Sánchez y Rivera, en la capilla ardiente del exvicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba en el Congreso, el pasado sábado. EFE/JP Gandul

Ciudadanos recupera su cordón sanitario al PSOE de Pedro Sánchez

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Rivera insiste en demonizar a Sánchez, al que acusa de negociar una supuesta sobrerepresentación de ERC y Podemos en la Mesa del Congreso

Iván Vila

Economía Digital

Sánchez y Rivera, en la capilla ardiente del exvicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba en el Congreso, el pasado sábado. EFE/JP Gandul

Barcelona, 14 de mayo de 2019 (21:10 CET)

Pasado el 28-A, Ciudadanos se descartó para un eventual pacto de gobierno o de gobernabilidad con el PSOE de Pedro Sánchez. Pero pasados unos días, levantó el pie del acelerador, en paralelo al volantazo efectuado por Pablo Casado a la búsqueda de ese centro que el PP había dejado abandonado en campaña. Pero en la formación encabezada por Albert Rivera pesan más las ganas de disputarle a los populares el liderazgo de la derecha y la oposición, y eso pasa por no tocar a Sánchez ni con un palo.

Este martes, Rivera volvió a dejarlo claro, y tanto él como otros líderes del partido naranja insinuaron supuestos acuerdos de Sánchez con los independentistas de cara a constituir la Mesa del Congreso, acuerdos que Cs  no puede acreditar y de los que en realidad no hay ninguna noticia.

El presidente de Cs, desplazado a Ávila para hacer campaña de cara a las autonómicas en Castilla y León, volvió a decantarse por pactar con el PP antes que con el PSOE en caso de que los resultados en esa comunidad aboquen a un pacto de gobierno.

Cs y los "síntomas" de "sanchismo"

Para Rivera, los socialistas están dando “síntomas” que no indican ni que estén por la labor de pactar con Cs “ni de cambiar sus políticas Frankenstein”. “Me gustaría ver disidentes en el PSOE”, remachó, en referencia a la búsqueda de posibles acuerdos, “pero lo único que veo es sanchismo”, un “sanchismo” que “está sacando al PSOE del constitucionalismo”, por lo que son los propiso socialistas los que, según la lectura que hace Rivera, se están “autodescartando” de cara a la negociación de cualquier pacto con Cs.

¿Cuáles son esos síntomas de los que habla Rivera? Cs insiste en el supuesto flirteo con el independentismo de cara a la constitución de la Mesa del Congreso, pero el principio de acuerdo que EFE avanzó el lunes entre PSOE y Podemos implica que de los nueve miembros de la mesa, los socialistas se quedarían con tres, y los de Pablo Iglesias, los de Rivera y los de Casado, con dos cada uno.

El diputado Miguel Gutiérrez, uno de los negociadores de Cs, abundó en el asunto en una entrevista en Onda Cero. “Seguimos pensando que el PSOE le quiere ceder sus escaños a ERC, PONV o Podemos para que puedan tener más participación en la Mesa del Congreso, porque es con ellos con los que que está negociando un gobierno”. Cuando le preguntaron cómo sabía eso, Gutiérrez admitió que era una pura especulación: si no puede contar con Cs, argumentó, tendrá que hacerlo con alguno de ellos. “El único gobierno posible, desafortunadamente para los españoles, es un gobierno de PSOE y Podemos”, zanjó.

La portavoz y hasta la semana pasada jefa de filas de Cs en el Parlament, Inés Arrimadas remataba el ataque coordinado pidiéndole a los socialistas que den explicaciones sobre sus planes para otra mesa, la del Senado, en este caso. “No sé si los señores de Pedro Sánchez van a querer explicarles a todos los españoles antes de las elecciones que nos quieren dejar fuera de la mesa”, espetó en un acto en Logroño.

Iceta, única concesión

Así las cosas, Cs solo hizo una concesión. Tras días de emitir el partido mensajes contradictorios al respecto, Rivera confirmó que no bloquearán la designación de Miquel Iceta como senador en la preceptiva votación en el Parlament para avalar el salto del líder del PSC a la Cámara Alta.

Esa votación siempre es un mero trámite, pero después de que la semana pasada el independentismo amagara con bloquearla votando en contra de la misma, Cs decidió jugar al mismo juego e insinuar que también podría votar en contra. De hecho, su candidato en la comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, llegó a manifestar el jueves pasado que Cs debería votar en la cámara catalana a la designación de Iceta. Rivera cerraba cinco días después esa puerta, pero, eso sí, siguió sin aclarar si Cs votará a favor -como hasta ahora era habitual que hicieran todos ante cualquier designación de senadores autonómicos-, o se limitará a abstenerse. Y dejó claro que, una vez en el Senado, Cs se opondrá en la votación para hacer a Iceta presidente de la cámara.

Y de los grandes pactos de Estado de los que Rivera y Sánchez ya exploraron en su encuentro en la Moncloa, ya habrá tiempo de hablar pasadas las elecciones, que ahora estamos en campaña.

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