El Rey elude la corrupción en su debut ante las empresas familiares en Alicante

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El PP no pudo impedir que la alcaldesa de Alicante, cinco veces imputada por corrupción, saludara a Felipe VI en el encuentro

La alcaldesa de Alicante, imputada por corrupción urbanística, recibe al Rey Felipe VI. | EFE

03 de noviembre de 2014 (13:22 CET)

Felipe VI ha tenido un debut deslucido en la presentación ante los representantes de las empresas familiares españolas que organizan el Congreso Nacional de Empresa Familiar, inaugurado este lunes. La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo (PP), imputada por cinco delitos en dos causas judiciales ha recibido al monarca este lunes en Alicante.

Con una sonrisa tímida, discreta, la alcaldesa imputada extendió la mano del monarca encargado de inaugurar las jornadas de empresas familiares mientras los fotógrafos acreditados congelaban el momento. "Es una imagen obscena de lo que no debe ocurrir nunca más", ha dicho el portavoz de Economía del PSOE en el Congreso, Juan Moscoso, en una entrevista a Radio Nacional de España (RNE).

Después de extender la mano a la alcaldesa de Alicante que se niega a renunciar pese a su imputación, Felipe VI tuvo tiempo para compartir con el presidente de la Generalitat valenciana, Alberto Fabra (PP), que este fin de semana aclaraba que el PP no llevará imputados en las listas electorales de las municipales de mayo. Fabra asegura que Castedo, que obedecía órdenes del empresario según las grabaciones policiales, se mantiene en la alcaldía de Alicante “a título personal”.

La economía sana y el futuro prometedor


Felipe VI inauguró el encuentro sin hacer mención a los casos de corrupción municipal y urbanística que salpican a varios ayuntamientos de Valencia y Madrid. Tampoco se refirió a la trama corrupta descubierta la semana pasada que cobraba comisiones ilegales a los empresarios beneficiados con las concesiones públicas, según la investigación policial, ni hizo mención sobre la indignación ciudadana que produjo el caso de las tarjetas opacas, que no declaraban impuestos a Hacienda y que eran usadas por los consejeros de Caja Madrid para todo tipo de gastos, como comprar lencería íntima y pagar servicios de masajes en saunas y clubs nocturnos.

Acompañado por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, el recién estrenado Rey prefirió abrir el congreso de empresas familiar refiriéndose a la importancia de este tipo de compañías para construir “una economía sana y dinámica”.

Fue un discurso formal, esperanzador, en clave positiva. El Rey fue aplaudido por Báñez, por Fabra y por la alcaldesa cinco veces imputada. El caso más sonado tiene que ver con las grabaciones en las que queda registrado cómo recibía órdenes del constructor Enrique Ortiz para que aprobara un plan urbanístico que permitiría la instalación de Ikea en terrenos del empresario, una operación con la que éste facturaría casi 100 millones de euros.
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