Hollande fracasa con su impuesto a las grandes fortunas

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El Constitucional galo invalida la tasa del 75% propuesta por el ejecutivo socialista

Hollande, junto a sus ministros

29 de diciembre de 2012 (15:09 CET)

El primer ministro francés, François Hollande, ha recibido un varapalo importante del Consejo Constitucional de la nación: ha invalidado las tasa del 75% a las grandes fortunas, una de las grandes promesas electorales del socialista. Poco después de conocer la resolución ha movido ficha y ha anunciado que prepara un nuevo impuesto “conforme a los principios” enumerados por el alto tribunal galo, en palabras del primer ministro, Jean-Marc Ayrault.

El Constitucional considera que la tasa de Hollande es discriminatoria, ya que no respeta la igualdad de todos los ciudadanos franceses ante las cargas públicas. Argumenta que dos hogares que tengan los mismos ingresos (más de un millón de euros, según el impuesto de Hollande) tendrán obligaciones tributarias diferentes según el reparto de las cargas que hagan entre los miembros.

Segundo asalto

Al jarro de agua fría contra los socialistas franceses ha sido propiciado por el partido conservador Unión por el Movimiento Popular (UMP), liderado por Jean-François Copé, que denunció la tasa ante el Constitucional. Ahora, tendrá que diseñar otra estrategia para que las grandes fortunas galas sean más solidarias con las arcas públicas del Estado mediante una nuevo dispositivo que se implementará “en la ley de finanzas”, según Ayrault.

En los últimos meses el intento de incrementar los impuestos a los ricos franceses ha revolucionado el país. El dueño del principal conglomerado de marcas de moda del mundo, Bernard Arnault (propietario de LVMH), fue el primero en anunciar que solicitaba la nacionalidad belga para dar esquinazo a la tasa. Le siguió el actor Gérard Depardieu, una figura casi institucional francesa que ha caído de su pedestal. De hecho, ambos han sido el blanco de las críticas de los medios de comunicación de izquierdas y de una parte importante de la población. A los que se tiene que sumar que la Oficina de Extranjería de Bélgica ha considerado que Arnauld no cumple todos los requisitos para cambiar el pasaporte.

¿Relajar condiciones?

Queda saber si la propuesta impositiva de la próxima ley de finanzas gala será más laxa en las condiciones del impuesto o mantendrá la contundencia del primer envite de Hollande.

El futuro de la ley se observa con lupa desde otros territorios europeos. Los partidos de la izquierda reclaman que se impulsen medidas en este sentido en otros países para mejorar los ingresos públicos en un entorno de crisis como el actual.
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