Las patronales viran hacia ERC para que defienda sus intereses en Madrid

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El mundo económico catalán mira a Oriol Junqueras, tras la pérdida de influencia de Convergència, que no podrá tramitar leyes ni enmiendas al perder el grupo propio

Manel Manchón

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el presidente de Foment, Gay de Montellà y el conseller de Economía, Oriol Junqueras.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el presidente de Foment, Gay de Montellà y el conseller de Economía, Oriol Junqueras.

Barcelona, 04 de agosto de 2016 (01:00 CET)

Las cosas han cambiado. Las patronales catalanas llevan meses midiendo el terreno. Se han alejado de lo que tradicionalmente ha sido Convergència Democràtica, porque el propio partido ha ido derivando hacia otro modelo. Y ahora, después de constatar que el Partit Democràta Català (PDC) no tendrá grupo propio, han llegado a la conclusión de que tienen a un nuevo interlocutor para que defiensa sus intereses en Madrid: el grupo de Esquerra Republicana en el Congreso, a través del vicepresidente Oriol Junqueras.

¿Una paradoja, un cambio de paradigma? Los empresarios catalanes tendrán otras alternativas. También se fijan, según fuentes patronales, en el PP y en Ciudadanos, para que tramiten sus propuestas. Pero es Esquerra Republicana la que domina los resortes económicos del Gobierno de la Generalitat, con Oriol Junqueras como conseller de Economía y vicepresidente del Ejecutivo.


ERC se enamora de Pimec

Es con el Govern con el que buscan complicidades, especialmente la patronal Pimec, la favorita de los republicanos, al identificarse con las pequeñas y medianas empresas que conforman el tejido económico. El propio presidente de Pimec, Josep González, ha constadado en los últimos meses un mayor interés, que la patronal desea aprovechar para mejorar cuestiones como la morosidad de las grandes empresas que contratan con las pymes.

Pero también Foment ha visto que Junqueras quiere iniciar una nueva etapa. En diversos foros, con sectores financieros, Junqueras se ha presentado como el líder de la "Convergència del siglo XXI". Y miembros de la patronal aseguran que el clima es positivo, y que se pueden establecer relaciones satisfactorias en los dos sentidos. Su presidente, Joaquim Gay de Montellà, ha reclamado, a través de Economía Digital, un retorno del catalanismo que podría recuperar Esquerra, si se inclina por el pragmatismo. 


Atracción y esperanza sobre ERC

Es todo muy reciente, pero el mundo económico mira a Esquerra Republicana con dos propósitos que van ligados: que vehicule sus propuestas a través del grupo en el Congreso, con nueve diputados, y capaz de negociar proposiciones no de ley, enmiendas, y resoluciones, y que, al mismo tiempo –eso es más una esperanza-- los republicanos entiendan que deben ser pragmáticos y que deben reorientar "los tiempos y el calendario" del proceso soberanista. Es decir, que Esquerra presione y critique al Gobierno central –el que sea-- pero que sepa negociar y lograr mejoras para la economía productiva de Cataluña.

Eso presenta un primer problema. Esquerra Republicana no es Convergència. Es decir, aunque el partido que encabeza Francesc Homs en Madrid se ha renovado, sigue contando con hombres con mucha experiencia como Carles Campuzano o Jordi Xuclà, capaces de establecer contactos con los resortes institucionales, económicos y diplomáticos de Madrid aunque estén en el grupo mixto.


Las diferencias con CDC

No es el caso de los nueve diputados de ERC, que lidera, en la práctica, Joan Tardà, y, oficialmente, Gabriel Rufián. Pero, al margen de ello, de la falta de experiencia, lo más importante es que el grupo de ERC en Madrid no ha pretendido hasta ahora ser una pieza importante en el engranaje parlamentario. Lo que les mueve es el proyecto independentista. Sin embargo, los nueve diputados participarán en comisiones, y estarán atentos a la posible reforma del Pacto de Toledo, sobre el futuro de las pensiones, o sobre la reforma fiscal y su influencia en las grandes y en las medianas empresas. Y ahí quieren jugar las patronales.

La influencia de Oriol Junqueras es determinante. No fue casualidad que Esquerra pidiera el departamento de Economía en sus negociaciones con Convergència para formar Junts pel Sí. El conseller mantiene un contacto estable con todo el equipo económico del Gobierno del PP. Y ha constatado, en sus últimas reuniones, según diversas fuentes, que tanto Soraya Saénz de Santamaría como Cristóbal Montoro, y, por supuesto Luis de Guindos, no desean presionar más de lo debido sobre las finanzas catalanas, porque ello podría repercutir en las propias finanzas del Reino de España.

Eso lo saben los empresarios catalanes, que valoran el papel que ha cobrado Junqueras.


Todo depende de lo que quiera ser Esquerra

Fuentes empresariales admiten que la imagen del equipo de Junqueras en el departamento de Economía es buena. "Se valora en particular el tono y el mensaje de personas como Pere Aragonés", se asegura, en alusión al secretario de Economía de la Generalitat. También el de Lluís Salvadó como secretario de Hacienda.

Ahora bien, esto acaba de empezar, como añaden las mismas fuentes. Dependerá del papel real que quiera ejercer Esquerra, y, en particular, Oriol Junqueras. "Sin querer, estamos ocupando un espacio central", se afirma desde el entorno de Junqueras.

Lo que debe decidir Esquerra es si quiere consolidar ese espacio de centro que se le ha abierto, tras el descalabro de Convergència. El tejido empresarial catalán quiere saberlo cuanto antes. Todas las miradas convergen hacia Junqueras.


El Govern y el grupo republicano

El propio Govern de la Generalitat mira a Esquerra, aunque esté formado también por Convergència, (PDC). Departamentos como Presidencia o Industria podrían utilizar –como siempre habían hecho a través del grupo de CiU en Madrid-- a los diputados de ERC para negociar propuestas en el Congreso.

Esa es una práctica que ha sido habitual. El grupo de CiU era el brazo de la Generalitat. Lo fue, incluso, con los gobiernos tripartitos, cuando diputados como Josep Sánchez Llibre o Duran Lleida atendían a las demandas del gobierno catalán, aunque estuviera presidido por el socialista José Montilla. Su influencia, su capacidad negociadora, era útil. Ahora está por ver si lo será el grupo de Esquerra.
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