La mitad de las ayudas al desarrollo se quedan en Catalunya

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La Generalitat destina un millón de euros a charlas para concienciar sobre la pobreza en el tercer mundo y otro millón a acciones en los países. La presión de ONG y entidades de cooperación impiden los recortes en conferencias

Fiesta de la cooperación en Barcelona, en 2008.

05 de mayo de 2012 (21:02 CET)

Más del 50% de las ayudas catalanas para mejorar la situación de los países en vías de desarrollo se queda en Catalunya. La Generalitat destinará este año 1,1 millones de euros a programas para combatir la pobreza en países necesitados, una cantidad similar a la que destinará en programas de educación y concienciación que se imparten en Catalunya.

A pesar de que la Generalitat ha recortado de forma significativa este tipo de gasto (el presupuesto global de ayuda al desarrollo ha pasado de 5,4 millones en 2011 a apenas dos millones este año), los talleres y actividades destinadas a “sensibilizar” representan un 50% del gasto total.

“Somos partidarios de invertir los recursos en los territorios que los necesitan, pero el mundo de la cooperación y las entidades considera importante mantener estas partidas de concienciación y educación en el propio país y por esta razón las hemos conservado. La situación es compleja por los recortes y no queríamos tensar más la relación”, explica Carles Llorens, director de la Agència Catalana de Cooperació y director general de Cooperació al Desenvolupament.

Charlas de 20.000 euros

Las ayudas para sensibilizar a la población local sobre los problemas de los países con dificultades han disfrutado de recursos abundantes hasta hace dos años. El Ayuntamiento de Vic recibió 20.000 euros por las jornadas Àfrica: cooperem?, celebradas en 2010, la misma cantidad que recibió el Ayuntamiento de Badalona por organizar la Semana de la Solidaridad en 2010 y el Ayuntamiento de Santa Coloma por un foro de jóvenes que discutieron de cooperación y desarrollo, según el listado de convocatorias resueltas de la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament. “Eso ocurría antes, pero a nosotros no se nos puede acusar de malgastar en este tipo de actividades”, explica Llorens.

Las ONG y las entidades de cooperación abogan por mantener este tipo de gastos ya que consideran vital promover un cambio de actitud de los países ricos en su relación con los pobres. “No solucionamos nada enviando sobras a los necesitados de otros países pero sí sería muy útil un cambio de mentalidad. Eso no quiere decir que debemos malgastar el dinero en charlas con cantidades excesivas, pero sí se debe mantener un esfuerzo en educación”, explica Fermí Vallbé, miembro de la asociación Solidaris amb el Poble Saharaui.

Menos proyectos

Los fuertes recortes en las ayudas al desarrollo han obligado a la Generalitat a buscar recursos privados para mantener algunas actividades que a partir de este año no se podrán pagar con fondos públicos. Mientras, muchas organizaciones no han podido continuar. En 2011, la Generalitat recibió 263 proyectos para el desarrollo en busca de financiación. Este año, la cifra ha caído a la mitad. En pocas semanas se conocerán los planes que recibirán dinero público.
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