Zapatero no mete gol ni aunque se la pongan botando
Cada pregunta tenía una variante de la misma respuesta, que es la respuesta de quien no tiene respuesta
Nico Williams la tocó de cabeza. Suave, precisa, medida. Y el balón quedó botando a una altura perfecta para que Ferrán Torres llegara y la enchufara dentro de la portería de Argentina. Un gol de los que un delantero con olfato no falla. No se trataba solo de empujarla. Se necesitaba algo más: seguridad en uno mismo, ganas y convicción. Y el número 7 de la selección española salió dispuesto a dejar claro quién merecía la victoria. Y de paso acabar con las especulaciones argentinas para llegar a algo que hubiera sido injusto: la tanda de penaltis.
Alguien en el entorno de Zapatero debió de pensar que la situación era exactamente esa. Que La1 de RTVE, a rebufo de la victoria, era el escenario perfecto. Que Javier Ruiz era el Nico Williams que le iba a dejar el balón botando, y que el expresidente, con toda su experiencia y toda su labia, solo tendría que imitar a Ferrán para salir a hombros. Un programa con buenas maneras, un entrevistador que no iba a hacerle la vida difícil y con el balón en su sitio esperando el disparo.
Pero Zapatero falló. Salió en La1 para hablar de las investigaciones judiciales que pesan sobre él y acabó sin poder explicar el origen de las joyas, sin aclarar las presuntas comisiones del rescate de Plus Ultra y sin ofrecer una sola respuesta convincente sobre su supuesta pertenencia a un entramado de corrupción vinculado al PSOE. El balón seguía botando, pero Ferrán Torres no aparecía. Y quien acabó en el fondo de la red contraria fue él, ZP. Y muy enredado.
Porque esa es la gran tragedia deportiva y política del delantero Zapatero en este momento: que no tiene gol. Ha perdido el olfato que pudo tener en alguna ocasión. Ahora es un jugador mediocre que deambula sin rumbo, lastrado por años de contradicciones, de mediaciones turbias, de viajes a Caracas que ahora explica el juez mejor que él mismo, de empresas en Dubái que no debería necesitar quien afirma que lo suyo es tener poco y dar mucho, el altruismo del diálogo de civilizaciones. Un delantero sin gol es un futbolista acabado. Un político sin argumentos es exactamente lo mismo.

C.G. / Europa Press.
Su entrevista en TVE tenía todos los ingredientes para salir airoso. La audiencia estaba ahí, caliente todavía por el Mundial, con la emoción a flor de piel y la guardia baja. El presentador era de los que no buscan el enfrentamiento. El plató era amable. El balón botaba solo. Y Zapatero, que en sus mejores tiempos tenía esa capacidad de proyectar una seguridad que rozaba lo irritante, apareció con cara de quien sabe que le tiemblan las canillas aunque intente disimularlo. La pose estaba, pero la convicción no.
No pudo aclarar nada de las joyas. Al contrario. Tampoco con Plus Ultra, donde el propio presidente de la aerolínea le implicó en el cobro de una comisión de 530.000 euros por gestionar el rescate público de la compañía. Ni con la empresa en Dubái. Ni con el «nuestro pana Zapatero detrás» que el juez Calama encontró en los mensajes de la trama venezolana.
Zapatero falló, salió en La1 para hablar de las investigaciones judiciales que pesan sobre él y acabó sin poder explicar el origen de las joyas
Para cada pregunta tenía una variante de la misma respuesta, que es la respuesta de quien no tiene respuesta: que todo es una persecución, que los jueces se equivocan, que él siempre ha actuado con transparencia, que hay que contextualizar. El contexto, en el diccionario zapaterista, es la última trinchera antes de caer con todo el equipo.
La victoria de España en el Mundial tiene muchos padres, como dice el viejo aforismo. TVE ya se ha apuntado el tanto, el Gobierno también, y hasta los que no vieron el partido encontrarán la manera de salir en la foto. Las derrotas, en cambio, son huérfanas. Y lo de Zapatero en La1 fue una derrota en toda regla.
Durante años se dijo que ZP tenía suerte, baraka. Que siempre encontraba un rebote favorable, un árbitro comprensivo o un rival dispuesto a cometer un error. Pero incluso la suerte necesita un delantero que remate. Le dejaron el balón botando, con toda la portería para él. Pero lo tiró fuera. Ha perdido, y con él todo su equipo.
2 comentarios en “Zapatero no mete gol ni aunque se la pongan botando ”
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Nada nuevo. Hay que recordar las más de cien portadas de El País por unos trajes de Francisco Camps.
Si no fueran las joyas, que por cierto no son para nada de mi gusto, parecen eso sí, las joyas de la familia, lo dicho si no fueran las joyas sería otra cosa, se está poniendo de moda, en esta justicia mediática de la derecha, la investigación prospectiva, hay que averiguar hasta el esmalte de las uñas, si lo usa, del investigado; qué tienen que ver las dichosas joyas con el préstamo, sí el préstamo a Plus Ultra, pues nada pero ya hay carnaza, mala pero carnaza.