Los abogados de los líderes independentistas procesados por el Supremo, en una comparecencia conjunta el verano pasado. EFE/Marta Pérez

Esquerra diseña una campaña electoral a las puertas del Supremo

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El independentismo planea un seguimiento del juicio oral a los líderes del procés a la manera de una precampaña de cara al 26-M

Iván Vila

Economía Digital

Los abogados de los líderes independentistas procesados por el Supremo, en una comparecencia conjunta el verano pasado. EFE/Marta Pérez

Barcelona, 17 de enero de 2019 (20:57 CET)

El juicio del 1-O es político y por tanto los procesados precisan de una estrategia de defensa en clave política. Ese es el mantra al que están abonados tanto los letrados de la inmensa mayoría de los acusados como las formaciones políticas a las que pertenecen casi todos ellos, Junts per Catalunya (JpC) y ERC. 

Esta semana, con la presentación de los escritos de defensa, se ha evidenciado que esa, la de hilvanar una defensa técnica con alegatos abiertamente políticos, es la apuesta mayoritaria, aunque no unánime, entre los abogados. Y esa será también la línea a seguir por los partidos, que ya piensan en cómo conseguir que el ruido de fondo durante el juicio resulte atronador y cómo convertir a la vez las vistas orales en gasolina electoral, dada la coincidencia entre las mismas, que se prevé que comiencen en pocas semanas, y la precampaña de las elecciones municipales y europeas (y también autonómicas, pero no en Cataluña) del 26 de mayo. 

ERC anunció ya este jueves que prepara una serie de actos para evidenciar que, simbólicamente, será el Estado quien se siente "en el banquillo de los acusados", en palabras de la portavoz del partido, Marta Vilalta. Una campaña que, con el lema “Juicio a la democracia”, está diseñada para denunciar que el proceso forma parte de una operación para criminalizar al independentismo y, de paso, para enlazar con la campaña electoral del 26-M, en la que el principal acusado en el juicio y presidente de ERC, Oriol Junqueras, es también el candidato de la formación a las europeas.

Juicio en modo precampaña

De ahí que el despliegue de Esquerra de actos paralelos al juicio arranque con una conferencia de Junqueras que será leída —aún no se ha anunciado por quien— el día 29 de enero en un acto en Barcelona. Después, y mientras duren las vistas, la formación independentista designará dos portavoces específicos en Madrid para asuntos relacionados con las mismas: uno dedicado a cuestiones técnicas del juicio que hablará en nombre de los abogados y un representante político que valorará cada una de las sesiones del juicio oral.

Esquerra prevé lanzar mensajes políticos diarios, convocar movilizaciones y organizar actos públicos no solo en Barcelona y otras localidades catalanas, sino también en una docena de ciudades del resto de España: Madrid, Zaragoza, Las Palmas, Gijón, Málaga, Sevilla, Murcia, Valladolid, Granada, Córdoba, Valencia y Palma de Mallorca.

La batería de actos servirá a la vez como precampaña y enlazará con la campaña electoral

La previsión de las defensas de los acusados es que el juicio arranque a principios de febrero y las vistas, a razón de tres semanales, de martes a jueves, se prolonguen durante unos tres meses, con lo cual la batería de actos servirá a la vez como precampaña y enlazará con la campaña electoral.

A falta de conocer aún el detalle de los planes de JpC, que ya ha avanzado que también aprovechará el juicio para denunciar a los cuatro vientos lo que considera una persecución política, también la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha anunciado que activará una campaña internacional de denuncia y que incluirá tres grandes movilizaciones coincidiendo con el traslado de los líderes encarcelados a Madrid, previsto para la última semana de enero; el inicio del juicio, y el sábado de la segunda semana del mismo, en el que convocará una manifestación en Madrid.

Forn, desmarcado de la defensa política

Toda esa agenda propagandística fuera de la sala segunda del Supremo, la designada para enjuiciar el caso, tendrá su correlato dentro de la misma, donde la mayoría de los abogados de los 12 procesados se decantan por ejercer una “defensa política”, empezando por el abogado de Junqueras y el exconseller Raül Romeva (también de ERC), Andreu Van den Eynde, y siguiendo por Jordi Pina, letrado de los exconsellers Josep Rull y Jordi Turull y del exlíder de la ANC Jordi Sànchez, todos ellos miembros de JpC.

El elemento discordante en esa estrategia es el letrado del también exconseller Quim Forn, Xavier Melero, cuyo escrito de defensa prescinde de lecturas políticas como las que empapan en cambio los presentados por Pina y Van den Eynde, y que este jueves se desmarcaba abiertamente de la estrategia de sus colegas. “Yo la defensa política no sé qué es. Si existiera, no sería capaz de llevarla a cabo”, dijo entrevistado en la Ser. “Yo soy un técnico contratado para defender a mi cliente, pero más allá de eso no sé cual es la opinión política sobre cómo llevar el juicio”.

Los demás letrados quitan hierro al desmarcaje y entienden que todos están “coordinados” en lo esencial

Los demás letrados quitan hierro al desmarcaje y entienden que, más allá de que cada uno se debe a su cliente y tiene su propia línea de acción, todos están “coordinados” en lo esencial, según insiste Van den Eynde.

Así, en la misma emisora, Marina Roig, abogada del expresidente de Òmnium Cultural Jordi Cuixart, disentía del defensor de Forn pero evitaba polemizar con él. “Una defensa estrictamente técnica como hemos hecho durante mucho tiempo no ha dado ningún resultado. Si este es un juicio político porque el Supremo lo ha convertido en eso, nosotros tendremos que hacer también una defensa política”, advertía, pero sin acritud: "Es mi opinión personal, él tiene la suya y las dos son respetables”.

Más allá de los esfuerzos por minimizar, al menos en público, las discrepancias, y teniendo en cuenta la apuesta por imbricar el juicio y la precampaña, está por ver cómo esas disensiones estratégicas en el primero contaminan la segunda. Sobre todo porque quien se desmarca de la línea general es la defensa de Forn, que, a falta solo de que él mismo de su plácet definitivo, es el escogido para encabezar la candidatura conjunta que negocian el Pdecat, JpC y la Crida de Carles Puigdemont para intentar el asalto el 26-M a la alcaldía de Barcelona.

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