Esa izquierda fracasada y airada
Más pronto que tarde, estas izquierdas decepcionadas de sí mismas y airadas con un presente que no comprenden naufragarán en el mar de la historia
La izquierda que va más allá del PSOE ha decido no votar a favor de la ley que repercutirá en el Código Penal y endurece el castigo a los reincidentes de de determinados delitos. Quienes -pongamos por caso- roben un móvil, un reloj, un collar, una cartera o una cazadora; quienes hagan eso, en lugar de entrar por una puerta de la comisaría o el juzgado y salir -cuestión de minutos- por otra puerta de la comisaría o del juzgado, podrían ir a la cárcel. Podrían -detalle que retener-, porque han de ser juzgados y hay que tener en cuenta La ley reguladora de la responsabilidad penal de los menores.
Unos meses o años de cárcel no sirven para nada
La izquierda -Sumar, Podemos, ERC, Bildu y demás actores secundarios coaligados para facilitar los gobiernos del PSOE-, como cabría suponer, sostiene que la ley reduce derechos, que la cárcel no reeduca a los delincuentes y, en consecuencia, unos meses o años de cárcel no sirven para nada. De ahí, la abstención en la votación de dicha ley. Por su parte, el PSOE de Pedro Sánchez votó a favor de la ley, porque así lo exigió un Junts que puede ayudarle a consumar la legislatura, aunque no tenga ni mayorías parlamentarias ni Presupuestos Generales.
Lo que llama la atención de todo ello es que a esa a izquierda no le importe la protección de la ciudadanía ante delitos como los citados anteriormente. ¿Qué contesta la izquierda irredenta? “Plantamos cara al discurso racista contra la multirreincidencia”. Faltaría más. A falta de soluciones, retórica.
Malos hábitos
Por un lado, a las izquierdas coaligadas solamente les interesa -eso dicen- la reeducación del delincuente y por ello permiten que se siga atacando a los ciudadanos, jugando con su seguridad y sus pertenencias. Por otro lado, Pedro Sánchez únicamente persigue los siete votos de Junts, al tiempo que marca perfil de gobernante ante su electorado. Intenciones perversas y malos hábitos. Habría que preguntarse quién tiene que reeducarse.
Pedro Sánchez patrocina a Gabriel Rufián 500.0
Lo que también llama la atención es que las izquierdas, hasta ahora capitaneadas por Yolanda Díaz -a la que ya no quieren sus colegas-, sigan mirando hacia atrás con ira, sigan incurriendo en unas ideas y prácticas fracasadas, que les llevan, de elección en elección, a la frustración y a la amargura. Unas ideas que no dejan de ser un anzuelo para pescar en el río revuelto del electorado. Una izquierda que solo sirve para apuntalar a Pedro Sánchez en el poder. Una izquierda más allá del PSOE que, con el beneplácito de Pedro Sánchez, iría encabezada por Gabriel Rufián 500.0.

Una izquierda que pretende arreglar problemas complejos con herramientas averiadas, con promesas vagas: el progreso, la felicidad, la fraternidad, la paz. También, la reducción de la jornada laboral, más días de vacaciones, más subvenciones, trabajo continuo, desaparición de la cola en los ambulatorias, una educación de primera división que esté en las primeras posiciones de PISA, la seguridad ferroviaria, y pisos, muchos pisos. Parole, parole, parole. La ciudadanía está ya cansada de tanta música.
Alerta: no intenten cuestionarles o serán catalogados de reaccionarios, ultraderechistas, fascistas y peones de la fábrica del fango de la derecha.
El naufragio en el mar de la historia
Más pronto que tarde, estas izquierdas decepcionadas de sí mismas y airadas con un presente que no comprenden naufragarán en el mar de la historia. Con ellas naufragarán también sus creencias, su sectarismo, su impostura, su cinismo, su amoralidad, su soberbia, sus miserias, su deriva autocrática, su retorcimiento de derechos, su endogamia, su impunidad, su mentira crónica, la necesidad de buscar enemigos -la polarización y el enfrentamiento- para subsistir, su ideología prêt-à-porter, sus verdades absolutas, su fundamentalismo.
«A las izquierdas coaligadas solamente les interesa la reeducación del delincuente y por ello permiten que se siga atacando a los ciudadanos, jugando con su seguridad y sus pertenencias»
Una izquierda a la que solo le interesan los fines sin tener en cuenta los medios. Una izquierda que ha bajado del cielo al suelo, de lo inefable a lo instrumental. Una izquierda, la de Pedro Sánchez, que parece haber venido al mundo con la misión de acabar con la derecha y resolver el problema catalán. Y después se verá.
Aunque, quizá no haya un “después”. Y llevaremos flores a esa izquierda fracasada y airada.