Un taxi en el centro de Madrid, tras las protestas de finales de julio y comienzos de agosto. Foto: EFE/RJ
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Las licencias están lejos de ser el único problema: la reventa, el subarrendamiento y las malas condiciones están en ambos bandos

Barcelona, 04 de agosto de 2018 (21:29 CET)

En la primera línea del debate de la guerra del taxi por la adjudicación de licencias VTC (vehículos de alquiler con conductor) el tema principal suele ser el de los permisos. Pero cuando el conflicto se cuenta desde los individuos que abanderan las dos trincheras, los problemas se multiplican.

Este es un debate complejo que requerirá de argumentos a la altura, pero ese no ha sido el caso. Mientras los taxistas y los conductores de plataformas como Uber y Cabify se lanzan granadas frente a las cámaras, tras bambalinas suceden situaciones igual o más preocupantes que la concesión de licencias.

La reventa de las licencias, las condiciones laborales de los conductores de ambos bandos y el lucro económico de unos pocos que subarrendan los títulos son algunos de los inconvenientes que salen a la luz al destapar la fachada de la guerra del taxi.

El negocio de la reventa de licencias de taxi y VTC

Un reportaje de El Confidencial reveló el verdadero escenario de la reventa de licencias, escandaloso sin importar si se trata de los taxis o los VTC. El precio que se paga por estos permisos en el mercado secundario no deja de aumentar, mientras que es prácticamente imposible conseguirlos a través de la administración pública.

En el caso del taxi, las cifras demuestran que el precio de las licencias en reventa se ha disparado más del 600% en poco más de tres décadas. El Institut Metropolitá del Taxi (IMET) recoge las cifras del mercado secundario en Barcelona, que apuntan a un aumento de más de 115.000 euros entre 1986 y 2018.

Hace 32 años, una licencia de taxi se vendía a un importe medio de 19.230 euros, mientras que en la actualidad se vende a unos 135.000 euros. Revisando la cifra al IPC actual, los más de 19.000 euros de 1986 hoy serían poco más de 55.000 euros, por lo que en ese caso el aumento sería del 144%.

Las licencias VTC pueden llegar a valer hasta 60.000 euros en el mercado secundario

Los VTC no están nada alejados de esta situación; en realidad, la tendencia es más marcada y veloz cuando de licencias para operar un Uber o un Cabify se trata, con la posibilidad de que los permisos terminen costando hasta un 1.500% más que el importe original impuesto por la administración pública.

El coste de las licencias VTC se estima entre 4.000 y 5.000 euros si se adquieren directamente al Estado, pero cuando llegan al mercado secundario se inflan entre el 1.000% y el 1.500%, hasta los 50.000 o 60.000 euros.

Si conseguir una licencia para brindar un servicio de transporte público o privado es una osadía en las oficinas públicas, una vez que se cotizan en el mercado secundario las posibilidades de que personas con ingresos medios puedan hacerse con una son muy bajas.

Taxis y VTC: condiciones laborales precarias por igual

No todos los conductores de taxi o de VTC son dueños de las licencias por las que pueden ganar un salario mediante el transporte de pasajeros. De hecho, muchos de ellos son empleados (en algunos casos autónomos) del verdadero dueño del permiso.

Uno de los asuntos apuntados por los taxistas que trabajan para dueños de licencias es el salario. Se estila cobrar al conductor cerca del 40% de lo que factura mientras conduce el taxi, y si es autónomo tendrá que cubrir gastos como la gasolina con el 60% de "ganancia".

Un ejemplo incluido en el reportaje de El Confidencial muestra a un taxista que, quitando los gastos, los impuestos, la cuota de autónomos y los demás gastos que puedan aparecer en el mes, termina con un salario de apenas unos 900 euros. "No llego a los 1.000", afirmó el taxista consultado.

Y si los taxistas creen que los conductores de VTC están acumulando riqueza con sus trabajos, pueden estar equivocados. El testimonio de un chófer de Cabify desvela un salario de apenas 800 euros. "Si no fuera porque no tengo otra cosa, lo dejaría", manifestó un conductor.

Subarrendar: la clave del lucro, en taxi o en VTC

Detrás de la guerra del taxi contra las licencias VTC (y la respuesta de las VTC a las críticas de los taxistas) se mueven evidentes intereses económicos. Pero uno de los temas menos recordados en el debate es el del subarrendamiento, la verdadera gallina de los huevos de oro de la movilidad urbana.

Según el registro de licencias de Madrid, en la ciudad capital hay 20.691 conductores de taxi, de los que el 73% son titulares de los permisos. El 27% son conductores contratados por alguien dueño de una o más licencias.

Casi el 84% de los titulares de las licencias solo tiene una, pero hay un pequeño grupo que acumula dos o más: el 9,6% tiene dos permisos, el 5,71% tiene tres y menos del 1% tiene cuatro o más. En Barcelona, de las 10.522 licencias, 618 pertenecen a empresas y el resto son de particulares.

Hay 26 empresarios españoles que acumulan cerca de 10.000 licencias VTC

Muchos de los taxistas particulares de la ciudad condal tienen una sola licencia, pero un grupo de 233 se reparten unos 540 permisos; es decir, 2,31 de media por persona.

En el caso de los VTC es difícil dar con las cifras exactas, pero investigaciones de los últimos meses demostraron que hay 26 empresarios españoles que acumulan cerca de 10.000 licencias VTC que, juntas, tienen un valor potencial de 450 millones de euros.

Estas son las dos trincheras de una guerra enfocada en las diferencias entre el taxi y los VTC. Una guerra que disimula, a su vez, las diferencias entre un minúsculo grupo de empresarios y un enorme gremio de trabajadores que buscan llegar a fin de mes.

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