Mario Conde intenta blindar a través de sus hijos un patrimonio de más de 30 millones de euros

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Solo las sociedades que controlan parte de las fincas embargadas por la Audiencia Nacional cuentan con activos por 25 millones

Mario Conde

10 de octubre de 2012 (19:14 CET)

Las cinco fincas embargadas por la Audiencia Nacional a Mario Conde, repartidas entre Sevilla y Mallorca, registradas a nombre de una sociedad en Luxemburgo, representan no solo una etapa más en la carrera por el resarcimiento de los bienes por los que el ex banquero tiene que responder ante la justicia, sino la punta del iceberg de un entramado empresarial que ha sufrido embargos y ejecuciones hipotecarias, pero que siempre ha seguido vinculado a la familia Conde Arroyo. Tras declararse insolvente para hacer frente a la condena del caso Banesto, el ahora candidato a la Xunta con su propio partido, Sociedad Civil y Democracia, ha mantenido relativamente blindado durante estos años su patrimonio.

Primero a través de su mujer, Lourdes Arroyo, fallecida en 2007 y con quien tenía separación de bienes desde el año 90, y ahora a través de sus hijos, Mario y, sobre todo, Alejandra.

Oficialmente, Mario Conde participa e incluso preside varias sociedades de un grupo “visible” que comparte con sus hijos. Se trata de las firmas Hogar y Cosmética Española, con instalaciones en Torrejón de Ardoz (Madrid), Esplugues de Llobregat (Barcelona) y Estepona (Málaga), dedicada a la fabricación y comercialización mediante venta directa de derivados del aloe vera. De ese grupo cuelgan otras filiales como Pinisan SL y Demerquisa SA, presididas por Conde, y gestionadas por su hija Alejandra. El grupo, saneado, genera unas ventas conjuntas (entre las tres firmas) de 10,7 millones de euros, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil. Sus activos totales suman 12,2 millones de euros.

La cara B

Hasta aquí, la cara A del holding. Sociedades como Las Salcedas SA y Los Carrizos de Castilblanco SA, titulares de propiedades de la familia del banquero a nombre de su mujer hasta 2007, están ahora en manos de sus hijos, que figuran como apoderados junto al administrador Francisco Cuesta Moreno, a quien se le atribuyen funciones de hombre para todo en el entramado empresarial. Cuesta Moreno había acompañado a Conde en su etapa en Banesto, y su nombre salió a la luz cuando denunció en el Juzgado de Instrucción número 36 de Madrid pinchazos telefónicos previos a una querella que interpuso el fiscal contra Conde y otros nueve exdirectivos de Banesto.

El origen de estas dos sociedades relacionadas con Mario Conde se remonta a sus días de gloria en Banesto. De hecho, en 1998, la juez Teresa Palacios decretó el embargo de varias de estas sociedades, con las que el exbanquero controlaba sus fincas de los Carrizos y las Salcedas, para cubrir parte de los entonces 10.000 millones de pesetas que se le impusieron como fianza por responsabilidad civil en el caso Banesto. Conde se declaró entonces insolvente para afrontar dicha fianza, aduciendo que dichas sociedades habían pasado a ser propiedad de una serie de firmas en el extranjero.

El turno de los hijos

A pesar de los embargos y ejecuciones hipotecarias posteriores, las sociedades titulares de las fincas han seguido manteniendo su actividad, en algunos casos relacionada con el negocio de los aceites (caso de Los Carrizos, en Sevilla, que da nombre a una marca que comercializa la familia) y en las que, a ojos de la Justicia, Mario Conde ya no está presente en su capital. Sí lo estuvo Lourdes Arroyo hasta su fallecimiento, en 2007, y ahora son sus hijos los apoderados de las firmas, según datos del Registro Mercantil.

Cuando fallece Lourdes Arroyo, accionista de ambas empresa, es Francisco Cuesta Moreno quien pasa a ser su administrador único, manteniendo como apoderados a Alejandra y Mario Conde Arroyo. Sucede tanto en Las Salcedas como en Los Carrizos de Castilblanco. Las ramificaciones de ambas sociedades también hay que buscarlas en Ámsterdam, a través de firmas como Ge.So.Co. Las Salcedas SA, domiciliada en la calle Triana de Madrid, donde Conde tenía su residencia particular, cuenta con unos activos de 13,1 millones de euros, que contrastan con unas ventas declaras en 2010 de 168.000 euros. Otro tanto sucede con Los Carrizos de Castilblanco, dedicada a la explotación hortofrutícola. Cuenta con unos activos de 12 millones de euros para unos ingresos anuales de tan sólo 285.000 euros.

El 31 de marzo de 2000, Mario Conde fue condenado por la Audiencia Nacional a diez años y dos meses de prisión por apropiación indebida, estafa y falsedad en el caso Banesto, y el 29 de julio de 2002 el Tribunal Supremo aumentó la condena de 10 a 20 años de cárcel. El exbanquero, ahora político, cumplió su pena de prisión, y ha logrado mantener a flote a través de sus hijos parte de su patrimonio empresarial.
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