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La incapacidad de devolver 100.000 millones de dólares podría aniquilar al gobierno venezolano de Nicolás Maduro

Madrid, 14 de agosto de 2017 (13:22 CET)

Ni las violentas protestas callejeras, ni los más de 100 asesinatos en las manifestaciones ni la creciente tensión por los más de 600 presos políticos en las cárceles venezolanas. La posibilidad de que el gobierno de Maduro no devuelva los 100 mil millones de dólares a los prestamistas internacionales, encabezados por China y Rusia, podían desencadenar la caída del régimen.

Los economistas y analistas de la deuda venezolana apuntan a que las posibilidades de impago se dispararán entre octubre y noviembre cuando Venezuela y su empresa petrolera pública deban hacer frente a la devolución de 3.800 millones de dólares.

El régimen de Nicolás Maduro probablemente termine pagando, ya que ha priorizado la deuda ante cualquier otro compromiso como la importación de alimentos y medicinas.  

Pero la merma en la producción petrolera venezolana y la bajada de los precios del crudo dificultan el pago de los compromisos, en especial con China y Rusia que han comenzado a recortar la ayuda financiera al régimen de Maduro, según Business Insider.

La renegociación

La opción casi segura es que el gobierno deberá renegociar la deuda, pero habrá dificultades. “Hay un creciente consenso de que Venezuela no podrá persistir por mucho más tiempo con su política de servicio de la deuda externa”, escribió Lee Buchheit, representante de la firma de abogados Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, en Nueva York. “Esto implicaría una reestructuración de la deuda”. Pero los acreedores de préstamos se enfrentarán a “un serio riesgo”, según los expertos.

Rusia y China tienen unos 50 mil millones de dólares expuestos en Venezuela. China prestó unos 60 mil millones a Venezuela entre 2007 y 2014, cuando el barril de petróleo se ubicaba en los 100 dólares, pero el precio ha caído a la mitad.  Ha recuperado parte de lo prestado, pero aún mantiene expuesto mucho dinero, explica Francisco Monaldi, experto en política energética en el Instituto Baker de la Universidad de Rice en Texas y director del Centro de Energía y Medio Ambiente de la escuela de negocios IESA en Caracas.

Venezuela “está enviando 400 millones de barriles de petróleo al año a China para pagar la deuda. Y eso es menos de lo que debería pagar porque los chinos le dieron un período de gracia debido a los bajos precios del petróleo”, aseguró.

Crecen las dudas

Rusia otorgó a Caracas 2.800 millones en créditos para la compra de sistemas antiaéreos y otras armas, y a partir de 2014 concedió otros 6 mil millones a través de su empresa petrolera Rosneft. Pero ahora, Venezuela tiene dificultades hasta para devolver el préstamo en petróleo.

Las dudas sobre la capacidad de pago de Venezuela crecen dentro de Rusia. El legislador opositor Dmitry Gudkov cree que entregar más dinero en Venezuela equivale a "resguardar dinero en una casa en llamas".

Las complicaciones para el gobierno de Maduro se han disparado con la nueva Asamblea Constituyente, un órgano por encima de todos los poderes, sólo integrada por chavistas. La asamblea ha sido desconocida por Estados Unidos, país bajo el cual se firman todos los contratos de deuda de Venezuela.

Las refinerías venezolanas en Estados Unidos, pertenecientes a la red de Citgo, han sido puestas como garantías en los préstamos rusos. Pero, para colmo de males, el gobierno estadounidense podría vetar la transacción en caso de impago por razones estratégicas y de seguridad nacional.

Los analistas venezolanos consideran que el país ya se encuentra en default interno. El gobierno debe casi dos años a todos los jubilados y pensionistas que viven fuera de Venezuela. También retrasa pagos a los órganos gubernamentales y alcaldías y gobernaciones y tiene más dificultades para pagar la importación de alimentos y medicinas. Un auténtico callejón sin salida.

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