Convergència apuesta por la insurrección: habrá consulta el 9N, sí o sí

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DEBATE SOBERANISTA

Artur Mas, Jordi Pujol y Josep Rull el pasado marzo | EFE

20 de agosto de 2014 (20:10 CET)

La retórica tiene sus límites. Las direcciones de los partidos son conscientes de que deben tener tensionadas a sus bases y a sus potenciales electores, pero el riesgo es enorme: las promesas no se pueden cumplir siempre. Los excesos, por tanto, pueden ser también muestras de una grave irresponsabilidad política.

Pero Convergència Democràtica está dispuesta a todo, en su intento de “despujolizarse” de forma completa. Y su coordinador general, Josep Rull, ha apostado por la insurrección, para no apearse del camino que ha trazado Esquerra Republicana.

Rull aseguró este miércoles que la consulta del 9 de noviembre “evidentemente se hará, porque lo decide el pueblo de Cataluña y el Parlament continuará tomando las decisiones, al margen de lo que pueda dictaminar el Tribunal Constitucional”.

Acción, pase lo que pase

Según Rull, en el transcurso de un debate con los dirigentes del resto de fuerzas políticas a favor de la consulta, en Prada de Conflent, “en el caso de que el Gobierno la impugne y éste la suspenda, no nos quedaremos de brazos cruzados y seguiremos trabajando para poner las urnas el 9-N, amparados en la legalidad de la ley de consultas, la legitimidad y la democracia”.

Sin embargo, el President Artur Mas ha insistido en los últimos meses, y así se lo transmitió al Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que no hará nada fuera de la legalidad. ¿Entonces qué busca Rull?

El objetivo es mantener la tensión, y no plantear, antes de tiempo, un plan B que sólo pasa por la convocatoria de elecciones anticipadas al Parlament a lo largo de 2015.

No hay plan B, aunque es el único

El propio Oriol Junqueras, el presidente de ERC, le pidió a Mas que se concentrara en la consulta del 9-N, y que no asegurara, en privado, que esa consulta no tiene ningún futuro. Pero Mas no ha dejado de hacerlo, porque es consciente de que el referéndum no puede celebrarse o acabar en una especie de consulta con urnas de cartón dispuestas por entidades como la Asamblea Nacional Catalana.

Convergència, como partido, sin embargo, sigue jugando al rugby, por detrás de ERC. Rull se arroja a la insurrección, por encima de la legalidad. “El 9-N es el día en el que este país podrá decidir, el día de la voz del pueblo de Cataluña, que estará amparada por una ley que se aprobará en el Parlament y que otorgará la fuerza para poner las urnas, el pueblo hará que sean legítimas”, afirmó.

¿Quién es demócrata?

La diputada de ERC, Gemma Calvet, aseguró que la ley catalana de consultas amparará el 9-N, porque hay interpretaciones jurídicas que dan la razón a los independentistas.

Calvet cerró el debate con una declaración de intenciones, más que con una descripción de lo que podría ocurrir. “Queremos votar y votaremos y aceptaremos los resultados de las urnas porque nosotros sí que somos demócratas y sí que aceptamos el veredicto de los ciudadanos”, sentenció, dejando claro el mensaje de las fuerzas soberanistas: ellos sí son demócratas, a diferencia del Gobierno español.
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