No muerdas la mano que te da de comer
Si la Unión Europea “rompe” –mucho o poco- con quien le da de comer, ¿quién sacará las castañas del fuego en la Unión Europea?
Claro que sí. Hay que estar muy orgullosos de ser ciudadanos de la vieja Europa. A ver si se enteran esos norteamericanos. Nosotros, los europeos, somos los padres de la filosofía, la literatura, el arte, el teatro, la democracia, la música clásica, el método ciéntífico, la técnica, la matemática, la física, la química, la lógica, la medicina, el derecho, la banca, la biología, el evolucionismo, la ética, el derecho, la solidaridad, la Ilustración, el ferrocarril, las autopistas, la lotería, la fregona y una cantidad infinita de descubrimientos y muchas cosas más.
Lo hemos inventado casi todo. Incluso, el comunismo, el nazismo, el fascismo, el populismo, el terrorismo y el genocidio. ¡Que se han creído esos norteamericanos que ahora se empeñan en atemorizarnos y darnos lecciones!
Resulta que, ahora, los Estados Unidos se empecinan en que los europeos les ayudemos -incluso, apoyemos-, en el asunto de la guerra de Irán. Son ellos lo que se han metido en el avispero. Pues, que se espabilen y nos dejen tranquilos.
Es cierto que en Europa nació –el maestro Aristóteles– la lógica formal. Sin duda, uno de los grandes inventos de la Humanidad que, desgraciadamente, se usa menos de lo que debiera. Y así nos va. ¿Qué es la lógica formal? Una definición: estudio de la estructura de las proposiciones y del razonamiento deductivo mediante un método que hace abstracción del contenido de las proposiciones consideradas y trata solo su forma lógica. Parece difícil, pero no lo es. Ejemplo: si A más B nos conduce a C, resulta que A menos B no nos conduce a C.
Del formalismo a la realidad: si A es la ayuda de Estados Unidos, si B es la Unión Europea y si C es la protección ante cualquier adversario, enemigo o catástrofe; siendo eso así, resulta que –de lo abstracto a lo concreto– si B no recibe la ayuda de A se rompe la posibilidad de la protección ante cualquier adversario, enemigo o catástrofe.
De la realidad a la concreción: si Estados Unidos rompe o relaja las relaciones con la Unión Europea al no recibir la colaboración de los Estados europeos en el asunto de Irán; si ello ocurriera, podría suceder –lógica formal de primer orden- que Estados Unidos rompiera igualmente la relaciones con la Unión Europea. O lo que es lo mismo: la Unión Europea no podría recibir la C del silogismo lógico.
El quid de la cuestión, ¿cuál es el contenido de C que perdería la Unión Europea? Por ejemplo: la ayuda militar –tierra, mar y aire con sus consiguientes militares, tanques, acorazados, submarinos, aviones, portaviones, helicópteros, misiles, drones y lo que se tercie sin olvidar el servicio de espionaje- ante cualquier amenaza y ocupación, la compra de armas que únicamente fabrican Estados Unidos e Israel, la adquisición de petróleo y gas que escasean en la Unión Europea, la posibilidad de obtener tecnología de última generación, la inversión de capital estadounidense.
A lo que podría añadirse la disolución de la OTAN –la alianza militar que protege a la Unión Europea financiada mayormente por Estados Unidos- y la subida de los aranceles. Guste o no, la seguridad de la Unión Europea y de sus ciudadanos depende de OTAN – Estados Unidos.
No muerdas la mano que te da de comer. No lo dijo Arístóteles. Aunque, es posible que lo pensara. Se trata de un refrán que advierte de los peligros que genera la ingratitud. ¿Quién apareció por aquí durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, o durante la crisis de los Balcanes, o durante la invasión de Ucrania por Rusia? ¿Qué ocurriría si los tanques rusos invadiesen algún Estado del Báltico? Es cierto que resulta difícil que Estados Unido abandone la OTAN, pero podría hacerse el despistado.
Si la Unión Europea “rompe” –mucho o poco- con quien le da de comer, ¿quién sacará las castañas del fuego en la Unión Europea? ¿Que Estados Unidos saca provecho de su paraguas de protección? Naturalmente. Saca el provecho que no se atreve a sacar una Unión Europea acostumbrada a vivir a cuentas de Estados Unidos. También, saca el provecho que podría obtener Rusia o China. ¿Qué prefieren ustedes?
“No a la guerra” –una pancarta publicitaria-, afirman con devoción. Suena bien. Pero, poco más. ¿Qué dirían ustedes si alguien dijera “No al dolor de muelas”? Sonreirían y aconsejarían al paciente que, o bien extrajera la muela, o bien neutralizara su dolor.