Gerardo Pisarello y Ada Colau. El gobierno de Barcelona calibra los apoyos a su proyecto funerario para decidir si lo incluye en el orden del día del pleno de este febrero. /EFE/Marta Pérez

Colau prepara la venta del 15% de la principal funeraria de Barcelona

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Colau ya tiene el apoyo de ERC y negocia con el PSC para tirar adelante con el proyecto de funerales low cost, pese a que genera dudas de competencia

Josep Maria Casas

Gerardo Pisarello y Ada Colau. El gobierno de Barcelona calibra los apoyos a su proyecto funerario para decidir si lo incluye en el orden del día del pleno de este febrero. /EFE/Marta Pérez

Barcelona, 14 de febrero de 2018 (04:55 CET)

La sombra de un pacto secreto entre el ayuntamiento de Barcelona y Mémora se cierne sobre la reciente decisión del equipo de Ada Colau de llevar a un próximo pleno la venta del 15% que aún tiene de la funeraria.

El gobierno municipal planeaba aprobar el servicio de funerales low cost en el pleno del 23 de febrero, pero probablemente tendrá que aplazarlo a finales de marzo porque todavía no ha conseguido los apoyos políticos necesarios, según apuntan fuentes del consistorio. No sólo se votará la prestación de servicios funerarios (entierros) a través de la empresa municipal Cementiris de Barcelona, sino también la venta del 15% de las acciones que posee el Ayuntamiento de Serveis Funeraris de Barcelona (SFB), una empresa mixta que ya ofrece estos mismos servicios. Esta operación está generando dudas por un posible conflicto de competencia.  La Autoridad Catalana de la Competencia ya le puso el ojo.

En 2010, el alcalde socialista Jordi Hereu vendió una participación mayoritaria de SFB al grupo Mémora, que pasó a controlar el 85%, si bien el ayuntamiento barcelonés se reservó un 15%. Entonces se acordó que la venta de este paquete minoritario se realizaría mediante subasta pública a un precio de salida de 28 millones de euros. Ahora, Colau ha decidido desprenderse de este 15% para poner en marcha su proyecto de funerales low cost. El Ayuntamiento no puede impulsar un servicio funerario público si al mismo tiempo participa en una funeraria con mayoría de capital privado.

Una operación discreta

En principio, Mémora estaría interesada en comprar la participación en manos del ayuntamiento para hacerse con el 100% de la principal funeraria barcelonesa. Difícilmente otro competidor estaría interesado en el paquete minoritario. A preguntas de este medio, fuentes de Mémora declinaron “anticipar o valorar una situación que no se ha producido”.

El Ayuntamiento de Colau está obligado a vender este paquete de SFB antes de ofrecer funerales low cost a través de Cementis de Barcelona. Originalmente, el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, anunció el año pasado la creación de una funeraria pública, con su correspondiente tanatorio, supuestamente para abaratar los servicios funerarios en un 30%. Las funerarias competidoras desmontaron estos números con diversos estudios de mercado. Ya ofrecen entierros al precio que promete el ayuntamiento. Finalmente, el gobierno de Colau aplazó la promesa de la funeraria pública a 2020, hasta después de las próximas elecciones municipales.

Sin embargo, el equipo de Colau se agarró a una propuesta de ERC para ofrecer servicios funerarios a bajo precio a partir del próximo verano. El concejal Eloi Badia anunció que pensaban reconvertir los oratorios de los cementerios municipales en velatorios, aunque por una duración máxima de cuatro horas.

Colau intenta por tercera vez que el pleno apruebe su proyecto funerario (esta vez recortado)

Badia está negociando con ERC, el PSC, la CUP y el concejal no adscrito Gerard Ardanuy. El resto de grupos no ven con buenos ojos el proyecto. De momento, tan sólo los republicanos de Alfred Bosch han confirmado que votaran a favor. La llave la tienen los socialistas de Jaume Collboni. Desde que Colau los echó del gobierno municipal en noviembre pasado, el apoyo de los concejales del PSC está muy caro. Si Colau no consigue que se comprometan a votar a favor antes del pleno del 23 de septiembre -cabe la posibilidad de incluirlo en el orden del día por trámite de urgencia-, aplazarán este asunto al pleno de marzo para dar más margen a la negociación.

Desde el grupo popular se apuntan posibles conflictos de competencia, precisamente porque el ayuntamiento vendió su funeraria pública por tramos –el último es el del 15%- para convertirse después en un operador que competirá con el comprador. La Autoridad Catalana de la Competencia (ACCO) advirtió en abril pasado sobre los límites de esta operación.

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