Oriol Junqueras en la sesión constitutiva de las Cortes Generales, el 21 de mayo de 2019. Foto: EFE/Ballesteros

Oriol Junqueras (ERC) cambia de enemigo

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El fracaso del alcaldable Maragall en Barcelona convierte a Colau en el principal adversario de ERC antes de un inevitable adelanto electoral en Cataluña

Marcos Pardeiro

Economía Digital

Oriol Junqueras en la sesión constitutiva de las Cortes Generales, el 21 de mayo de 2019. Foto: EFE/Ballesteros

Barcelona, 09 de junio de 2019 (04:55 CET)

Oriol Junqueras ha explicado a varias de las personas que lo han visitado en la cárcel que su principal objetivo político es convertir a ERC en la fuerza hegemónica de Cataluña. Lo cierto es que va por buen camino.

El líder de ERC tenía un primer adversario en su objetivo: Carles Puigdemont y el universo post Convergència en todas sus formas (Pdecat, Junts per Catalunya y la Crida). Las elecciones generales, primero, y las municipales, después, confirmaron que Esquerra está triturando al mencionado adversario.

Junqueras se siente satisfecho por el trayecto recorrido. ERC es, de largo, la formación con más concejales en Cataluña y tiene un importante grupo de diputados en el Congreso que no garantizan influencia política, pero sí un flujo importante de ingresos económicos al partido.

Junqueras vs Puigdemont

Y no sólo eso. Hoy el principal activo de lo que fue CDC es, para disgusto del Pdecat, un líder huido a Bélgica fuera de control. Ni siquiera la victoria de Puigdemont (en Cataluña) en las pasadas europeas puede deslucir la pujanza de ERC.

Sin embargo, algo ha fallado en los planes de Junqueras y no guarda ninguna relación con el combate fratricida entre independentistas. Ha fallado la Operación Barcelona.

Los analistas de 'La Plaza' analizan en el episodio de esta semana los pactos municipales

ERC, con 10 concejales, tenía a su alcance el asalto al Ayuntamiento de Barcelona tras las municipales. Su candidato, Ernest Maragall, consiguió una magra victoria sobre Ada Colau por apenas 5.000 votos. Aunque magra, parecía suficiente para ensayar una nueva política de alianzas e intentar el abrazo del oso sobre las marcas de Podemos en tierras catalanas (Barcelona en Comú, Catalunya en Comú).

Maragall ofreció a Colau, que también tiene 10 concejales, medio gobierno municipal en Barcelona y un cargo semejante al de vicealcaldesa. Pero Colau declinó la oferta y anunció a Maragall que piensa postularse a la investidura como alcaldesa. 

ERC monta en cólera

ERC montó en cólera. "Ya sabemos que quiere ser alcaldesa y ella también que solo lo podrá ser con los votos del PSOE (8) y de Manuel Valls (3 independientes + 3 de Ciudadanos). Es su única esperanza o expectativa", concluyó Maragall, indignado por la maniobra.

El líder municipal de ERC no se quedó en un simple análisis numérico, sino que se lanzó a su yugular. "El día antes de la constitución del Ayuntamiento será el último día del juicio del procés. ¿Con quién estarán? ¿Con las víctimas o con los carceleros? ¿Estarán con los cómplices y, a veces, actores de la represión?", se preguntó Maragall.

Junqueras vs Colau

Es sólo la antesala de lo que vendrá. ERC esperará unos días a comprobar el desenlace de la negociación municipal en Barcelona. Si se confirma que Colau repite como alcaldesa con el apoyo del PSC y de Valls, ERC declarará la guerra a Colau y al espacio de los comunes.

Devorado buena parte del espacio postconvergente, la obsesión de ERC ha pasado a ser la merienda de los votos de Barcelona/Catalunya en Comú. Ya lo intentó con sus fichajes en las elecciones municipales y generales, cuando incorporó de sus filas a Elisenda Alamany y a Joan Josep Nuet.

Y seguirá en ello. ERC no piensa conceder ni un soplo de oxígeno a Colau en su gestión municipal. Conoce perfectamente las consecuencias: Catalunya en Comú hará lo propio en el Parlament de Cataluña, donde a los socios soberanistas (Junts per Catalunya y ERC) les faltan votos para la mayoría.

Y en ese contexto de minorías acosadas por los grupos de la oposición se llegará, inevitablemente, a unas nuevas elecciones en Cataluña. Será el momento de comprobar si Junqueras ha conseguido vencer a todos sus enemigos: a los viejos y a los nuevos.

 

 

 

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