La debilidad de Rubalcaba arrincona al PSC

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DEBATE SOBERANISTA

Rubalcaba, con el diputado del PSC, Joan Rangel./EFE/Juan Carlos Hidalgo

31 de octubre de 2013 (00:54 CET)

El vídeo clip mató a la estrella de la radio. Fue un tema pegadizo de The Buggles. Los nostálgicos la recuerdan con cariño. Y los nostálgicos de los años dorados del PSOE seguro que la tienen presente, por aquello de la edad, en los años previos a la victoria de 1982. Pero ahora han estado a punto de matar, aunque seguirán en ello, una bonita relación, la del PSOE con el PSC.

Quizá esa relación ya no se podrá recomponer. Pero esta vez nadie podrá decir que la responsabilidad ha sido de los socialistas catalanes. Diputados históricos del PSOE, que llevan toda la vida sentados en el Congreso, como Alfonso Guerra, el temido ex vicepresidente del Gobierno, que ridiculizó Jorge Semprún en Federico Sánchez se despide de ustedes, presionaron a Alfredo Pérez Rubalcaba hasta el punto de conseguir un hecho muy poco frecuente en la vida parlamentaria.

Sucedió este martes: el PSOE presentó una enmienda a una resolución de UPyD, el partido de Rosa Díez, ésta no se la aceptó, pero aún así votó a favor de la resolución que defiende una obviedad, y es que la Constitución dice que la soberanía reside en el pueblo español.

Navarro, tocado, pese a su resistencia


Rosa Díez, dispuesta a exprimir todas las contradicciones de su ex partido, en relación con el problema que plantea el proyecto soberanista del Govern de Artur Mas en Catalunya, ha provocado un nuevo conato de rebelión de los diputados del PSOE en contra de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, desbaratando todos los planes del PSC, y dejando en fuera de juego a su líder, Pere Navarro, muy tocado en estos momentos, aunque pueda sacar pecho en Catalunya.

¿Por qué? El PSC busca un camino propio, difícil, pero ha tomado una decisión. Su primer secretario, Pere Navarro, no puede rechazar el derecho a decidir, porque lo defendió en el programa electoral, y, en todas las encuestas, aparece como una petición mayoritaria de los catalanes.

Pero sí se opone, y con contundencia, a los planes de CiU y ERC, que quieren fijar una fecha y una pregunta de una consulta, para 2014, sin negociarla con el Gobierno central, mientras tachan al mismo tiempo a Mariano Rajoy de no querer el diálogo.

Reforma de la Constitución

¿Es difícil de entender? El PSC considera que no, máxime después de protagonizar una reunión entre Pérez Rubalcaba y el President Artur Mas el pasado viernes en el Palau de la Generalitat, junto a Pere Navarro, en la que se abrió una posibilidad: “Mas no se negó a la reforma de la Constitución, aunque la ve complicada, y lo que dijo es que se podía intentar, que los socialistas lo intentáramos”, apunta una fuente de la dirección de los socialistas catalanes, que recuerda que, justo ahora, Mas reclama una propuesta de estado al Gobierno.

Sin embargo, el PSC queda ahora muy tocado, porque el posible líder de esa reforma constitucional, Rubalcaba, ha cedido ante diputados históricos del PSOE, como Guerra, en una votación que no debía tener más importancia en el Congreso, pero que es muy significativa.

El PSOE en Catalunya

Los diputados del PSC quieren acordarlo todo con el PSOE, y, por ello, habían pactado con sus compañeros en el grupo parlamentario socialista la abstención frente a la resolución de Rosa Díez. Pero Rubalcaba, para parar una rebelión interna, que hubiera mostrado una ruptura en la disciplina de voto, acabó avalando el martes el voto a favor de la resolución de UPyD, a pesar de que Rosa Díez se hubiera negado a aceptar una enmienda que defendía, precisamente, una reforma de la Constitución.

La debilidad de Rubalcaba, por tanto, deja al PSC en una difícil tesitura. Guerra, Manuel Chaves –ex presidente de Andalucía—o Guillermo Fernández Vara, han planteado romper con el PSC y presentarse en Catalunya con las siglas del PSOE.

Una idea que ya se sugirió en los momentos más tensos de la negociación del Estatut, y que tuvo como posible receptor de ese encargo a Celestino Corbacho, ex ministro de Trabajo con Rodríguez Zapatero. Corbacho nunca ha reconocido ese encargo, pero, en todo caso, siempre ha rechazado esa posibilidad, pese a su distanciamiento con los sectores más catalanistas del PSC.

La Constitución como muralla o puente

Para Guerra “el PSC no es un partido socialista”, al entender que se ha dejado arrastrar por el nacionalismo catalán.
Pere Navarro trató de recomponer las cosas. “Yo me siento socialista”, aseguró. Y diputados del PSOE, como Soraya Rodríguez, rechazaron la iniciativa de Díez. Según Rodríguez, era innecesaria “porque todo el mundo sabe que la Constitución está vigente”. Y según Navarro, la líder de UPyD “actúa irresponsablemente para amplificar la división y la Constitución no debe ser una muralla, debe ser un puente”.

Pero, ¿Por qué el PSOE no votó en contra de la iniciativa de Díez, o se abstuvo, siguiendo la unidad de acción planteada por el PSC?

Sin consulta en 2014

Rubalcaba “no ha tenido la fuerza para imponerse”, se asegura desde el PSC. Para imponerse a un diputado como Alfonso Guerra, que, pese a su brillante pasado, está más cerca de la jubilación que de iniciar. Precisamente, un proyecto político ilusionante.

El PSOE casi ha matado a la estrella de la radio del PSC. Pese a todo, la dirección de los socialistas catalanes asegura que aguantará “el chaparrón”, y que asume que en los próximos meses se producirán “todo tipo de argucias parlamentarias trampa para buscar contradicciones”, en el Parlament y en el Congreso.

Navarro considera que si aguanta su posición, se acabará demostrando “el ejercicio de frivolidad” de la política catalana. Porque “ni habrá acuerdo por parte del PP, ni consulta en 2014”, según él mismo ha asegurado públicamente.
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