Las chimeneas de la principal central térmica de Macedonia echan humo y contaminan la atmósfera / EFE

Las partículas en suspensión del aire agravan el pronóstico de la Covid-19

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Un 15% de los fallecidos en el mundo por coronavirus sufrieron un agravamiento como consecuencia de la contaminación en el aire

19 de noviembre de 2020 (18:41 CET)

La contaminación es uno de los grandes retos sanitarios y ecológicos a los que se enfrenta la humanidad, también en una era de coronavirus donde las afecciones respiratorias están a la orden del día. Una alta concentración de partículas en suspensión del aire puede empeorar el pronóstico de una afección por Covid-19

Wuhan fue el origen del virus y el primer sitio al que llegó el virus de la Covid-19. Los científicos observaron la contaminación de partículas de polvo en suspensión de esa zona –con gran industria química, papel y carbón–, y con una metrópoli de millones de habitantes. 

Lo mismo pasó en Lombardía (Italia), primer gran foco europeo de propagación de la Covid-19 en la primeravera de 2020. Casi la mitad de todas las víctimas italianas de coronavirus murieron en esa zona.

Los médicos empezaron a sospechar de la correlación directa entre contaminación y gravedad, ante el aumento de estas partículos por la industria o la agricultura al atacar a los pulmones y debilitarlos. 

Las partículas en suspensión, responsables de un 15% de muertes mundiales

Las especulaciones parece que empiezan a tomar forma. La última investigación que ha publicado la revista Cardiovascular Researchc y que ha publicado la agencia Deutsche Welle refleja la existencia de la correlación: un alto nivel de estas partículas en suspensión genera un mayor riesgo de morir por coronavirus. 

Las cifras son estremecedoras: un 15% de los muertos por Covid-19 en todo el mundo se pueden atribuir a personas que respiran aire contaminado durante un periodo prolongado. En Europa, la contaminación atribuye a este hecho un 19% de las muertes, casi empatado con Estados Unidos (17%) y muy por debajo de Asia Oriental (27%). 

Las partículas de polvo más pequeñas provocan inflamación en los pulmones. "Se ha descubierto que la infección por COVID-19 afecta principalmente a la capa interna de los vasos sanguíneos, la llamada capa endotelial", ha explicado el doctor Münzel, profesor universitario de Maguncia y coautor del estudio, al citado medio.

Covid-19 y contaminación: una combinación peligrosa para el corazón

El experto ha explicado también que la contaminación del aire y el coronavirus son una combinación peligrosa para los vasos sanguíneos y el corazón. Esto supone un auténtico problema para aquellas personas que sufren de partida enfermedades cardíacas ya que, en caso de sufrir una infección, podría producirse un ataque o un ictus. 

Las partículas de polvo proceden de la industria, de la arena, pero también de la agricultura. Esta contribuye a la contaminación con polvo en suspensión a través de las emisiones de amoníaco, los residuos de fertilización y eliminación de desechos. Los óxidos de nitrógeno, que a menudo provienen de los motores diésel, aumentan el efecto de las partículas de polvo.

Niveles recomendados para proteger la salud

¿Cuáles son los niveles recomendados? La OMS marca un límite de no más de 10 microgramos por metro cúbico de aire para partículas finas de polvo con un diámetro de 2,5 micrómetros.

"El 90 por ciento de la humanidad vive prácticamente por encima de los límites establecidos por la OMS. Necesitamos límites para el polvo en suspensión que nos protejan de las consecuencias para la salud", ha explicado el doctor. 

La pandemia de coronavirus se ha llevado por delante la vida de hasta ahora a poco más de un millón de personas. Sin embargo, debido a la excesiva contaminación por partículas de polvo, fallecen casi 9 millones de personas cada año en todo el mundo. 


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