Un operario en el exterior de la residencia geriátrica Santa Oliva de Olesa de Montserrat (Barcelona). Hasta el miércoles se registraron 12 fallecimientos en este centro.  /EFE/ Enric Fontcuberta

Pánico en los geriátricos: "Estamos asustados y maltratados"

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Residencias de ancianos, donde se han vivido auténticos dramas por el coronavirus, imploran ayuda. Necesitan personal y material

Josep Maria Casas

Economía Digital

Un operario en el exterior de la residencia geriátrica Santa Oliva de Olesa de Montserrat (Barcelona). Hasta el miércoles se registraron 12 fallecimientos en este centro. /EFE/ Enric Fontcuberta

Barcelona, 26 de marzo de 2020 (17:21 CET)

La Generalitat de Cataluña intervino este miércoles un geriátrico, pero no porque ocho de sus internos estén enfermos por coronavirus, sino porque el 70% del personal que los atiende presenta síntomas de contagio.

Esto ha ocurrido en Valls (Tarragona), en la residencia de ancianos Ballús, regentada por una empresa privada. Ante el peligro de desatención que se cernía sobre los ancianos, la Generalitat optó por encargar la gestión a una fundación municipal especializada. Temía que los ancianos se quedasen sin cuidados. No se descartan más intervenciones en los próximos días.

El colapso del sistema geriátrico empezó en Madrid y rápidamente se ha extendido por toda España. Los gobiernos autonómicos que asumen la competencia del control de las residencias de ancianos son incapaces de evitar que se disparen los contagios y las muertes por coronavirus en estos centros. Y encima se están quedando sin personal.

Los anuncios de “se busca personal de enfermería y auxiliares de geriatría” se multiplican por todas partes, incluso en las redes sociales.

El delegado sindical de un geriátrico de Barcelona que prefiere mantenerse en el anonimato confirma que muchos trabajadores del sector han enfermado o están en aislamiento preventivo. “A ver quién se anima ahora a irse a trabajar a un geriátrico con todo lo que está pasando y con los sueldos de miseria que pagan”, advierte sobre las dificultades para contratar más personal.

Asegura que los trabajadores “estamos asustados y nos sentimos maltratados”. Relata que en su centro de trabajo –“por ahora, sin contagiados, por increíble que parezca” – no les autorizaron el uso de mascarillas hasta hace unos días para no “asustar” a los internos. Encima, este material se lo tenía que procurar cada trabajador porque no había para todos. Situaciones mucho peores se ha repetido en multitud de residencias.

Intervención militar

El consejero de políticas sociales de la comunidad de Madrid, Alberto Reyero, suplicó este martes al Gobierno que envíe con urgencia médicos y sanitarios del Ejército a los geriátricos madrileños. La situación es desesperada. En Madrid, incluso están cambiando a abuelos de residencia en un intento por frenar los contagios.

La residencia Santísima Virgen, del barrio de Chamartín, registraba hasta el miércoles 25 fallecimientos, incluido el de una monja.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, disparó las alarmas sobre la situación de los geriátricos madrileños cuando afirmó, en Telecinco, que la unidad de emergencia del Ejército se encontró en algunas residencias a ancianos “absolutamente abandonados, cuando no muertos en sus camas”.

En un intento de quitar hierro, el consejero Reyero indicó que las funerarias tienen problemas para recoger los cadáveres. No solo han colapsado los geriátricos, que suman más contagiados y muertes a diario, sino que los servicios de pompas fúnebres no dan abasto. Además, su personal también denuncia que no dispone de los equipos de prevención individual indispensables.

Investigación de las fiscalías

La fiscal general del Estado, Dolores Delgado, ordenó que se investigue la situación de las residencias de ancianos por posibles casos de abandono o falta de salubridad. Los fiscales territoriales ya han tomado cartas en el asunto.

En Cataluña, el fiscal superior, Francisco Bañeres, ordenó que se investigue una residencia en Capellades, donde han muerto 13 ancianos, y otra en Olesa de Montserrat, donde hasta este jueves se han registrado 12 víctimas. Como era de esperar, también se registra multitud de bajas entre el personal. Estos centros están cerca de Igualada, una zona confinada por los Mossos d’Esquadra por la alta incidencia de la enfermedad.

En la Comunidad Valenciana, los contagios avanzan en los geriátricos a una velocidad alarmante. Según datos de la Consejería de Salud, entre el martes y el miércoles casi se duplicaron las residencias en las que se han declarado positivos, al pasar de 24 a 45, que suponen un 13,4% de las 334 que están abiertas.

Hasta el miércoles, en los geriátricos de la Comunidad Valenciana se registraron 181 contagios entre los internos y otros 66 entre los trabajadores. Además, había 326 profesionales de baja por cuarentena preventiva.

El caso más dramático en esta comunidad es la residencia DomusVi, de Alcoy (Alicante), donde han fallecido 26 ancianos por coronavirus, que suponen el 18% de las muertes en toda la Comunidad.

Algunos gobiernos autonómicos han adoptado protocolos de actuación en el sector de los geriátricos. Por ejemplo, en Valencia y Cataluña se han elaborado protocolos en los últimos días para evitar situaciones de desatención, especialmente por falta de personal. Contemplan la posibilidad de intervenir los centros, tanto si son gestionados por entidades públicas como privadas.

También se dan comportamientos heroicos. Los trabajadores de una residencia de Lleida han decidido confinarse con los ancianos. Un grupo de 24 trabajadores voluntarios y 90 internos no saldrán del centro mientras dure el estado de alarma. Así se protegen todos. En declaraciones a RAC1, su directora, Carol Mitjana, explicó que están “libres de coronavirus” y que voluntariamente han decidido “encerrarnos” todos juntos.

Como les faltaban equipos de protección, un particular les confeccionó “mascarillas caseras” y un taller mecánico les ha proporcionado guantes.

Entre las iniciativas solidarias para el sector geriátrico destaca la de una empresa tecnológica de Segovia, que ha ofrecido tablets a las residencias para que los internos puedan contactar con sus familias.

La mayoría de los geriátricos españoles no disponen de medios técnicos para que los ancianos confinados puedan contactar por videoconferencia con sus allegados. La situaciones llegan a ser dramáticas. Incluso se han creado grupos de WhatsApp entre familias de determinados geriátricos, como ocurre con una del barrio del Bon Pastor, ante la imposibilidad de saber que pasa dentro.

Los geriátricos acogen a personas de edad avanzada, dependientes, en muchos casos con pluripatologías, incluidas las mentales. Son personas muy vulnerables. El eslabón más débil.

 

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