Artur Mas entrega Catalunya para salvar a la Generalitat

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CRÓNICA

Artur Mas y Andreu Mas-Colell en el Parlament.

29 de agosto de 2012 (00:13 CET)

Artur Mas podría haber entregado Catalunya a cambio de 5.028 millones de euros para pagar los compromisos que el Govern es incapaz de retornar con sus propios ingresos.

La Generalitat formalizará la adhesión al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) y asumirá prácticamente el 30% de los futuros recursos del bote de auxilio, aún por dotar. El Ministerio de Hacienda, por lo tanto, ha sido bastante exacto con las previsiones sobre las necesidades catalanas. Como avanzó Economía Digital, reservó 5.700 millones e insiste, una vez oficializada la demanda, en que habrá condicionalidad presupuestaria para aquellos gobiernos autonómicos que decidan acudir a los brazos de Madrid.

Existirá porque así lo marca la ley que acompaña al fondo aprobada en el Congreso, redundan en el ministerio. Pero también porque no quedará más remedio. Catalunya abrirá paso en la negociación y trazará el camino para las comunidades que la seguirán: Valencia, Murcia y Aragón. Andalucía también se apuntará al FLA, según las previsiones del Gobierno.

Símbolos de indentidad catalana


El terreno de juego será estrecho. De modo que, a la espera de que el 20 de septiembre Mariano Rajoy y Mas cierren los flecos del pacto de rescate, los técnicos de Hacienda, que ya han avanzado en el examen de los presupuestos catalanes, han elaborado la estrategia a seguir una vez asuman la supervisión mensual de las cuentas de la Generalitat.

Atacadas por Mas las partidas de educación, sanidad y, en menor medida, de enseñanza, el objetivo de los próximos recortes se centrará en la conocida como inversión identitaria, es decir en todo el sistema que la Generalitat mantiene para preservar las símbolos propios de Catalunya. A saber, representación institucional en el exterior, proyección del catalán y subvenciones directas o indirectas a la conocida en Madrid como órbita nacionalista. Televisió de Catalunya también se cuenta en ese grupo.

Hacienda pretende que, a la espera de la decisión política, la administración catalana quede reducida a una máquina de enjuagar deuda y que buena parte de los futuros presupuestos se centren en devolver los recursos tomados en los últimos años. El resto de partidas quedarán, por lo tanto, fuertemente afectadas. La Generalitat continuará operando, pero si el plan técnico de Hacienda se materializa, se reducirá su tamaño drásticamente y carecerá de capacidad dineraria para ejecutar las políticas propiamente catalanas.

Las tres vías de Mas

Convergència i Unió es conocedora de esta vía diseñada por el departamento de Cristóbal Montoro y, por ello, está tomando posiciones. No sólo para edulcorar en su propio electorado la petición de ayuda a Madrid, sino como ofensiva para suavizar las intenciones de Madrid.

Mas y el núcleo duro, el pinyol, tienen tres alternativas sobre la mesa del despacho presidencial de la Plaça Sant Jaume: avanzar las elecciones, plantear la consulta sobre la soberanía o, incluso, declarar la independencia en el Parlament. El secretario general de CDC, Oriol Pujol –hijo del ex presidente catalán Jordi Pujol— defiende esta última opción. El hombre en Madrid, Josep Antoni Duran i Lleida, se mantiene al margen y actuará como mediador hasta el 20 de septiembre.

Rajoy se verá con Mas en este clima político y sólo la reunión entre ambos hará tomar al presidente catalán uno u otro camino. Impuesta este martes la vía pragmática defendida por el Consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, que percibe al Estado como “el único banco para Catalunya”, Mas deberá equilibrar las diferentes corrientes ideológicas más sensibles a las medidas soberanistas.

El poco margen de Rajoy

Y aunque el jefe del Ejecutivo español no quiere polemizar y se presta a moderar a Hacienda, está atado de pies y manos. Por esta razón ha requerido la ayuda pública de Mas, para defender en Bruselas los intereses comunes. El FLA aún tiene que constituirse y dotarse de recursos, que llegarán desde Europa. España debe su PIB completo, es decir un billón de euros, al extranjero. Esta cifra aún no contabiliza los 100.000 millones previstos para auxiliar a bancos y cajas.

Alemania y Finlandia, entre otros, quieren parar esa bola de nieve creciente y se muestran reticentes a solucionar el problema español con más deuda. Si los socios internacionales de España rescatan a su vez al país, se activará un memorándum de condicionalidad macroeconómica que exigirá al Ejecutivo reducir drásticamente la capa administrativa, entre otros recortes drásticos como las pensiones. “El debate en Europa consiste en, por una parte, qué soberanía cedo a cambio de dinero y, por la otra, cuánto estoy dispuesto a pagar por esa independencia”, aseguran fuentes comunitarias a este diario.

Alternativa traumática

Rajoy y Mas lidian ahora con ese dilema en sus respectivas escalas, ya que ninguna institución prestataria señala hacia la ventanilla de dinero a cambio de nada. Rajoy estaría obligado a imponer a Catalunya las condiciones que a él le exijan en Bruselas, según fuentes del Ministerio de Economía, que ha liderado durante el verano las negociaciones previas al rescate total. En un punto medio se encuentran políticos como la líder del Partido Popular catalán Alicia Sánchez-Camacho, que apuesta por fortalecer el eje Barcelona-Madrid para hacer causa común en Europa.

La alternativa es una solución traumática o la quiebra, el temor que estos días también ha susurrado a Artur Mas.
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