Esquerra quiere impulsar una catarsis colectiva con el caso Pujol

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COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN

 Jordi Pujol, en el portal de su casa en Barcelona./EFE/Marta Pérez

03 de septiembre de 2014 (18:29 CET)

Los grupos de izquierda, ERC, ICV y la CUP, quieren impulsar una comisión de investigación en el Parlament, aprovechando el caso Pujol, que puede hacer saltar la banca. Aunque diversos responsables políticos aseguran que las comisiones de investigación en los parlamentos “no sirven para nada”, las distintas comparecencias en la cámara catalana podrían provocar una auténtica cartarsis. Es lo que pretende Esquerra. 

Tanto el PP como Ciutadans, que han registrado una petición propia en el Parlament para investigar el caso Pujol, han asegurado que secundarán la iniciativa de la izquierda. El PSC también lo hará, y sólo CiU se opone a la comisión, que deberá aprobarse por mayoría en el pleno del Parlament para ser efectiva.

Fraude, evasión y elusión fiscal


Esquerra ha liderado la petición de la comisión de investigación, que ha recibido de inmediato el apoyo de ICV y de la CUP. Esta última fuerza política, que lidera David Fernández, está encantada, porque ha hecho bandera de la lucha contra el fraude.

El texto que han registrado en la cámara catalana no deja dudas sobre el objetivo y propone “evaluar e investigar, en el contexto del caso Pujol, las diversas modalidades de fraude, evasión y elusión fiscal; determinar las prácticas de corrupción en contextos de contratación y concertación público-privada y esclarecer las responsabilidades políticas e institucionales en las últimas décadas”.

Fernández ha justificado la iniciativa, al asegurar que con ella se buscan tres objetivos: “estudiar la dimensión del fraude fiscal en Cataluña; que alcanza unos 16.000 millones; determinar y cartografiar el mapa de corrupción política vinculada a la concentración de la obra pública y esclarecer responsabilidades políticas”.

El conseller de Presidència, Francesc Homs, ha ironizado con la presentación de las distintas peticiones, dando a entender que ya se verá si prospera o no la comisión de investigación. Pero el nerviosismo en el Govern comienza a ser importante.

Pujol y toda su familia

La voluntad de los grupos de izquierda, con la inclusión de Esquerra Republicana, que, por ahora, sostiene al Govern de CiU, es que la comparecencia de Jordi Pujol no se anule a la espera de que sea llamado en la comisión parlamentaria. La diputada de ICV, Dolors Camats, ha señalado que se trata de dos cuestiones diferentes. En la primera cita se trataría de “esclarecer cuál es el contexto de su fraude fiscal”, y en la segunda iniciativa el objetivo sería el de esclarecer “las prácticas de corrupción de los últimos años”. En la comisión se llamará a declarar al propio Pujol y a todos los miembros de su familia.

La posición del PP y Ciutadans la ha explicado la diputada Carina Mejías, de C's. “Nos es igual quien firme la petición y quien la impulse, porque nosotros ya dijimos que estaríamos de acuerdo desde el primer momento”.

A pesar de ello, Mejías ha lamentado que los grupos de izquierda hayan rechazado el apoyo de otros grupos. ERC, ICV y la CUP no querían firmar una petición de la mano del PP. Pero Mejías insiste en que la comisión, “por encima de todo”, debe seguir adelante.

¿Investigar a ERC?

El texto suscrito por el PP y Ciutadans no profundiza tanto en el objetivo de la comisión: “Se solicita la creación de una comisión de investigación en relación a la existencia de cuentas corrientes bancarias en paraísos fiscales a nombre de cargos y ex cargos públicos de la Generalitat, su enriquecimiento ilícito y/o el cobro de comisiones ilegales”.

La cuestión ahora es que la comisión de investigación puede romper la colaboración entre CiU y ERC. Esa pretendida catarsis puede acabar, ya de forma definitiva, con el mandato del President Mas.

Fuentes parlamentarias señalan que CiU se podría añadir en el último momento a la comisión de investigación si quiere tener margen de maniobra y pedir comparecencias que le puedan interesar. En ese sentido, se señala que dirigentes convergentes podrían pensar en la Fundación Irla, vinculada a Esquerra Republicana, y en las partidas recibidas, supuestamente, por parte de empresarios.

Pero eso implicaría ya una guerra total.
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