Charest: "Un referéndum soberanista divide y deja cicatrices"

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DEBATE SOBERANISTA

Jean Charest, Joaquim Coll y Josep Borrell, en el encuentro de Societat Civil Catalana

Barcelona, 01 de mayo de 2015 (12:31 CET)

Jean Charest fue el primer ministro del Quebec, entre 2003 y 2012, por el Partido Liberal.  Ha vivido con intensidad el debate sobre la identidad quebequesa, enfrentada a la canadiense. Pero ahora, con 57 años, ha comprobado cómo las nuevas generaciones en Quebec han dejado atrás esa cuestión, y el apoyo a la independencia de la provincia francófona se ha reducido considerablemente. Ahora es cosa de 'viejos', o de 'románticos'.

Charest participó en un encuentro con Josep Borrell, en un acto organizado por Societat Civil Catalana, y conducido por su vicepresidente, Joaquim Coll. El ex primer ministro, un federalista convencido, relacionó los problemas que provoca un referéndum de autodeterminación, con la experiencia de dos consultas en Quebec, en 1980 y en 1995.

Con todo lo que ha ocurrido en el Quebec, una de las grandes referencias del soberanismo catalán, Charest entiende que la salida "es tener en cuenta todo lo que se comparte, y dejar de lado lo que separa, que también existe".


¿Cuál la razón de separarse?

En la provincia de Canadá, entre esos años de las consultas, "hubo consecuencias, con un descenso en los indicadores económicos, con salida de empresas, y de jóvenes, que quisieron salir del Quebec, y eso hay que decirlo", asegura.

En todo referéndum, entiende Charest, hay consecuencias no deseadas. "Los referéndums dan respuestas concretas, pero dividen, bloquean y, en el Quebec, dejaron cicatrices. En muchas ocasiones, los referéndums exacerban las opiniones. No son la panacea", sentenció.

De hecho, Charest consideró que en Quebec nunca quedó del todo claro el por qué se deseaba la separación de Canadá. "Nadie lo explicó con claridad, no hubo una razón clara de la voluntad de separarse".


Borrell pide un discurso alternativo al soberanismo

Y eso podría ocurrir también en Cataluña. Así lo explicó Josep Borrell, ex ministro en la etapa de gobierno de Felipe González en España. Borrell se quejó amargamente de la falta de un discurso alternativo al soberanismo catalán que haya combatido con argumentos que "la defensa del conjunto es mejor que la división".

Ahora, después de aquella batalla política, Charest describe que el Quebec ha cambiado mucho. Y que las generaciones jóvenes han abandonando el proyecto independentista. "Son partidarios de las identidades múltiples, y no quieren que se les plantee una disyuntiva entre ser quebequés o canadiense".


La identidad, una idea con fuerza

Precisamente, Borrell apoyó con rotundidad esa idea, recordando que esas fueron sus palabras cuando accedió a la presidencia del Parlamento europeo, al definirse como catalán, español y europeo, ante la "incredulidad e incomprensión de los eurodiputados nacionalistas catalanes".

Pero Charest, pese a esa defensa de un proyecto federal, que sepa valorar un proyecto común, advierte de que la identidad sigue teniendo mucha fuerza. "Es fantástico, en el Quebec tenemos dos lenguas y dos culturas. Pero el debate es emocional, y los temas identitarios son muy potentes y no hay que dejarlos de lado".

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