La infanta Cristina: "Confío plenamente en mi marido y estoy convencida de su inocencia"

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La esposa de Urdangarin se desvincula de Aizoon y asegura que ni ella ni su marido han tenido "nunca" cuentas en paraísos fiscales

La infanta Cristina durante su declaración. / EFE

Barcelona, 03 de marzo de 2016 (19:31 CET)

Con un tono calmado y más tranquila que en días anteriores, la infanta Cristina ha contestado este jueves a las preguntas que le ha formulado su abogado, Pau Molins. Lo ha hecho para reiterar la "confianza" que tiene en su esposo, Iñaki Urdangarin, y para desvincularse de cualquier actividad relacionada con la empresa Aizoon, coparticipada por ambos y por la que hoy se sientan en el banquillo.

"Confío plenamente en mi marido y estoy convencida de su inocencia", ha asegurado la infanta, que ha rechazo contestar a las preguntas del sindicato Manos Limpias, que forma parte de la acusación. El resto de las acusaciones y las defensas han declinado interrogar a la princesa, que sólo ha respondido a las cuestiones de Molins.

Tareas domésticas divididas

La infanta ha relatado como era su vida cuando se produjeron los hechos, en los años 2007 y 2008. Un poco antes, en 2003, su marido constituyó una empresa, Aizoon, para "canalizar" sus ingresos. La dividió al 50% con su esposa. Ella ha recordado que fue al notario y firmó la escritura, pero ha subrayado que, después, se desentendió del asunto: "Nunca le preguntaba por Aizoon, porque no procedía y no me interesaba".

"Yo estaba ocupada con mis hijos, que eran pequeños", ha añadido. La hermana del rey ha recordado que en aquella época sus hijos eran muy pequeños, "tenían entre dos y ocho años". Ella y Urdangarin se repartieron las tareas de la casa. Ambos se ocupaban de los hijos y cada uno de sus respectivos trabajos. "Él se encargaba de las gestiones económicas y yo coordinaba la agenda de la familia".

Representación de la Casa Real

Por la mañana, la familia desayunaba junta. Después, Cristina llevaba a los niños al colegio y se iba a su trabajo en La Caixa. También atendía "las tareas de representación de la Casa Real". Según sus cálculos, eran unos 100 actos al año, que la obligaban a viajar en numerosas ocasiones.

Previamente, la infanda ha explicado que es licenciada en Ciencias Políticas, que su trabajo en La Caixa se adscribe al área internacional y que no tiene nada que ver ni con las finanzas ni con la fiscalidad, materias de las que, según ha asegurado, no tiene conocimiento. La declaración de la renta se la hacía Carlos García Revenga de la Casa Real.

Asesoría de García Revenga

Según su relato, Cristina de Borbón, llevada por la confianza que tenía en su marido, quien "tomaba las decisiones siempre asesorado por su asesor fiscal", aceptó formar parte de Aizoon. A la hora de crear esa sociedad, ella se asesoró "con Carlos García Revenda y él, con Federico Rubio".

Después, ya se desentendió. "Nunca asistí a una junta", ha relatado. "Me pasaban las cosas para que las firmara", ha añadido. También ha contado que sabía que su marido "trabajaba con personas, pero desconocía qué tipo de relación laboral tenía". Además, aunque el despacho de la empresa estaba ubicado en el domicilio familiar, tenía una entrada independiente, por lo que la testigo no vio ni quién entraba ni quién salía.

"Una equivocación"

El momento más delicado ha sido el referido a un contrato de arrendamiento a nombre de Aizoon que firmó la infanta. Esa rubrica podría vincularla con la actividad de la empresa, pero ella ha asegurado que se debió "a una equivocación". También había una Visa a nombre de la empresa, que se utilizó en nueve ocasiones, pero la infanta ha afirmado que ella nunca la usó.

Servicio y viajes familiares

Aunque no recuerda qué tipo de contrato se les hizo, Cristina sí se ha mostrado convencida de que al servicio doméstico de su casa nunca se le pagó en efectivo. Tampoco supo cómo se pagaron los viajes familiares, pues de eso se encargaba su marido. Y nunca percibió los dividendos de Aizoon.

La hermana del rey ha finalizado su declaración asegurando que ni ella ni su esposo han tenido nunca cuentas en paraísos fiscales. Sí ha reconocido que ahora tiene una cuenta bancaria en Suiza, legal, porque "vivo allí".
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