Quirófano de neurocirugía utilziado por Barnaclínic y el Hospital Clínic / GRUPO HOSPITAL CLÍNIC

La privada Barnaclínic se resiste a abandonar instalaciones públicas

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Barnaclínic se toma com “pachorra” los compromisos adquiridos con el exconsejero Comín para abandonar el Hospital Clínic según denuncian sus competidores

Josep Maria Casas

Economía Digital

Quirófano de neurocirugía utilziado por Barnaclínic y el Hospital Clínic / GRUPO HOSPITAL CLÍNIC

Barcelona, 05 de enero de 2018 (04:55 CET)

Barnaclínic es una clínica privada instalada en el interior del público Hospital Clínic de Barcelona. Utiliza los profesionales, los equipos y las instalaciones de un hospital público para tratar a pacientes privados. A raíz de un demoledor informe de la Sindicatura de Cuentas de Cataluña sobre esta situación irregular, Toní Comín conminó a Barnaclínic en marzo pasado, cuando todavía era consejero de salud de la Generalitat, a convertirse en una entidad sin afán de lucro y a mudarse fuera del recinto del hospital público antes de finalizar el año. Sin embargo, no se ha movido.

Barnaclínic se está tomando los compromisos adquiridos con el exconsejero Comín con mucha calma. Con “pachorra”, según apuntan directivos de aseguradoras, mutuas y clínicas privadas adheridas a ACES, la patronal catalana del sector. La clínica sigue actuando como una sociedad anónima que utiliza profesionales y recursos de uno de los mejores hospitales públicos de España. Comín no puede reprenderles: está en Bruselas para evitar ser detenido por el referéndum del 1-O.

ACES desistió de presentar un recurso ante el Tribunal Supremo por la actividad de Barnaclínic después de que alcanzase los compromisos con Comín. La patronal de las clínicas privadas denunció a Barnaclínic por competencia desleal pero un juzgado mercantil y, luego, la Audiencia de Barcelona desestimaron sus reclamaciones. El pasado verano renunció a recurrir ante el Supremo por entender que regularizarían su situación antes de fin de año.

Barnaclínic se hace la remolona ante la Generalitat y la Sindicatura de Cuentas

Pese a las sentencias judiciales adversas, la Sindicatura de Cuentas dio la razón a los demandantes. En un informe del pasado marzo, el organismo que fiscaliza a la administración catalana advirtió a Barnaclínic que “actualmente no existe un marco jurídico que ampare la prestación de asistencia sanitaria privada por parte de centros públicos con los medios personales y materiales de estos”.

La Sindicatura también señaló que la clínica privada contraviene la ley de patrimonio por utilizar espacios de un hospital público. Concretamente, utiliza unos mil metros cuadrados del Hospital Clínic, repartidos entre la séptima planta del edificio principal –donde han ubicado las habitaciones para los pacientes privados– y el edificio de consultas externas.

En marzo de 2016, el doctor Josep Maria Campistol, director general del Hospital Clínic y presidente de Barnaclínic, anunció que esta última dejaría de ser una sociedad anónima y abandonaría sus actuales instalaciones. Descartó trasladarse al vecino edificio de la Escola Industrial, por no volver a caer en el mismo “error” de situarse en un recinto de titularidad pública. Crearon una comisión conjunta con la Generalitat para estudiar los cambios que debía adoptar Barnaclínic. Sin embargo, casi dos años después todo sigue igual.

Barnaclínic todavía no pone fecha a su salida del recinto del Hospital Clínic

Fuentes del Hospital Clínic, titular de la privada Barnaclínic, tan sólo indican que “se está trabajando” en los cambios sin apuntar ningún plazo. Desde el comité de empresa se apunta que Barnaclínic opera con “absoluta normalidad”. El pasado mayo, Campistol se reunió con los representantes sindicales para informarles de que ya estaban adoptando medidas para corregir las irregularidades detectadas por la Sindicatura de Cuentas. Sin embargo, fuentes del comité de empresa insisten en que nunca les han concretado cuáles son estas medidas.

Estas fuentes indican que, aunque Barnaclínic se marche del hospital, seguirá utilizando sus profesionales y recursos. “¿Instalarán sus propios quirófanos?, si lo hacen ya no será un negocio”, razona un profesional. Como anécdota, explica que cuando Barnaclínic necesita una UCI utiliza las del Hospital Clínic. Evidentemente, pagan por este servicio. Sin embargo, que los pacientes de la sanidad pública y de la privada entren por la misma puerta y utilicen los mismos medios levanta susceptibilidades. La Sindicatura ya detectó que en el ejercicio de 2012 el 7,4% de los pacientes de Barnaclínic fueron atendidos durante el horario de asistencia pública.

Barnaclínic facturó 14,4 millones de euros en 2015, con unos beneficios de cerca de 300.000 euros. Todavía no ha hecho públicas las cuentas de 2016. En su página web, se justifican con el argumento que “revierte todos sus ingresos al Hospital Clínic y, de esta forma, a la sociedad, contribuyendo así a la suficiencia financiera del centro”. 

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