La consejera Elsa Artadi (Junts er Catalunya) y el vicepresidente Pere Aragonès (ERC).

El Govern se divide entre los presupuestos de Aragonès y los de Artadi

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El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, asegura que se aprobará el presupuesto pese a las discrepancias de los dos socios de gobierno

Josep Maria Casas

Economía Digital

La consejera Elsa Artadi (Junts er Catalunya) y el vicepresidente Pere Aragonès (ERC).

Barcelona, 14 de agosto de 2018 (04:55 CET)

El vicepresidente y consejero de economía de la Generalitat, el republicano Pere Aragonès, asegura públicamente que el Parlamento catalán aprobará los presupuestos de 2019 antes de acabar este año.

Sin embargo, su optimismo no convence ni a los suyos, ni tampoco al presidente catalán, Quim Torra, que advirtió hace unos días de que convocaría elecciones anticipadas si no se aprueban las cuentas.

Las discrepancias entre ERC y Junts per Catalunya (JpC) están paralizando la Generalitat. Los presupuestos son un ejemplo. Lo dos socios del gobierno catalán mantienen posiciones distantes que dificultan las negociaciones con los grupos de la oposición.

Aragonès presentará en octubre el proyecto de presupuestos. Lo presentará por obligación, porque es su deber como responsable de Economía, aunque a priori ningún grupo político le brinda apoyo. Anuncia que empezará la negociación con la CUP, precisamente porque posibilitaron la investidura de Torra.

Después seguirá con Cataluya en Comú Podem (CECP), la formación de Xavier Domènech y de la alcaldesa Ada Colau, sin descartar el PSC de Miquel Iceta. Sin embargo, ninguno de estos tres grupos sabe nada de las propuestas que Aragonès les pondrá sobre la mesa.

De entrada, la formación de Domènech exige que se les aclare si será el proyecto de presupuestos de ERC o el de Junts per Catalunya, socios en el gobierno catalán aunque defienden posiciones antagónicas en materia fiscal.

Y para conseguir el apoyo de CECP, se deberá retocar cuestiones fiscales como el impuesto de sucesiones. Los republicanos podrían aceptarlo, pero Junts per Catalunya siempre se ha opuesto. No lo aceptó Carles Puigdemont cuando era presidente, ni Torra parece dispuesto a claudicar.

¿Las cuentas de Aragonès o de Artadi?

Fuentes de CECP aseguran que desconocen por completo las “intenciones” de Aragonès: “No sabemos si presentará una propuesta al gusto de ERC o de Junts per Catalunya, si serán las cuentas de Aragonès o las de Elsa Artadi”.

Insisten en que se encuentran “a la expectativa”. Están dispuestos a negociar, pero dudan de la disposición del gobierno de la Generalitat a llegar a acuerdo. Incluso dudan que dentro del mismo Ejecutivo puedan consensuar posiciones que sean aceptadas por otro grupo de la oposición. Sólo así conseguirían superar el trámite parlamentario.

Desde la vicepresidencia se apunta que las negociaciones empezarán en septiembre después del “stand by veraniego”. Aragonès no ha anunciado ninguna propuesta concreta para conseguir el apoyo de la CUP, de CECP o del PSC. Tampoco consta que ERC haya limado las diferencias con sus socios de gobierno.

Exigencias de la CUP

Para conseguir el apoyo de los cuatro diputados de la CUP, los anticapitalistas exigen incrementar los impuestos a las rentas más altas de 60.000 euros anuales. ERC no se cierra en banda a tal posibilidad, pero Junts per Catalunya no quiere ni oir hablar de ello.

Ferran Bel, diputado del Pdecat en el Congreso, dejó claro hace unos días que se oponen frontalmente.

En la anterior legislatura, la CUP exigió de entrada que se incrementara la presión fiscal a las rentas de más de 60.000 euros. El entonces vicepresidente Oriol Junqueras no cedió en este punto, pero consiguió que facilitaran la aprobación de los presupuestos a cambio de prometerles el referéndum del 1 de octubre.

Precisamente, este referéndum le llevó a la cárcel. Pero Aragonès, su sucesor, no tiene otro referéndum en la manga para ofrecer a los anticapitalistas.

Las exigencias de la CUP y de CECP son muy similares. Coinciden en reclamar la modificación del impuesto de sucesiones o en la fiscalidad verde. Tanto Junqueras como Aragonès siempre han mostrado más receptividad a estos planteamientos que Puigdemont o Torra. 

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