La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, en la presentación de los actos de la DiadaEFE/Enric Fontcuberta

La ANC rompe con Junts per Catalunya y ERC de cara a la Diada

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La Asamblea Nacional Catalana, discutida por todos los dirigentes independentistas salvo Puigdemont y Torra, excluye a los políticos de su zona VIP el 11-S

Marcos Pardeiro

Economía Digital

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, en la presentación de los actos de la DiadaEFE/Enric Fontcuberta

Barcelona, 30 de julio de 2019 (04:55 CET)

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) se ha propuesto desmentir a Elsa Artadi, la concejal de Junts per Catalunya que, tras los pactos postmunicipales, sentenció: "La unidad del independentismo ha tocado fondo". En realidad, el fondo no se avista porque el soberanismo sigue su imparable descenso y ni siquiera la Diada de Cataluña, la sacrosanta fecha en el calendario de los independentistas, va a lograr disimularlo.

La actividad de la ANC es observada con enormes suspicacias por parte de dirigentes de ERC y de Junts per Catalunya —en concreto, del Pdecat—, que no sólo desconfían de la entidad y de su discurso unilateralista, sino que quieren despojarla del enorme poder que tuvo atribuido en el auge del procés, con Carles Puigdemont a los mandos de la presidencia de la Generalitat. 

El indomable discurso unilateralista de la ANC y sus continuos reproches a la línea marcada por los partidos independentistas han hecho volar por los aires la unidad del soberanismo. A estas alturas, sólo el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y Puigdemont observan con simpatía a la ANC y, en particular, a su presidenta, Elisenda Paluzie, para quien siempre hay silla en Waterloo (Bélgica). 

El resto de dirigentes se ha desmarcado progresivamente de la Assemblea Nacional Catalana por no modular sus posturas. En paralelo, la ANC ha perdido atracción sobre las bases independentistas, tal y como se ha podido ver en las últimas movilizaciones convocadadas por la entidad.

La ANC sentencia a los políticos

Los que quedan en la ANC, claro, se han radicalizado y exigen poner en su sitio a los dirigentes independentistas por flojear con la vía unilateral. El divorcio se consumará, con toda crudeza, en la próxima Diada de Cataluña. "Después de escuchar las sugerencias que nos habéis hecho llegar, el secretariado nacional de la ANC ha decidido, por consenso, que los políticos no formarán parte de la zona de invitados", ha decidido la entidad.

La ANC ya ha comenzado a comunicar esta decisión a los partidos soberanistas. El entorno de Puigdemont, como siempre, ha optado por aplaudir a la Assemblea. "Estoy totalmente a favor. No sé si en la Diada estaremos para selfies", dijo la diputada de Junts per Catalunya Aurora Madaula.

Las palabras de Madaula reflejan también el alivio de algunos sectores independentistas que temen sentirse señalados por los manifestantes por no haber mantenido el pulso a las instituciones del Estado con nuevos desafíos rupturistas.

La importancia de la Diada

La Diada (11 de septiembre) es una fecha crucial para los soberanistas, ya que en los últimos años ha actuado como pista de despegue electoral. Nunca lo hizo con tanta claridad como en 2017, cuando sirvió para lanzar el referéndum ilegal de Cataluña. Este año es una incógnita su papel, ya que Junts per Catalunya se resiste a unas elecciones catalanas que ERC sí que desea.

Hasta el momento, la ANC no se ha pronunciado sobre la conveniencia de elecciones, pero sí sobre cómo debe realizarse su lectura: en el caso de que los partidos independentistas obtengan más del 50% del voto, la Assemblea es partidaria, de nuevo, de una declaración unilateral de independencia.

 

 

 

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