Estabilidad política en España

La estabilidad política se convierte en un bien, en un factor positivo y deseable para todos los ciudadanos.

Tanto Juan Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, como Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña, han defendido, cada uno en su respectivo ámbito, que tanto el acuerdo con Vox para lograr la investidura de Bonilla como la aprobación de los presupuestos generales de la Generalitat, que no se aprobaban desde 2023, con el apoyo de Comunes y ERC, generan estabilidad política. La estabilidad política, de esta forma, se convierte en un bien, en un factor positivo y deseable para todos los ciudadanos.

La concepción del término estabilidad, que descansa en la premisa conservadora según la cual, para poder mantener el statu quo, debe haber previsibilidad, certezas, continuidad institucional, seguridad y riqueza, sostiene que se necesita la estabilidad de los gobiernos para poder garantizarlas. Es la visión más extendida. Es el caso del dilema de Juan Moreno Bonilla, que ha tenido que elegir, como ha expresado públicamente, entre pactar con Vox su investidura o mantener su promesa electoral de que no pactaría con la extrema derecha y, como consecuencia, tener que repetir las elecciones andaluzas por falta de apoyos parlamentarios. Bonilla ha elegido la primera opción para lograr así su tercera investidura, que le llevará, si la completa, a gobernar Andalucía durante doce años consecutivos, con el argumento de no perjudicar a los andaluces convocándolos de nuevo a las urnas, lo que implicaría más incertidumbre, más gasto electoral, más tensión política y, por lo tanto, mayor inestabilidad política.

Foto: Europa Press.

La posición de Salvador Illa ha sido aprobar los presupuestos pactando con otras fuerzas políticas de izquierdas para lograr, tras años sin presupuestos en Cataluña, poner en marcha un plan de actuación pública basado en las prioridades de la izquierda y, más concretamente, del socialismo. En su caso no ha habido dilema alguno ni una tensión política significativa, sino la voluntad de lograr, por el bien del país, unos presupuestos de izquierdas que den estabilidad política para seguir gobernando dos años más en Cataluña.

Sin embargo, hay otra acepción del concepto de estabilidad que no suele citarse y que es determinante para la acción política: sin estabilidad no se pueden propiciar de forma adecuada y efectiva los cambios, las reformas ni un impulso político decidido a modificar el statu quo. La estabilidad no definiría tanto quién gobierna como para qué se gobierna; qué objetivos se persiguen, más allá de mantener viva una legislatura o lograr una investidura. Así, la estabilidad como factor de cambio no reside en los líderes políticos de cada momento, sino en cuál es la situación política y social, definida por el desarrollo económico, la legitimidad política y la eficacia de las instituciones.

(Foto de ARCHIVO) El presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, interviene durante una conferencia económica, en el Hotel Tres Reyes, a 16 de mayo de 2025, en Pamplona, Navarra (España). Durante su visita a la capital navarra, Illa ha participado en una conferencia económica ante empresarios y representantes institucionales y de la sociedad civil navarra. Posteriormente, ha mantenido un encuentro con la presidenta del Gobierno foral. Eduardo Sanz / Europa Press 16 MAYO 2025;GENERALITAT;VISITA;CONFERENCIA;ENCUENTRO;POLÍTICA 16/5/2025
El presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa. Foto: Eduardo Sanz / Europa Press.

La estabilidad política en España, que sigue siendo definida por quién está al frente de los gobiernos, debería dar paso a una concepción que priorice la capacidad del Estado y de los gobiernos para dotar a los ciudadanos de las mejores condiciones materiales y de una mayor solidez democrática y, de esta forma, evitar que deban esperar a una investidura o a la aprobación de unos presupuestos para tener la percepción de estabilidad.

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