Los repartidores de Correos de esta localidad inician huelga indefinida por recortes
Los trabajadores denuncian recortes de plantilla, sobrecarga laboral y un deterioro del servicio público de correos en Marchamalo y su entorno
Correos atraviesa un nuevo problema en una oficina de Marchamalo
El servicio postal en el municipio de Marchamalo (Guadalajara) y su entorno vive su momento más tenso en años tras el inicio de una huelga indefinida por parte del personal de reparto de Correos, que protesta contra los recortes en la plantilla y la falta de sustituciones de bajas laborales. La movilización, convocada el pasado viernes por la mayoría de trabajadores de la unidad de reparto, pone de manifiesto la creciente conflictividad laboral dentro de la empresa pública y las críticas hacia su política de recursos humanos.
La gota que colmó el vaso
El motivo principal de la huelga es la supresión de una plaza de reparto urbano motorizado que cubría un trayecto de unos 16 kilómetros y que ahora deben asumir solo cinco trabajadores, tres de ellos encargados del reparto rural en 15 localidades de alrededor del municipio. Según Onda Cero, la situación ha generado una sobrecarga de trabajo que los propios empleados consideran insostenible, con el consiguiente riesgo para la salud y la seguridad en el desempeño de sus funciones.
Según la secretaria provincial de CCOO en Guadalajara, María Ascensión López Marín, en declaraciones a Lacerca.com, la falta de personal ha deteriorado tanto las condiciones laborales como la calidad del servicio que presta Correos, al punto de que incluso hay quejas de cartas médicas y otras comunicaciones importantes que no se están entregando con regularidad.
Sobre la huelga indefinida
La protesta ha sido acompañada por una concentración frente a la Oficina de Correos en Marchamalo para visibilizar la situación ante la ciudadanía y los medios. Los trabajadores exigen a la dirección de la empresa que cubra las vacantes dejadas por jubilaciones, bajas por enfermedad y otras ausencias, y que respete el compromiso de mantener un servicio público de calidad conforme a lo que estipula la legislación postal.
La huelga está siendo secundada de forma mayoritaria por el personal de reparto local, que reclama soluciones inmediatas para evitar un mayor deterioro del servicio postal universal en la zona. Correos, por su parte, no ha emitido aún una respuesta oficial detallada sobre estas demandas concretas.
Impacto en la comunidad
Marchamalo es un municipio en crecimiento demográfico, y la eliminación de una plaza esencial para el reparto urbano ha encendido las alarmas sobre la capacidad del servicio para atender a una población creciente. La ausencia de personal suficiente, según Onda Cero, no solo afecta la entrega de cartas y paquetería, sino que también repercute en la percepción que los habitantes tienen de su derecho a un servicio postal universal eficiente y regular.
Ciudadanos de localidades aledañas han expresado su preocupación porque, además de cartas, se están retrasando notificaciones oficiales, citas médicas y documentación bancaria. Esto ocurre en un contexto en el que otros territorios de España, según relataba ElDiario.es, también han registrado quejas similares sobre el servicio de Correos, derivadas de la falta de contrataciones para cubrir ausencias y vacantes en diversas oficinas.

Reacciones políticas y sindicales
La huelga de Correos en Marchamalo ha recibido el apoyo político del alcalde de la localidad, Rafael Esteban Santamaría, quien también es secretario de Organización del PSOE de Guadalajara. El regidor se ha reunido con los representantes sindicales y ha remitido una carta al presidente de Correos y de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) solicitando medidas que eviten el colapso del servicio postal en la región.
Mientras tanto, CCOO insiste en que la protesta busca presionar para que Correos cumpla con sus obligaciones como proveedor de un servicio público esencial y garantice las condiciones laborales de su plantilla. El sindicato ha agradecido el apoyo del consistorio, pero también ha pedido disculpas a la ciudadanía por las molestias que la huelga pueda causar, advirtiendo que la responsabilidad del deterioro del servicio recae únicamente en la gestión de la empresa pública.
El problema no es aislado
La situación de Marchamalo refleja una problemática más amplia dentro de Correos y otras unidades de reparto en España. La acumulación de cartas sin entregar debido a la falta de personal o la priorización de paquetería frente a la correspondencia tradicional ha sido denunciada en varias provincias, según el Diario de Pontevedra, con sindicatos señalando que la política de recortes y la ausencia de sustituciones agrava la calidad del servicio postal universal que por ley debe garantizarse en todo el país.
Diferentes representantes sindicales han alertado de que, sin una política de contratación activa que cubra vacantes y alivie la carga sobre los empleados actuales, la empresa pública podría enfrentarse a mayores conflictos laborales y a una creciente insatisfacción entre los usuarios del servicio.
Una huelga con futuro incierto
Por ahora, la huelga indefinida continúa sin fecha de finalización, y ambas partes mantienen posturas firmes: los trabajadores de Correos exigen mejoras concretas e inmediatas en la dotación de personal, mientras que desde la empresa pública no se han anunciado medidas que respondan a estas reclamaciones específicas. La evolución de este conflicto en Marchamalo podría marcar un precedente en la región y animar a otras unidades de reparto a seguir el ejemplo en caso de persistir los mismos problemas estructurales.