó a los obreros de fuera de Cataluña, evocando imágenes de una “inundación” “sistemática” de “forasteros” en “nuestra casa”. La prensa de Esquerra reflejaba la visión nacionalista de una sociedad catalana unida y armoniosa a cuya capital los inmigrantes “acudían” a “estar desempleados”. Algunos hablaban de pobres “indignos” y “ejército de mendigos” que venían a “robar el pan de nuestros niños catalanes”.

–ERC entendió la inmigración como una ofensiva contra Cataluña. Ante el aumento del paro, planteó la repatriación voluntaria de los inmigrantes a España.

–ERC, en su afán por reducir el paro, alquiló un tren para devolver a los inmigrantes al sur de España. El tren, quizá por culpa de un sabotaje, se vio obligado a parar en un barrio periférico de Barcelona (La Bordeta). Al ponerse el tren de nuevo en marcha, los inmigrantes habían huido llevándose consigo la comida y la bebida gratis que habían recibido al subir al vagón. Ante el fracaso de la operación, Esquerra apostó por una repatriación forzosa que fracasó debido a la oposición de los inmigrantes.

La voz de la sangre y la nación una

Si Maurice Barrès (Escenas y doctrinas del nacionalismo, 1902) decía que la “nación es la aceptación de un determinismo”, si decía que hay que escuchar “la voz de la sangre”, si pedía “que la influencia de los antepasados sea permanente, y los hijos serán enérgicos y rectos, y la nación una”, si Maurice Barrès decía y pedía esto, lo mismo puede afirmarse del nacionalismo catalán de la Segunda República.

Vayamos a las fuentes y detengámonos en la obra de dos republicanos de proa con carnet como Pere Màrtir Rossell i Vilar (Diferències entre catalans i castellans, 1917; Raça, 1930) y de Josep A. Vandellós (Catalunya, poble decadent, 1935).

Pere Màrtir Rossell i Vilar (director de los Servicios de Ganadería de la Mancomunitat) defendía que el cruce de razas y mentalidades implicaba la degeneración biológica y la confusión, y sustentaba que “las razas han de conservarse puras, o sea, han de mantener íntegras sus propiedades para ser las únicas fuentes de cultura”. Por lo demás, diseñó un proyecto para la mejora de la raza catalana.

De raza pura, poetas y la invasión de un pueblo extranjero

Josep A. Vandellós (demógrafo y funcionario de la Generalitat) estaba preocupado por la escasa capacidad reproductora de los catalanes de origen –“unidad diferenciada con características bien determinadas”, aseguraba- que podría ser compensada por una inmigración española que calificaba de “ejército extranjero”.

El problema de nuestro demógrafo: la “invasión pacífica formada principalmente por gente no catalana” pone en peligro “el patrimonio espiritual de nuestro pueblo, la cultura y el carácter de nuestra gente”.

La conclusión: “mientras los catalanes, cada vez más divididos y más individualistas, perderemos la noción de nuestras mejores esencias, se irá formando otra Cataluña con gente más fuerte, más primitiva, más vigorosa, que poco a poco irá creando una nueva patria que no será ciertamente aquella de la cual hablaron nuestros últimos poetas y que hubieran querido conservar los últimos políticos de nuestra raza”.

A hombros de supremacistas

Al inicio, se reproducía el texto de la celebración de los 90 años de ERC. Decían: “una historia a hombros de gigantes.” Dejando a un lado el plagio –la frase se atribuye a Isaac Newton, aunque algunos la adjudican a Juan de Salisbury, Bernardo de Chartres o Diego de Estella-, queda claro que la ERC de la Segunda República no hizo historia a hombros de gigantes –Isaac Newton se refería a los grandes de la ciencia que marcan el camino-, sino a hombros de hispanófobos supremacistas.

A día de hoy, ERC no ha reconocido todavía su política hispanófoba en tiempos de República. Se desconoce si ERC –sin arrepentimiento, por supuesto- ha solicitado el indulto por ello.

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Miquel Porta Perales