Junqueras pone en marcha su plan B para sustituir a Mas

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El líder de ERC se presenta ante los empresarios como el jefe de la CiU del siglo XXI

Artur Mas y Oriol Junqueras, líder de ERC, en el Parlament.

en Barcelona, 12 de noviembre de 2015 (23:32 CET)

Oriol Junqueras aprovechará el momento de máxima debilidad de Artur Mas. El líder de ERC tiene un plan para convertir a su partido en el hegemónico en la Cataluña del siglo XXI. Y ya lo ha puesto en marcha. La coyuntura política le ha ayudado.

Mas lucha para ser reelegido presidente y eso le ha llevado a humillarse ante la CUP cuyos votos necesita. Mas ha propuesto vaciar de competencias la presidencia de la Generalitat y someterse al examen de la CUP en 10 meses a través de una cuestión de confianza. En caso de que eso no resulte, volverá a convocar elecciones.

Dos escenarios ventajosos

Ambos escenarios son buenos para ERC. Si Mas resulta reelegido, Junqueras se hará con la vicepresidencia más codiciada, la de asuntos económicos, y desde ahí podrá diseñar un presupuesto de carácter social que vender a su electorado.

Además, si a los diez meses, Mas está quemado, Junqueras podrá ofrecerse al Parlament como relevo. No contará con los votos de los diputados de CDC. Pero como los convergentes concurrieron a las elecciones en una lista de consenso, Junts pel sí, sus parlamentarios considerados como del núcleo duro son escasos.

Con sus propias siglas

Los independientes de esa lista, la CUP y hasta Catalunya sí que es pot podrían inclinarse por Junqueras en sustitución de Mas. A favor del republicano juegan el hecho de que su partido se define como de izquierdas y que, de momento, está libre de corrupción, y ha hecho una bandera de esa cuestión.

Si hay nuevas elecciones en marzo, esos dos factores ayudarán en la campaña de Junqueras, que en esta ocasión concurrirá a los comicios con sus propias siglas. No como CDC, que ya las ha cambiado por las de Democràcia i Llibertad en un intento un tanto pueril de esconder la corrupción de los casos del 3% y del clan Pujol.

Sin la sombra de la CUP

También la inminencia de las generales, que se celebrarán el 20 de diciembre, es ventajosa para ERC. Convergentes y republicanos se presentarán por separado. La CUP no concurrirá, por lo que no hará sombra a Esquerra. En esa primera batalla, Mas y Junqueras medirán sus fuerzas y si ERC gana, habrá dado un paso definitivo para desbancar a CDC como primera fuerza de la política catalana.

Junqueras ha salido indemne del proceso, de la campaña y del desafío al Estado. Como a última hora se desmarcó de la organización del referendo alternativo del 9 de noviembre del año pasado, no está imputado por la justicia, cosa que sí le ocurre a Mas.

A salvo de la inhabilitación

Otra circunstancia favorable es que no es jefe de grupo parlamentario, ni conseller, ni está en la Mesa del Parlament, no es uno de los cargos señalados por el Constitucional como posible objeto de inhabilitación. Así que, como diputado corriente y moliente no corre riesgo de ser apartado de la política ni multado ni nada parecido.

Además, durante la campaña de las elecciones del pasado septiembre no se quemó ni una pestaña. Por lo mismo, porque no era uno de los candidatos, no estuvo en primera fila. Pero tuvo la gran suerte de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Gracía-Margallo, aceptase debatir con él cara a cara en 8TV. Fue uno de los momentos estelares de la campaña del que Junqueras salió bastante airoso.

Contactos con empresarios

Así, sabiendo que el viento sopla a su favor, el líder de ERC ha puesto en marcha su plan, que va más allá de lo estrictamente político. Junqueras ha contactado ya con la flor y nada del empresariado catalán para tratar de convencerlo de que su partido es ya la CiU del siglo XXI. Sus contactos son frecuentes, y el mensaje reiterado: puede ser la fuerza política que ocupe el centro de la política catalana a corto y medio plazo.

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