Mas, dispuesto al choque de trenes con Rajoy

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El president ultima la convocatoria de elecciones para noviembre

Artur Mas en el Palau de la Generalitat.

19 de septiembre de 2012 (21:35 CET)

La determinación es firme. Los empresarios catalanes le han hecho llegar al president Artur Mas que están dispuestos a apoyarle para conseguir el pacto fiscal, pero que no desean un camino de inestabilidad y lleno de incertidumbre. La situación económica es de extrema gravedad y las patronales desean grandes acuerdos. La alarma se ha disparado. No quieren problemas añadidos que no se puedan resolver.

Pero Mas no puede detener el tren. No ahora. Se ha comprometido. Ha envalentonado a un movimiento independentista que seguirá presionando con fuerza.

El president se entrevista este jueves con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien ya le ha dejado claro que no accederá a negociar un pacto fiscal con la Generalitat, y que defenderá los principios de la Constitución.

Pero Mas quiere intentar esa negociación. Desearía ganar algo de tiempo. También Rajoy. Pero no lo tendrán. El president, por tanto, está dispuesto a quemar etapas y a iniciar un proceso que será muy complicado. En el horizonte inmediato, la convocatoria de elecciones en Catalunya, que podrían ser, según diversas fuentes, este mismo año, hacia finales de noviembre, el 18 o el 25 de noviembre.

La 'embajada' de la Generalitat

Algunos detalles son reveladores de la nueva etapa. Mas no se dirigirá a los medios de comunicación desde la Moncloa. Lo hará desde la sede del Govern en Madrid, en la calle Alcalá. Toda una escenificación que persigue evidenciar que Catalunya quiere “estructuras de Estado”.

¿Y en la práctica a qué conduce todo esto? Mas se ha visto presionado por diversos flancos, por su propio partido, Convergència Democràtica, y por sus estrechos colaboradores en el Palau de la Generalitat. Concentrado en sí mismo, con el temor de no elegir el camino correcto, Mas tampoco tiene mucha capacidad de maniobra.

La Generalitat, sin recursos

La voluntad de iniciar un proceso distinto, que no persiga pequeñas mejoras como hacía el president Jordi Pujol, es sincera. También el cambio generacional que ha llevado a una parte importante de la sociedad catalana a apoyar un proceso independentista. Mas cree en su responsabilidad histórica de dotar a Catalunya de estructuras de Estado. Pero, ante todo, para poder protagonizar los cambios, hay que tener el poder.

Así, Mas, ahogada la Generalitat, con la necesidad de pedir al Estado ayuda para gestionar el día a día, no tiene otra opción que convocar elecciones, porque tampoco podría aprobar en la cámara catalana el presupuesto del 2013. No tendría a ninguna fuerza política que le apoyara. Y del nuevo parlamento, según indican las fuentes consultadas, ya surgirá un nuevo plan, una hoja de ruta en la que se plantee una posible consulta sobre la independencia. Ganar tiempo, por tanto, a la espera de que se rebaje la tensión.

¿Qué sería lo mejor?

Las fuentes consultadas aseguran que el empresariado de Madrid, cercano al PP, reconoce que la situación ha llegado demasiado lejos y que se deberia encontrar una salida. Aprovechando la crisis económica, que obligará a una reestructuración profunda del Estado, esas fuentes empresariales apuntan que se podría recuperar el proyecto inicial de la Transición, con Catalunya y País Vasco como únicas autonomías, con haciendas propias o sistemas de financiación propios. El País Vasco, de hecho, ya lo tiene. Pero dependerá de Mariano Rajoy, de su predisposición a ofrecer algo de aire a Artur Mas en su entrevista.

Los empresarios catalanes también sugieren esa salida, conformes con la presión de Artur Mas para conseguir un sistema de financiación propio, quien este miércoles ha firmado un acuerdo con las diputaciones catalanas para formar “el embrión” de la Hacienda propia de Catalunya. El tejido empresarial es consciente, además, de la gravedad la situación económica española y europea

Precisamente este miércoles se ha reunido en Madrid el Foro Puente Aéreo, que reúne a empresarios de Madrid y Barcelona, en el que analizaron la situación de España y del euro, con la inminencia del rescate de España por parte de las instituciones europeas y el FMI.

Sentido común

Pero están “acongojados” ante la deriva que se inició con la manifestación independentista de la Diada, según las fuentes consultadas. El martes, Mas almorzó con veteranos empresarios en Vía Veneto, en una reunión que de forma periódica convoca Antoni Pont (Borges) con los mismos miembros. En ese encuentro, con Ricard Fornesa (La Caixa), Josep Ferrer (Freixenet), Sebastià Salvadó (RACC), Josep Maria Pujol (Ficosa), Juan Echevarría (ligado históricamente a Nissan), Juan Uriach (Laboratorios Uriach), Casimiro Molins (Cementos Molins) y Mariano Puig (Puig), los empresarios fueron cautos, pidiendo prudencia, aunque conscientes de la necesidad del pacto fiscal.

Entre las multinacionales, el recelo también es evidente. “Hay un clima que no ayuda nada, que no es de sentido común”, se expresa en algunos círculos que no entienden como Artur Mas ha iniciado el camino soberanista. La expresión más utilizada, en los círculos políticos y financieros es que a Mas esta situación “se le ha ido de las manos”.

¿Pero quién hace gesto? ¿Quién reconduce la situación? ¿Madrid o Barcelona?

Mas, en la firma del acuerdo con las diputaciones provinciales ha sido preciso: “Catalunya debe tomar y tomará su camino, porque Catalunya no puede renunciar a su presente y a su futuro”.

La posible solución, las inminentes elecciones.


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