Mas se la juega si CiU no gana las europeas

stop

PROCESO SOBERANISTA

Artur Mas, en el acto de campaña de CiU./EFE/Marta Perez

09 de mayo de 2014 (01:39 CET)

Esteladas. Banderas independentistas. Proclamas a favor de la “Independència”. Los actos electorales de CiU no admiten dudas. El electorado ya sabe a qué atenerse, porque CiU es, ya en estas elecciones europeas, una formación de carácter independentista.

Bien. Eso es un hecho, importante ahora, porque no ocurrió lo mismo en noviembre de 2012. Entonces, el President Artur Mas adelantó unas elecciones en las que CiU aún defendió, con una cierta ambigüedad, un “estado propio”, pero no netamente la independencia.

Y, tras las elecciones europeas del 25 de mayo, toda la política catalana, y también la española, girará alrededor del 9 de noviembre, la fecha de la consulta soberanista. Por ello, lo que ocurra en estos comicios al Parlamento europeo puede ser determinante. El propio Artur Mas se la juega en las europeas.

El PP espera una reacción en CiU

Mas es consciente de que el proceso soberanista lo ha gestionado él personalmente, y CiU le ha seguido. La cúpula de Convergència, especialmente, le ha empujado cuando el President no lo ha visto claro. E, incluso, altos cargos de Presidència, como Jordi Vilajoana, le emplazaron a seguir al frente cuando Mas tuvo la tentación de abandonar, tras la noche del 25N en la que CiU se dejó 12 diputados.

De hecho, es lo que espera el Gobierno de Mariano Rajoy. Y también el PSOE. El equipo de colaboradores de Rajoy, con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría la cabeza, no está dispuesto a mover ni un dedo antes de hora. Tampoco quiere ofrecer una alternativa, esa llamada “tercera vía”, que podría pasar por un acuerdo en materia fiscal, que Mas la someta luego a votación, con la posibilidad evidente de que fracase en una posible pregunta entre esa supuesta mejora del autogobierno y la independencia.

Lo que quiere el PP, por tanto, es esperar los resultados de las europeas, y ver hasta qué punto Mas es capaz de seguir liderando el proceso, o si los catalanes, --teniendo en cuenta los niveles de participación—ya han apostado por Esquerra Republicana como la fuerza política que será, a partir de ahora, hegemónica en Catalunya.

CiU, un instrumento necesario

Si Mas sale debilitado de las europeas, CiU meditará seriamente si el camino elegido ha sido el correcto, porque algunos dirigentes de Convergència --y, por lo menos Josep Antoni Duran Lleida en Unió, que no es poca cosa—siguen pensando que la federación nacionalista “es un instrumento necesario y útil para la sociedad catalana que no puede cometer el error de suicidarse”.

El President Mas entiende esa situación perfectamente. Pero, al margen de si lo cree o no, Mas considera –según sus colaboradores—que no puede desandar el camino. Ha llegado muy lejos, y su único objetivo es llegar a firmar el decreto de convocatoria de la consulta del 9 de noviembre. Recuerden: firmar el decreto, no realizar la consulta.

Llenar las urnas, como se han llenado las calles


Mas evidenció ayer la circunstancia de las europeas en el primer acto de campaña. Y pidió a la ciudadanía catalana que “no falle” a CiU, convencido de que, tras el 25 de mayo, deberá ir “por toda Europa” para explicar el proceso soberanista, frente a la oposición del Gobierno español.

En las últimas semanas, además, el ex President Jordi Pujol ha insistido en pedir el apoyo a CiU para seguir liderando el llamado proceso. Y el candidato en las europeas, Ramon Tremosa, lo plasmó al asegurar que, tras demostrar que “se ha sabido llenar las calles”, --con las manifestaciones independentistas—“ahora hay que saber llenar las urnas”.

Duran no se equivoca de adversario


Como ya es habitual, quien describe mejor esa situación es Duran Lleida, que tiene claro, por lo menos, una línea roja. Si se llega a unas elecciones de carácter plebiscitario Duran podría decidirse, al fin, por liderar Unió Democràtica y presentarse en solitario. Según Duran, los adversarios del derecho a decidir “no esperan la derrota de ERC, o de ICV, o del PSC, sino la derrota de CiU”.

El líder de Unió no se equivoca nunca al elegir a su adversario. Y, para que no quedara dudas, cargó contra el tripartito por haber “arruinado el país”, en una carga frontal a Esquerra Republicana, que, además, tiene en sus filas, como número dos en la candidatura de las europeas al ex socialista Ernest Maragall.

Los motivos de ERC

Pero ese adversario está más crecido que nunca. Esquerra no desea, con la mano en la cabeza, ganar las elecciones. Le gustaría quedar un voto por debajo de CiU para que no cundiera el nerviosismo en la federación nacionalista, y Mas pudiera seguir adelante.

Pero con la mano en el corazón –y los republicanos son gente muy pasional y alegre—esperan una victoria sin paliativos, que constate un periodo nuevo en la política catalana. Las encuestas les dan, por lo menos, dos diputados.

Seguir adelante

Ahora bien, nadie está dispuesto a acometer cambios profundos tras el 25 de mayo, a no ser que, efectivamente, el desastre de CiU fuera monumental. “La sucesión de acontecimientos obliga a todos a seguir adelante”, aseguran dirigentes de la federación. Y ese camino pasa por preparar la Diada del 11 de septiembre, aunque, previamente, se habrá aprobado la ley de consultas catalana, en el mes de julio.

Después de la Diada, Mas convocará la consulta del 9 de noviembre, y, tras comprobar que no lo podrá hacer, porque el Gobierno español presentará un recurso ante el Tribunal Constitucional, el President buscará, tras reunirse con todos los partidos que defienden el derecho a decidir, seguir gobernando y buscar el mejor momento para convocar elecciones autonómicas.

¿Podrá seguir? ¿Lo permitirá Esquerra, o la Asamblea Nacional Catalana?

El liderazgo de Mas

Las fuentes consultadas llevan meses considerando que no pasará nada en 2014, y que las elecciones, si llegan, serán a lo largo de 2015, o incluso, a comienzos de 2016. Mas sabe que para CiU lo mejor es aguantar, esperar que la situación, en todos los ámbitos --también en el socio-económico-- mejore.

Esa hoja de ruta, sin embargo, que se debe tener en cuenta, ya se desarrollará cuando toque. Ahora Mas se juega su propio liderazgo, se juega demostrar que la sociedad catalana –la que vote—desea que sea él quien siga con el proceso, que siga siendo CiU la que aglutine el soberanismo.

Pero eso sí, los resultados que CiU obtenga ahora deberán ser interpretados como los que obtiene una fuerza política independentista, con permiso de Duran. Las esteladas y los cánticos en los actos de la federación nacionalista ya no pueden engañar a nadie.

Aunque casi todo en la vida es reversible.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad