El exvicepresidente catalán, Oriol Junqueras, uno de los procesados en la causa del 1-O en el TS. EFE

Junqueras pide la recusación de Marchena en la causa del 1-O

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El exvicepresident, Sànchez y los exconsellers Romeva, Rull y Turull piden recusar al ponente de la causa del procés por las afirmaciones de Cosidó

Iván Vila

Economía Digital

El exvicepresidente catalán, Oriol Junqueras, uno de los procesados en la causa del 1-O en el TS. EFE

Barcelona, 20 de noviembre de 2018 (14:20 CET)

La voladura del pacto entre PSOE y PP para la renovación de la cúpula de la judicatura tras la renuncia del juez Manuel Marchena a presidir el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Tribunal Supremo (TS) vuelve a sacudir la causa que se sigue en el alto tribunal por el proceso independentista. Y no solo porque la marcha atrás de Marchena, presidente de la Sala Segunda del TS la que juzgará la causa del 1-O deja en suspenso los planes que había para sustituirlo.

Para empezar, el exvicepresidente catalán Oriol Junqueras, el expresidente de la ANC Jordi Sànchez y los exconsellers Raül Romeva, Jordi Turull y Josep Rull han solicitado este miércoles la recusación de Marchena por "falta de imparcialidad", a raiz del mismo whatsapp que ha propiciado su renuncia al cargo que socialistas y populares habían reservado para él, aquel en el que el portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, se jactaba de que, con Marchena al frente del poder judicial, los populares podrían controlar la sala penal del Supremo "desde detrás".

En su escritos, tanto el abogado de Junqueras y Romeva, Andreu Van den Eynde, como el de Sànchez, Rull y Trull, Jordi Pina, se remiten a las afirmaciones de Cosidó, al que reclaman que se llame a declarar, porque entienden que podrían comportar una "inequívoca coincidencia de intereses", en palabras de Pina, entre Marchena y el PP, que le inhabilitaría para seguir al frente de la causa. 

La portavoz del gobierno catalán, Elsa Artadi, incidió en el asunto, y advirtió que fijarse solo en el whatsapp de Cosidó es "quedarse solo mirando el dedo", y no lo que señala. Para la Generalitat, que ya ha anunciado su intención de convertir el juicio en una especie de "causa general" contra el sistema judicial español, el caso Marchena no es más que la última prueba del descrédito en el que está instalada la judicatura.

Cambios paralizados

Tras el anuncio de su elección como relevo de Carlos Lesmes al frente del CGPJ y el TS, Marchena, enmarcado en el sector conservador de la judicatura, iba a ser relevado al frente del tribunal encargado de la causa del procés por el más veterano de los siete magistrados que lo integran, el moderado Andrés Martínez Arrieta

Además, un nuevo magistrado tenía que incorporarse al tribunal en sustitución de Marchena. Y el plan era que fuera la progresista Susana Polo, que se sumaría así a Martínez Arrieta, Juan Ramón Berdugo, Luciano Varela, Antonio del Moral, Ana Ferrer y Andrés Palomo, el resto de magistrados que juzgarán la causa.

Relevo interpretado al gusto

Ese relevo, con un conservador reemplazado por una progresista, fue interpretado al gusto. Desde ámbitos independentistas, se leyó como un premio a Marchena por haber avalado sin fisuras la controvertida instrucción de la causa que llevó a cabo Pablo Llarena, y por haber sido el ponente de la sentencia que condenó a exconseller Francesc Homs por un delito de desobediencia en los preparativos de la consulta independentista del 9-N.

Y, a la vez, en el seno de la judicatura, hubo quien vio un gesto con los independentistas. Aunque, en este punto, el Gobierno contaba con la complicidad del PP, que también negó que los cambios pudieran influir en el juicio.

El no de Marchena a ser promocionado comportaba ahora suspender todos esos cambios —que la vicepresidenta, Carmen Calvo, insistió en que no incidirían tampoco en los tempos del juicio del procés— y que las cosas se quedaran como estaban. Pero la recusación puede volver a darle la vuelta a ese calcetín.

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