El temor de Mas: el 27S deriva ya hacia un choque entre izquierda y derecha

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RESACA DEL 24M

Artur Mas, tras el anuncio de las elecciones del 27S

Barcelona, 31 de mayo de 2015 (20:50 CET)

Las circunstancias mandan. Hace sólo medio año la posibilidad de que una candidatura de izquierdas, nueva, --pese a que participara en ella ICV--, ganara la alcaldía de Barcelona era impensable. El equipo que arropaba al alcalde Xavier Trias no dudaba en desacreditar los temores sobre su posible derrota. Pero ha sucedido.

Y eso en la política catalana lo cambia todo. Ada Colau, una activista amparada por veteranos marxistas, como Jordi Borja, que se ha hecho a sí misma, con un cuadro de mandos propio, ha provocado un terremoto político, que los dirigentes de CiU ya no pueden obviar.

Por ello, el propio Artur Mas, y la cúpula de Convergència, dirigida por su coordinador general, Josep Rull, admiten que el gran problema del 27 de septiembre será saber cómo puede evolucionar el proceso soberanista y quién lo va a liderar. Es decir, la incertidumbre es ya máxima, y los temores, mayúsculos, porque el eje ha cambiado.

ICV y Podemos preparan el terreno

La dirección de ICV-EUiA, que encabezan Joan Herrera y Dolors Camats, llevan meses trabajando para lograr una candidatura conjunta, netamente de izquierdas, cuya máxima prioridad –aunque se defienda el derecho a decidir—es acabar con los gobiernos de Artur Mas.

El problema que tenía –y todavía no ha resuelto—ICV es que el auge de Podemos podía orillar definitivamente las siglas de los ecosocialistas. La formación de Pablo Iglesias quería presentarse en Cataluña sin otras etiquetas.

Pero el éxito de Barcelona ha llevado a la reflexión, y una amalgama de formaciones, aunque con el tronco común de ICV, que sirve cuadros, financiación, y veteranos prohombres, trabaja para presentarse en las elecciones del 27S como Catalunya en Comú, emulando a Barcelona en Comú.

Antisistema y defensores del establihsment

Eso lo ven venir algunos dirigentes de CiU, y el propio Mas, que vislumbra ya una posible disyuntiva entre izquierda y derecha, entre los partidarios del sistema, y los antisistema, por reducirlo a un discurso comprensible. Y en ese terreno, el soberanismo peligra.

De hecho, lo que está en juego es la propia convocatoria del 27S. CiU sigue esperando el comportamiento de Esquerra Republicana en las próximas semanas, con los pactos tras el 24M, para saber en qué lado quieren estar los republicanos. Y Mas tomará la decisión final, aunque el President sabe que le será muy complicado dar marcha atrás.

Esquerra siempre decide hacia la izquierda

Dirigentes como Germà Gordó, Antoni Fernandez Teixidó, Felip Puig, o Ramon Espadaler, de Unió, alertan sobre la posibilidad de que todo quede tan fragmentado que del 27S no se pueda establecer ningún mandato claro sobre la dirección que debería seguir Cataluña. Y apuntan, como otros dirigentes y cuadros de la federación, que Esquerra, cuando ha tenido ocasión, se ha inclinado por alternativas de izquierda.

Esa percepción liga con las proclamas de Oriol Junqueras en las últimas 48 horas para que Barcelona en Comú no 'pase' del proceso soberanista, y se llegue con esas candidaturas a algún entendimiento en clave soberanista. Quiere contar con ellos, y busca la manera de justificarlo.

Convergència, desnortada

Eso es lo que ha ocurrido tras el 24M. Ese cambio se une a otra cuestión, y es el propio estado de Convergència, y de Unió. El partido de Mas está desnortado. Durante la campaña electoral, ha tenido serios problemas para movilizar a los suyos. Su presencia en muchas ciudades es prácticamente nula, como han demostrado los resultados en el área metropolitana de Cataluña. "Hemos vuelto a los años ochenta, en muchas de esas ciudades, como en L'Hospitalet o Santa Coloma de Gramenet", admite un dirigente.

En Unió, el debate sobre la pregunta que se votará el 14 de junio es muy intenso. Este martes el comité de gobierno deberá aprobar la pregunta, mientras la mayoría del partido quiere que sea clara y precisa, o a favor o en contra de la independencia, y, por tanto, de la hoja de ruta soberanista que acordó CDC con Esquerra.

De nuevo, la lista unitaria de Mas

La única salida que se prevé es que en las próximas semanas Artur Mas sea capaz de articular, de nuevo, una lista propia, con pocos candidatos del propio partido, buscando esa lista unitaria que Esquerra despreció. Para ello cuenta con la ANC, que preside Jordi Sànchez, para presionar en esa dirección. Sólo un movimiento favorable a Mas, que recupere una cierta transversalidad del soberanismo, podría ser efectiva de cada al 27S.

Pero hay dudas ya sobre la conveniencia de la propia fecha electoral, en la ANC y en Òmnium Cultural. El proyecto soberanista se viene abajo. Y Mas es consciente de ello. 

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