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La ANC y la CUP redoblan la presión, tras el ingreso en prisión de Sànchez y Cuixart, para que Puigdemont declare la independencia

Barcelona, 18 de octubre de 2017 (04:55 CET)

Secuestrado, a su pesar, aunque él lo ha provocado. El presidente catalán Carles Puigdemont quiere medir sus pasos. No quiere precipitarse. El entorno más inmediato, en su propio partido y entre la intelectualidad afín, no apuesta por una declaración de independencia, sino por convocar elecciones, aunque no sea de forma inmediata, y siempre pendientes de que sea, en realidad, el Gobierno de Mariano Rajoy quien las convoque cuando aplique el artículo 155 de la Constitución. Pero el ingreso en prisión de Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, los presidentes de Òmnium Cultural y la ANC, ha envalentonado al soberanismo, que redobla su presión para una declaración de independencia, con manifestaciones y concentraciones en los próximos días.

En la misma noche de este martes, la ANC y Òmnium organizaron una marcha para protestar por el ingreso en prisión de sus dirigentes, y para el sábado han convocado una manifestación. El hecho es que también el movimiento constitucionalista se ha movilizado, y este miércoles ha organizado concentraciones.

Puigdemont ha decidido no contestar, tampoco, este jueves al requerimiento de Mariano Rajoy. Y con esa opción, al Gobierno no le quedará otra salida que la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que supone asumir, directamente, competencias de la Generalitat. Lo que la dirección del Pdecat podría apoyar, junto a Esquerra Republicana, es una declaración en el Parlament, en los próximos días, para, a continuación convocar elecciones constituyentes. Pero ese guión no es seguro, como no lo ha sido en todos estos años. El bloque soberanista ha funcionando a base de acciones y reacciones, con la idea de que la Unión Europea acaba actuando y llamando a filas al Gobierno español, algo que sigue sin suceder.

La CUP empuja, pero junto a la ANC y Òmnium, que pueden debordarlo todo, con movilizaciones en las calles

El hecho es que la CUP empuja. Buena noticia para Puigdemont, porque el deseo –ciertamente extraño, como todo lo que está realizando el independentismo en los últimos-- es que deje caer a su Gobierno para poder convocar elecciones. Pero la CUP empuja junto a la ANC y Òmnium Cultural, y entonces eso cambia las cosas. Los diputados de la formación anticapitalista aseguraron que está ya negociando con Junts pel Sí el contenido de esa declaración, mientras que el portavoz de esa coalición, el vetereno exconvergente Lluís Corominas, afirmaba que continuarán “con paso firme” su camino hacia la independencia.

Tratar de parar esa situación es el propósito del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, que ha pedido una entrevista con Puigdemont antes de que expire el plazo, este jueves a las diez de la mañana, en el que el presidente catalán debe ofrecer su respuesta a Rajoy. Iceta se ha propuesto hace todo lo necesario para que no se formule esa declaración, ni el 155 se aplique con toda la intensidad, desde la convicción de que, al final, no se podrá parar porque Puigdemont no quiere, de ningún modo, retroceder.

Iceta pide una entrevista con Puigdemont para hallar una vía de solución antes de que todo se complique más

Lo que reclama Iceta es que Puigdemont se reúna con todos los presidentes de los grupos parlamentarios, de forma conjunta o indivivualmente para buscar una solución.

Un dirigente que trata de que los daños no vayan a mayores, del campo soberanista, afirma que todo se inclina, “desgraciadamente” hacia el peor escenario, con una declaración de independencia que los 'partisanos' de la CUP tratarán de defender en la calle junto a los miles de militantes de la ANC que se ha convertido en una especie de ejército incapaz de asumir cualquier asomo de autocrítica.

Atónitos siguen la evolución de los acontecimientos dirigentes como Artur Mas, que ahora trata de encontrar una salida, a pesar de que ha sido uno de los impulsores de todo el movimiento.

El Gobierno español espera. Lo hara hasta el jueves. Y, a partir de ese momento, iniciará el camino del 155 de la Constitución con el objetivo, aunque no de forma inmediata, de convocar elecciones y “restaurar”, en palabras de Rajoy, como le transmitió por carta a Puigdemont, la legalidad de la autonomía catalana, que ahora se encuentra en un limbo. Si cabía alguna duda, el Tribunal Constitucional anuló este martes la ley del referéndum, por lo que la situación es totalmente anómala: ni el Parlament funciona, ni son legales las leyes que aprobó para gestionar el actual momento, como la propia ley del referéndum y la ley de transitoriedad jurídica.  

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