La alcaldesa Sada Colau ha metido el proyecto de funeraria municipal en el cajón por lo que queda de legislatura. Después de un enfrentamiento con las funerarias privadas, ahora cierra un acuerdo para que sigan haciéndose cargo de los entierros gratuitos

La falta de apoyos fuerza a Colau a posponer su licitación más importante

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Colau retira del pleno la votación sobre la nueva contrata de recogida de basuras, la más importante del Ayuntamiento, porque la oposición se resiste a avalarla

Iván Vila

Economía Digital

La alcaldesa Sada Colau ha metido el proyecto de funeraria municipal en el cajón por lo que queda de legislatura. Después de un enfrentamiento con las funerarias privadas, ahora cierra un acuerdo para que sigan haciéndose cargo de los entierros gratuitos

27 de abril de 2018 (17:24 CET)

La adjudicación del contrato económicamente más importante del Ayuntamiento de Barcelona tendrá que esperar. El gobierno municipal de Ada Colau ha retirado a última hora del orden del día del pleno de Barcelona la votación sobre las condiciones de la próxima contrata del servicio de limpieza y recogida de residuos, por falta de apoyos para tirarla adelante.

Con un presupuesto de 2.557 millones de euros para el período 2019-2027, es decir, de 307 millones anuales, se trata de la licitación más cara del consistorio, que quiere ajudicarla en cuatro lotes separados y a empresas diferentes.  La propuesta  incorpora parámetros mediambientales puntuables en el concurso y prevé extender la recogida puerta a puerta y reforzar los sistemas de control para evitar que se repitan episodios como el del fraude de una de las actuales adjudicatarias, Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), a quien el consistorio ha reclamado 7,2 millones de euros por haber hecho trampas en las facturas y la recogida selectiva. e incorpora parámetros mediambientales.

El ejecutivo se conforma con poder adjudicar el nuevo contrato antes de las próximas municipales

La oposición no está por la labor de hacer casus belli de este asunto para desgastar al gobierno de Barcelona en Comú (BC), pero alega que faltan aspectos por afinar -que no se acaban de concretar- y que aún hay tiempo, algo que todos asumen. El actual contrato acaba en noviembre de 2019, y el ejecutivo de Colau se conforma con poder adjudicar el nuevo antes de las elecciones municipales, previstas para mayo del año que viene.

La semana pasada, todos los grupos de la oposición evitaron posicionarse sobre la licitación en el trámite del paso por la comisión de Ecologia, Urbanismo y Movilidad. El fondo de la cuestión tiene visos de ser más política que técnica. En el pleno de este viernes se ha aprobado con el apoyo de todos los grupos salvo la CUP al plan del ‘Espai Barça’, una reforma urbanística de cocción lentísima (tanto que el proyecto ya acumula dos años de retraso) y que se ha acordado en un momento crítico para el ejecutivo, justo después de las derrotas de la multiconsulta y el tranvía.

En la doble sesion plenaria de este viernes planean dos posibles reprobaciones sobre la gestión del gobierno

Es decir, que para Colau lo del Barça ha caído como agua de mayo, aunque aún estemos en abril. Y concederle la posibilidad de apuntarse el mismo día la aprobación de la principal licitación del Ayuntamiento sería demasiado. Más en una sesión doble, la de este viernes, en que se encadenaban el pleno mensual ordinario y uno extraordinario sobre otra patata caliente, la de los narcopisos, que incluía una reprobación sobre la gestión del gobierno municipal de la crisis de la seguridad en Ciutat Vella.

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