El líder del PP, Pablo Casado, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en un acto político en A Coruña el 4 de mayo de 2019. Foto: EFE/XR
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Tras el conato de guerra interna, el PP da tregua a Pablo Casado al menos hasta las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo

Alessandro Solís

Economía Digital

El líder del PP, Pablo Casado, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en un acto político en A Coruña el 4 de mayo de 2019. Foto: EFE/XR

Barcelona, 05 de mayo de 2019 (11:21 CET)

La conclusión a la que ha llegado la cúpula del Partido Popular después del 28-A es que 3,5 millones de votos no se pierden en nueve meses. El equipo de Pablo Casado apunta a la etapa de Mariano Rajoy como responsable del desplome de los populares en las elecciones generales, en las que la formación perdió 71 diputados.

Sonaron tambores de guerra el lunes después de los comicios en la calle de Génova. Pero con los ánimos en reposo el PP ahora opta por dar tregua a Casado, que se coronó presidente del partido a mediados de 2018, y concederle el beneficio de la duda como líder al menos hasta las europeas, municipales y autonómicas del 26 de mayo.

Los dirigentes territoriales y los barones se la juegan, pero han cerrado filas con Casado por ahora, antes de conocer los resultados del 26-M. Más que pensar en un relevo en la presidencia, "el objetivo de todos es levantar el partido de la situación en la que está", dicen fuentes territoriales en declaraciones recogidas por ABC.

Fían "todo" al 26-M, y si en esos comicios las cosas siguen mal, avisan que pondrán fin a la tregua. Por ahora, será todo unidad y drenar de alegrías a los adversarios. Con un nuevo lema de campaña, "Centrados en el futuro", el PP intentará enmendar los que entienden como "errores" en el camino hacia el 28-A, aunque no logran determinar aún en qué erraron.

El entorno de Casado no quiere debatir sobre la continuidad

"En nueve meses es una broma plantearse el liderazgo de Pablo Casado", aseguran los más cercanos al líder del PP. Este sector de los populares pide tregua hasta el 26 de mayo, pero no pone sobre la mesa la posibilidad de debatir la continuidad de Casado, sino las críticas internas que salieron a la luz tras los resultados del 28-A.

También abren la puerta a una "renovación" territorial y relevar a dirigentes que no consigan un buen resultado. En este sentido, el haber cerrado filas con Alberto Núñez Feijóo este fin de semana da una suerte de alivio a Casado, dado que el barón gallego fue uno de los más críticos de la campaña electoral del 28 de abril.

"Para remontar hay que aceptar los errores y tener espíritu de ganador", dijo Feijóo a Casado este sábado. Pero el presidente gallego también le aseguró que está "a la orden" para "remontar", llamando a la unidad del centro-derecha, a una apertura ideológica del partido y a rechazar el "pensamiento único".

La crisis del PP no es solo de representación, sino también de finanzas. El desplome del 28-A abre un agujero de más de 22 millones de euros en las cuentas del partido, por concepto de subvenciones electorales y parlamentarias. Esto ya comporta cambios, como los más de 50 asistentes parlamentarios del partido que se irán al paro.

Mientras tanto, Ciudadanos quiere capitalizar los bastiones del PP en las autonómicas y municipales, según dijeron fuentes a eldiario.es. El partido de Albert Rivera quedó a 200.000 votos del PP en las generales, y también piensa en repetir o incluso mejorar el 26-M. Por ejemplo, Cs ahora aspira a liderar el bloque de las derechas en Madrid, a nivel autonómico y municipal.

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