La alcaldesa Ada Colau y el primer teniente de alcalde Jaume Collboni cuando anunciaron en julio pasado su pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona. /EFE/ Quique García
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Los socialistas no consiguen sacar réditos electorales de su gestión en áreas clave del Ayuntamiento barcelonés según el último barómetro municipal

Josep Maria Casas

Economía Digital

La alcaldesa Ada Colau y el primer teniente de alcalde Jaume Collboni cuando anunciaron en julio pasado su pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona. /EFE/ Quique García

Barcelona, 28 de diciembre de 2019 (04:55 CET)

Todas las formaciones políticas con representación en el Ayuntamiento de Barcelona salen mal paradas del último barómetro de opinión excepto los republicanos: lideran las encuestas de intención de voto y su líder, Ernest Maragall, es el único que llega al aprobado en la valoración de políticos, aunque sea con un cinco pelado.

Ni quiera el PSC ha sacado réditos de su pacto de gobierno con Ada Colau. Según los datos del barómetro semestral, difundidos este viernes, los socialistas de Jaume Collboni registran una intención de voto del 8,9% cuando en las elecciones del pasado mayo consiguieron el apoyo del 12,1% del total de barceloneses con derecho a voto.

Los socialistas confiaban en rentabilizar su pacto con Colau. Asumieron carteras en las que fracasó el anterior gobierno de Colau como las de seguridad, ahora en manos de Albert Batlle, o Movilidad, en las de Rosa Alarcón. Sin embargo, ello no se ha traducido en un incremento de las expectativas electorales según el último barómetro.

En cambio, los comunes de Colau obtienen una intención de voto del 15,5% cuando en las elecciones de mayo se quedaron en el 13,7%. El pacto de gobierno no les pasa factura a ellos, sino a sus socios socialistas.

No obstante, los comunes siguen por debajo de ERC, que obtiene una intención de voto del 16% cuando en las elecciones del pasado mayo cosecharon el 14,1. Además, Colau suspende en valoración (4,7 puntos) por primera vez desde que llegó a la alcaldía hace cuatro años.

La CUP también saca pecho después de quedarse fuera del consistorio barcelonés en las últimas municipales. La encuesta municipal le da una intención de voto del 4,7 cuando las urnas les dieron hace poco más de seis meses el 2,6.

Manuel Valls se desmorona

Ciudadanos y Barcelona pel canvi, que se presentaron junto en las elecciones, van de capa caída. Juntos consiguieron el 8,7% del voto del total de barceloneses, mientras que su intención de voto por separado ahora se reduce al 2,6%, por lo que se refiere al grupo que lidera Luz Guilarte, y a al 0,4%, al de Manuel Valls.

Junts per Catalunya también pincha tiene ahora una intención de voto del 4,7% cuando en las municipales obtuvo un 6,9%. Lo mismo ocurre con los populares. La formación de Josep Bou reduce sus expectativas al 1,5% cuando en las urnas sacó un 3,3%

Estos datos muestran tendencias aunque no reflejan la realidad. En las elecciones del 26 de mayo, la abstención alcanzó un 33,8%, mientras que en el barómetro tan solo un 9,1% de los encuestados manifiesta que no ejercerá su derecho al voto.

Al analizar los resultados del último barómetro semestral con los realizados desde 2015 queda patente la volatilidad de la opinión de los barceloneses respecto a los problemas de su ciudad. Por ejemplo, el problema más grave de la ciudad en estos momentos en opinión de los barceloneses es la inseguridad (29,1%) cuando en el barómetro de junio de 2015 tan solo una minoría (3,4%) lo situaba en primer lugar.

La percepción de inseguridad se disparó en 2018 al pasar de un 6% de ciudadanos que lo consideraba el problema más grave en junio al 21% en diciembre. Desde entonces sube pese a que, en los últimos meses, los delitos han descendido.

En sentido contrario, el paro y las condiciones laborales pasaron de ser considerados el primer problema de los barceloneses en junio de 2015 (31,9%) al poco significativo 3,5% actual.

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