Ormuz y la guerra en Irán: la economía mundial pendiente de 38 kilómetros de tierra

Irán solo cuenta con la baza de obstruir el estrecho de Ormuz para presionar al resto del mundo contra la ofensiva de Estados Unidos e Israel.

La economía mundial está pendiente de 38 kilómetros de tierra, el estrecho de Ormuz. La obstrucción del estrecho es la única medida de presión de la que dispone Irán para contrarrestar los ataques de Estados Unidos e Israel.

Porque Epic Fury ha sido un éxito.

Desde el 28 de febrero se ha destruido una gran parte del arsenal militar de los ayatolás. La teocracia islamista no tiene fuerza aérea. Se han destrozado sus defensas antiaéreas y entre un 60 y 70% de sus lanzaderas de cohetes y misiles.

Se ha hundido toda su marina. Analistas independientes estiman que una tercera parte de sus cohetes y misiles han sido desmantelados y otra tercera parte están dañados. El porcentaje de lanzamiento de misiles, cohetes y drones ha disminuido en más de 90% respecto a la primera semana del conflicto.

También han sido eliminados los centros de mando y control y sistemas de guía imprescindibles para emplear el arsenal que aún tiene Irán. En las últimas semanas los cohetes y drones que llegan a Israel o países del Golfo son bastante primitivos, y la mayoría son abatidos por las defensas antiaéreas.

Además de cuarenta y siete miembros de la cúpula política y militar de Irán que fallecieron el 28 de febrero, EE UU e Israel han seguido eliminando a destacados líderes, como el halcón Ali Larijani o el general Majid Jademi, jefe de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI).

Los ayatolás aún tienen 440 quilogramos de uranio enriquecido al 60%. Con sus centrifugadoras podrían fabricar hasta nueve armas nucleares en una semana. Tienen misiles Sejjil con un alcance de 2.500 quilómetros capaces de alcanzar Europa oriental.

Hay que recordar que Teherán ordenó una masacre de miles de sus ciudadanos que se atrevieron a salir a protestar en enero. El régimen iraní ha sembrado terror en Oriente Medio desde 1979 financiando y proporcionando armamento a numerosos proxies.

Las primas para asegurar la carga de los buques que transportan petróleo, gas natural y amoníaco por el estrecho de Ormuz se han multiplicado por diez

A la destrucción de la fuerza militar de Irán, se suma el aislamiento. El 11 de marzo el Consejo de Seguridad de la ONU votó por 13 a favor y las abstenciones de Rusia y China condenar las agresiones de Irán contra los países del Golfo.

La resolución fue patrocinada por 135 estados en la Asamblea General, una cifra récord en su historia. En septiembre de 2025, el Consejo de Seguridad de la ONU reactivó las sanciones contra Irán aprobadas en 2015, también con la abstención de Rusia y China.

Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han sido el blanco de 340 misiles y 1.700 drones, más que Israel.

Además de su proximidad a Irán, es el objetivo primordial de Teherán porque es un hub de la aviación internacional. Junto con Bahréin y Marruecos, EAU estableció relaciones diplomáticas con Israel en 2020 en los acuerdos de Abraham. Los países del Consejo de Cooperación del Golfo están más unidos que nunca.

Último recurso

La única carta que puede jugar Teherán es obstruir el estrecho de Ormuz. En su punto más estrecho mide sólo 38 kilómetros. Los petroleros y otros navíos mercantes deben cruzarlo por dos pasajes (uno en cada dirección) cuya anchura es de sólo 3,2 kilómetros.

Antes de Epic Fury realizaban la travesía entre 80 y 138 barcos diariamente. Desde marzo la cifra ha bajado a cinco por día y 53 semanalmente.

El 70% son petroleros, pero también se emplea Ormuz para transportar el 20% del suministro de GNL mundial (de Catar) y 30% del amoníaco necesario para elaborar fertilizantes. Las embarcaciones son un blanco fácil para los drones, lanchas rápidas, minas y artillería iraní teniendo en cuenta la proximidad.

Por el estrecho de Ormuz se exporta el 20% del petróleo mundial, concretamente 15 millones de barriles diarios (mbd). Corresponden a Arabia Saudita (5,5 mbd), Irak (3,3 mbd), EAU (1,9 mbd), Irán (1,6 mbd), Kuwait (1,4 mbd) y Catar (0,58 mbd).

Irán cobra hasta 20 millones a los buques que cruzan Ormuz, y permite el paso sólo a los que transportan petróleo a China

Los compradores de dicho petróleo son China (37,7%), India (14,7%), Corea del Sur (12%) y Japón (10,9%). Un 84% se vende a Asia, 3,8% a Europa y sólo 2,5% a EE UU.

Pero la primera potencia económica mundial también se resiente porque el precio internacional responde a la oferta y demanda global. El 6 de abril el barril de WTI costaba 112 dólares y el de Brent 109, aumentos del 69% y 53%, respectivamente, desde el inicio de Epic Fury.

El promedio de un galón (3,79 litros) de gasolina de 87 octanos era de 4,11 dólares el 6 de abril, un incremento del 37% respecto a los 2,98 dólares anterior a las hostilidades.

La gasolina de 87 octanos es equivalente a la de 95 octanos en Europa. Por consiguiente, un litro de gasolina de 87 octanos cuesta 1,08 dólares, 0,94 euros al cambio actual. En España hay que pagar 1,48 euros por un litro de gasolina 95, en Francia 1,90 euros y en Alemania 2,09.

Mapa de localización del estrecho de Ormuz y los países que lo rodean en el golfo Pérsico. Foto: Europa Press
Mapa de localización del estrecho de Ormuz y los países que lo rodean en el golfo Pérsico. Foto: Europa Press

Esta sustancial diferencia refleja el hecho de que EE UU es el primer productor de petróleo mundial.

En 2026 su promedio es 13,6 millones de barriles diarios (mbd), superior a la producción conjunta de Arabia Saudita (10,1 mbd) y Kuwait (2,9 mbd).

Pero EE UU consume 20,6 millones de barriles diarios, lo que le obliga a importar. Sus fuentes principales en 2025 fueron: Canadá con un 61%; México 7%; Arabia Saudita 7%; Colombia 4%; Irak 3%; Brasil 2,8%; Ecuador 1%; y Nigeria 1%.

Desde enero el nuevo régimen de Venezuela ha exportado 40 millones de barriles a EE UU. La dependencia de EEUU de petróleo de países del Golfo es mínima. China, en cambio, importa el 55% del petróleo que consume de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, EAU e Irán. Pekín no puede permitirse un taponamiento del estrecho de Ormuz.

Medidas que han estabilizado el precio del petróleo

La Agencia Internacional de la Energía (AIE), a la que pertenecen 32 estados, anunció que liberaría 400 millones de barriles.

Pero la AIE no tiene reservas propias. Los 400 millones deben proceder de las reservas de sus miembros. Destacan las que tienen EE UU (415 millones), Japón (470 millones), Alemania (177 millones) y Francia (120 millones).

La OPEP elevó ligeramente su producción en 226.000 barriles el 1 de abril. Pero sacar al mercado dichas cantidades es un proceso lento. EE UU venderá 172 millones de barriles de sus reservas. Hasta ahora ha adjudicado contratos para 45,2 millones de barriles.

Las primas para asegurar la carga de los buques que transportan petróleo, gas natural y amoníaco por el estrecho de Ormuz se han multiplicado por diez.

La International Development Finance Corportation adjudicó 20.000 millones y eligió a la aseguradora Chubb para administrar el Maritime Reinsurance Program.

Debería cubrir las pérdidas por pagos derivados de ataques de las pólizas de Lloyd’s, AIG, Berkshire Hathaway, Liberty Mutual, Axa, Allianz y Zurich. Pero avanza muy lentamente. Irán cobra hasta 20 millones a los buques que cruzan Ormuz, y permite el paso sólo a los que transportan petróleo a China.

Falta de apoyo a EE UU e Israel

Los efectivos de Atalanta y CFT-151 no se han desplegado para escoltar a los petroleros y otros navíos. Ambas misiones neutralizaron a los piratas somalíes y combaten a los hutíes.

CTF-151 está encabezada por EE UU y cuenta con barcos de Australia, Bahréin, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Japón, Jordania, Kuwait, Paquistán, Reino Unido, Singapur, Tailandia y Turquía.

Tiene su base en Bahréin, al igual que la Quinta Flota de EE UU. El mando de CTF-151 es asumido de forma rotatoria por cada uno de sus miembros. Aunque EE UU aporta una parte sustancial de los activos, otras potencias también contribuyen destructores, fragatas y patrulleras. El capitán británico Jason Eacock está al mando desde febrero.

Los líderes europeos y los asiáticos aliados de EE UU han decidido no participar en la misión. Tampoco quieren escoltar a petroleros, aunque las potencias asiáticas son las beneficiarias de los productos que utilizan Ormuz.

Las cadenas globales significan que la obstrucción de Ormuz no es un problema sólo de Asia. La impopularidad en dichos países de Donald Trump es parte de la explicación.

Pero Europa ha evolucionado de la pasividad a la resistencia. Ha denegado a EE UU la utilización de bases militares por las que paga, así como rechazado el uso de su espacio aéreo. Los bombarderos de EEUU deben efectuar vuelos de mucha más duración, algo que Washington no olvidará.

Donald Trump pretende seguir maniobrando con Venezuela
Donald Trump pretende seguir maniobrando con Venezuela

En los últimos días ha aumentado el número de travesías por Ormuz.

China intenta diversificar sus importaciones, pero sustituir un 55% de su aprovisionamiento a corto plazo es imposible. Parece que Pekín ha decidido comprar 600.000 barriles de EE UU en abril, un ascenso respecto a los 59.400 barriles diarios de 2025.

Intensificación de los bombardeos y posibles desenlances

EE UU ya ha bombardeado más de 15.000 objetivos. Donald Trump dio un ultimátum de martes, siete de abril, para que Irán abra Ormuz. De lo contrario amenaza con arrasar sus instalaciones petroleras, red eléctrica y puentes.

Teherán seguramente calcula que se trata de un bluff. Por ello rechaza negociar. Cuenta con la pérdida de popularidad que acarrearía una ampliación de los bombardeos a objetivos civiles y un alargamiento de la misión.

La inflación en marzo, en EE UU, probablemente ascenderá a 3-3,5% después del 2,5% de febrero y enero. Incluso los votantes republicanos no quieren un despliegue de tropas de EE UU.

El establishment militar se felicita por la brillante operación que ha rescatado a los dos pilotos del F-15 abatido. Pero la realidad es que el precio de muchos productos está subiendo y se acercan las elecciones legislativas de noviembre.

Trump puede optar por pausar Epic Fury en dos semanas y esperar que la situación en Ormuz se normalice en el plazo de seis a ocho semanas que calculan los expertos. Pero al presidente no le gusta no poder declarar victoria.

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