Puigdemont y Junqueras se atan a la celebración del referéndum, con un calendario que tiene ahora el 1 de octubre como gran hito. EFE/Toni Albir

Mas y Antich preparan con Puigdemont el acto final del referéndum

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El expresidente cuenta con fieles como Antich que influyen en el Govern para celebrar, sí o sí, el referéndum esperando una reacción punitiva de Rajoy

Manel Manchón

Economía Digital

Puigdemont y Junqueras se atan a la celebración del referéndum, con un calendario que tiene ahora el 1 de octubre como gran hito. EFE/Toni Albir

Barcelona, 08 de mayo de 2017 (07:55 CET)

Las estrategias se cruzan entre sí, con diferentes actores en la primera línea. Pero uno de ellos, que sigue ahí, es Artur Mas, “satisfecho” por cómo se prepara la recta final para celebrar el referéndum. Y junto a él aparecen estrechos colaboradores, como José Antich, director de Elnacional.cat, y exdirector de La Vanguardia, que infuye de forma notable también en el Govern, como ascendente del presidente Carles Puigdemont. Antich fue determinante para Mas en su etapa al frente de La Vanguardia, y lo vuelve a ser ahora.

El objetivo es convocar y celebrar el referéndum y retar al Gobierno de Mariano Rajoy con el convencimiento de que para el Ejecutivo español impedir la consulta tendrá un coste más alto que permitirla. Esa estrategia se dibuja desde el Palau Robert, donde tiene despacho el expresidente Mas, y donde acuden sus más fieles.

¿Están seguros de lo que pretenden? Surgen dudas, es cierto, pero prevalece la voluntad de intentarlo. Prueba de ese convencimiento es que algunos miembros del empresariado catalán, y altos ejecutivos empresariales han interiorizado que el referéndum se realizará, aunque se trate de la puesta al día del 9N de 2014, según apuntan distintas fuentes.

Los fieles de Mas mantienen el pulso para que se celebre sí o sí el referéndum

Con la determinación de que llegará un momento en el que el Gobierno español aceptará un referéndum pactado –no ahora, pero sí a corto y medio plazo—el referéndum que se quiere convocar para finales de septiembre debe servir como un paso más, que, para que constituya un éxito, debería lograr una mayor participación que el 9N, y conseguir unos 2,8 millones de votantes, un número que aparece en algunas encuestas que han encargado los partidos soberanistas.  No tendría carácter vinculante, ni valor jurídico, pero sería otro escalón para mantener el pulso del proceso soberanista.

Es lo que quiere Mas, y para ello cuenta con la colaboración de José Antich, que se ha convertido en uno de sus grandes baluartes y de otros fieles, como Jordi Turull, presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí; o del incombustible Francesc Homs –pese a estar inhabilitado. Mas mantiene una relación fluida con Puigdemont, y ejerce su influencia, mientras Oriol Junqueras, que se conjuró con Puigdemont, se mantiene más prudente.

Esa voluntad de Mas deja una pregunta en el aire y es saber quién manda en su partido, en el Pdecat. Su coordinadora general, Marta Pascal, trata de ejercer un liderazgo que no acaba de aparecer, junto al coordinador territorial, David Bonvehí. Pascal desea preparar el terreno para el postreferéndum, ante la dificultad de poderlo realizar. Si todo acaba en unas nuevas elecciones, aunque no sean de forma inmediata, Pascal necesita un candidato que quiera y pueda mantener el espacio ideológico del partido.

Pascal no logra despegar al frente del Pdecat, mientras Vila lanza su candidatura

Y en esa línea se sitúan los movimientos del consejero de Cultura, Santi Vila, el mejor colocado para liderar el Pdecat. También aparecen Mercè Conesa, la presidenta de la Diputación de Barcelona y alcaldesa de Sant Cugat, y comienza a moverse Josep Rull, el consejero de Política Territorial.

Mientras la ascendencia de Mas se mantiene, con las reservas de la dirección del Pdecat, --algunos dirigentes aseguran que se deberán tomar medidas si eso sigue así, porque se quería un nuevo partido y éste sigue “ocupado” por el expresident—el bloque soberanista ha querido blindarse para organizar el referéndum.

El Pdecat y ERC han constituido un núcleo duro para coordinar todos los trabajos, y que no se produzcan, de nuevo, los ‘desajustes’ de la Semana Santa –las conversaciones grabadas a Bonvehí—. Participarán en él, los fieles de Mas, con Turull y Marta Pascal y Homs, y la dirección de ERC, con Marta Rovira. Pero se incorporan viejos conocidos, como David Madí, hombre siempre de confianza de Mas, por parte del Pdecat, y Joan Puigcercós, por parte de los republicanos, el hombre que pilotó ERC en la etapa de los tripartitos de izquierda. También participará Xavier Vendrell, ex consejero republicano.

El soberanismo confía en que Rajoy calibre que es peor para él impedir el referéndum

Llega el momento decisivo. El gobierno de Puigdemont ha iniciado las gestiones para comprar las urnas para el referéndum. De forma paralela, el Pacto Nacional por el Referéndum mantiene la recogida de firmas para mantener la presión y buscar la incorporación de Els Comuns, el partido de Ada Colau. El movimiento, que encabeza el ex socialista Joan Ignasi Elena, ha logrado que se sume el F.C. Barcelona. Por todo ello, Mas ha asegurado que, con el anuncio de la compra de las urnas, “es un aviso para navegantes, esto va para adelante”.

Todo dependerá, ahora, de cómo gestione la situación el Gobierno de Mariano Rajoy, y de qué capacidad tenga para impedir el referéndum. También dependerá de la intención de Esquerra Repubicana, y de su líder, Oriol Junqueras. Sobre el papel todo se mantiene, pase lo que pase.

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