CiU pierde la paciencia: reclama a ERC que no dé más lecciones de soberanismo

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ELECCIONES EUROPEAS

El candidato de CiU, Ramon Tremosa, y Artur Mas, en un acto de campaña./EFE/Robin Townsend

21 de mayo de 2014 (21:13 CET)

El deseo del PP podría hacerse realidad. La decisión de esperar, de dejar que las fuerzas políticas catalanas entren en contradicción sobre el proceso soberanista se sigue a rajatabla. El equipo que arropa a Mariano Rajoy en la Moncloa se fijó un día en el calendario: las elecciones europeas del 25 de mayo. ¿El objetivo?, que CiU compruebe que no lidera el proceso, con una subida espectacular de Esquerra Republicana.

En ese caso, la federación nacionalista podría cuestionarse su estrategia, y aparecerían las dudas sobre el propio liderazgo de Artur Mas. Esté o no en lo cierto Rajoy, esa esa otra cosa.

Y eso lo sabe CiU, que ha perdido ya la paciencia y arremete directamente contra los republicanos, rompiendo el tono de compañeros de viaje que había protagonizado la campaña electoral hasta ahora.

Duran, el objetivo de ERC

La reacción ha llegado después de que los republicanos hayan elaborado un vídeo jocoso sobre la figura de Josep Antoni Duran Lleida, con la figura de un monigote que se confunde sobre el proceso soberanista, y no sabe si está a favor o no. Precisamente, Duran se mantiene en un segundo plano, y no quiere polemizar en nada, con el objetivo de que nadie en Convergència le pueda reprochar después que perjudicó a la federación nacionalista si pierde las europeas, como ocurrió en las elecciones de noviembre de 2012.

El hecho es que Artur Mas ya ha tomado las riendas de la campaña electoral, y protagonizará los últimos actos. El mensaje ha cambiado. Ahora se defiende que sólo Artur Mas puede liderar el proceso soberanista, y que ha sido el President el que ha dado la cara, asumiendo todo el desgaste.

En juego está la hegemonía política en Catalunya y la propia utilidad de CiU como instrumento político. “No es sólo el estatus jurídico que pueda tener Catalunya, sino cómo se gobernará en el futuro”, apunta un dirigente de CDC.

Tono prepotente

Pero todo el partido ha reaccionado ante el impulso que ha cobrado ERC. El director de la campaña de CiU en las europeas, Lluís Corominas, un dirigente siempre discreto, reclamó este miércoles a los republicanos que dejen de dar lecciones sobre la consulta soberanista, con dudas implícitas sobre la capacidad de la federación nacionalista para convocarla. Deben abandonar “el tono prepotente y las acusaciones de los últimos días”, ha pedido Corominas.

La bonita relación del inicio de la campaña, por tanto, se ha acabado. Aunque las dos fuerzas políticas puedan seguir colaborando, a partir de este domingo se escribe otra historia, la recta final hacia el 9 de noviembre, una fecha que Artur Mas la ve como un punto y seguido. Si no puede convocarla en un marco legal, buscará ganar tiempo y gobernar hasta, por lo menos, buena parte de 2015. A Esquerra también le interesa ese horizonte, pero quiere que esa consulta se produzca cuanto antes. Y en los últimos días, la presión de Oriol Junqueras, el presidente de ERC, es cada vez más incisiva.

El precedente de dos tripartitos

Corominas reaccionó tras conocer ese vídeo en el que se ridiculiza a Duran, consciente ERC de que ese es punto débil de CiU, porque el democristiano sigue apostando por una tercera vía que no llega. Corominas, sin embargo, reprochó a Esquerra que acuse son sólo a CiU, sino a otras formaciones o al primer secretario del PSC, Pere Navarro.

 “Deben dejar ese tono de perdona vidas y debemos centrarnos en ganar muchos votos para que el proceso siga adelante”, afirmó. Y no dudó Corominas en recordar algo que muchos dirigentes de Convergència llevaban tiempo esperando: “Cuando ERC hace esas apelaciones y nos acusa de si vamos en serio o no, no nos pueden dar lecciones los que apostaron por dos veces por el tripartito, y cuando los que han ralentizado el proceso, seguramente, han sido ellos”.

El PP sigue esperando. Al margen de si los populares ganan o no al PSOE en las europeas, el otro partido que se juega el domingo está en Catalunya, y para Mariano Rajoy es vital que CiU salga debilitada.
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