El PSC arranca poder a Colau pero apenas varía su rumbo

El PSC consigue que Colau ceda con las reformas de los hoteles del centro de Barcelona

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Jaume Collboni (PSC) ha arrancado de la alcaldesa Ada Colau (Barcelona en Comú) la mitad del nuevo gobierno municipal. Los socialistas estarán al frente de áreas como la seguridad, la movilidad, el comercio o el turismo en las que Colau fracasó o generó enormes tensiones en el pasado mandato. Algunos de los cambios que introducirán se avanzan en el llamado “Acuerdo de izquierdas para el gobierno de Barcelona” aunque no suponen cambios de rumbo radicales.

Colau chocó repetidamente en los últimos cuatro años con los hoteleros. En el nuevo gobierno, esta concejalía corresponde al socialista Xavier Marcé.

En el acuerdo entre BComú y PSC se “garantiza” el mantenimiento del polémico Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (Peuat), si bien se anuncian revisiones. Una de ellas será posibilitar que los hoteles situados en el centro de la ciudad puedan ejecutar obras de reforma siempre que no aumenten su capacidad. El anterior gobierno de Colau exigía que disminuyeran la capacidad para autorizar su reforma. Es una concesión, aunque insuficiente para los empresarios turísticos.

El Ayuntamiento de Barcelona continuará la lucha contra los alquileres turísticos ilegales. Se anuncia la implantación de un carnet por puntos y la instalación de sonómetros obligatorios en todas las viviendas de uso turístico.

Se exigirá a la Generalitat la cesión del 100% del impuesto de estancias en alojamientos turísticos. En realidad, esta era una reivindicación del anterior concejal de este ramo, Agustí Colom, de BComú. En la actualidad, el Ayuntamiento y la Generalitat se reparten a partes iguales este impuesto.

Una vez constituido el nuevo gobierno, se renovará Barcelona Turismo, un consorcio público-privado participado por el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio. Todavía no se ha convocado el consejo general ni el comité ejecutivo –que encabeza el presidente de la Cámara, el independentista Joan Canadell– previstos para este julio porque el Ayuntamiento aún no ha designado a sus representantes.

De entrada, la intención es dotar a este consorcio de una dimensión metropolitana y abrirlo a nuevos actores económicos. El Ayuntamiento intentará “un mayor control y liderazgo público” pese a que el independentista Canadell tomará el mando ejecutivo.

Batlle manda en la Guardia Urbana

En seguridad, el concejal Albert Batlle, del PSC, liderará el desarrollo del plan director de la Guardia Urbana. Se apuesta por un modelo policial basado en la proximidad y la prevención. Colau ha pasado al PSC una bomba de relojería.

Durante el presente mandato se comprometen a convocar 1.000 plazas de agente de la Guardia Urbana y a reclamar a la Generalitat una dotación de más de 600 mossos adicionales para hacer frente a las necesidades de la ciudad.

Se apuesta por la “coordinación”, “cooperación” y “diálogo” entre todos los cuerpos de seguridad que operan en Barcelona que acabe con la actual descoordinación. Anuncian la puesta en marcha de un nuevo Centro Metropolitano de Emergencias de Barcelona (Cecor), que sustituirá a la actual “sala conjunta” que Colau se comprometió a cerrar hace más de dos años. El nuevo Cecor será un instrumento de coordinación de cuerpos policiales y servicios de emergencias.

En el capítulo de ocupación, área que corresponde a Collboni, se anuncia que se creará un equipo dentro de la Guardia Urbana para ayudar a los inspectores de trabajo en su lucha contra la precariedad laboral. No obstante, esta competencia policial no correspondería a la Guardia Urbana.

En el mismo capítulo de ocupación se hace un brindis al sol al anunciar que impulsarán un “pacto de ciudad de un salario de referencia de 1.200 euros”. Indican que se proponen conseguir este objetivo mediante la concertación social y en colaboración con el Área Metropolitana de Barcelona.

Buscan un acuerdo para el top manta

Respecto a la proliferación del top manta en Barcelona, tan solo aparece una única referencia, precisamente en el programa de comercio, área que asume la socialista Montserrat Ballarín. Proponen “liderar un acuerdo integral interadministrativo” para abordar la venta ambulante no autorizada.

Este acuerdo contempla la intervención de las cadenas de distribución de productos falsificados, los “operativos conjuntos” entre agentes de los Mossos y la Guardia Urbana contra la ocupación ilegal del espacio público pero también la promoción de planes de ocupación para los manteros. De esto último, Colau hizo bandera.

Las asociaciones de comerciantes se han quejado repetidamente de la inhibición hasta ahora del gobierno de Colau para frenar el top manta. Consideran que la Guardia Urbana hace la vista gorda con los manteros. Los socialistas prometieron mano dura para atajar su proliferación aunque en el “Acuerdo de izquierdas” suscrito con los comuns no se va más allá de una declaración de intenciones.

La socialista Laia Bonet, tercera teniente de alcalde, asume entre sus múltiples áreas el zoo de Barcelona, otra de las patatas calientes de Colau. Sin embargo, en el acuerdo de gobierno se precisa que deberá “tener presente” la iniciativa ciudadana aprobada en el último pleno del anterior mandato y que no contó con el voto a favor del PSC.

Los trabajadores del zoo apoyan el plan estratégico de inversiones, que se aprobó por unanimidad, pero no la polémica iniciativa ciudadana sobre el futuro de esta instalación porque consideran que supondrá su decadencia. Esta iniciativa ciudadana lo convierte en un zoo centrado en las especies de animales mediterráneos.

Los socialistas esperan sacar lustre a las áreas más polémicas durante el anterior gobierno de Colau, como la seguridad o la movilidad.

En rueda de prensa, Colau y Collboni aseguraron este miércoles que liderarán un gobierno estable. Sin embargo, sus respectivas posiciones con respecto al conflicto independentista catalán quedan al margen del acuerdo suscrito. BComú y PSC adoptarán las decisiones que consideren oportunas sobre la llamada “cuestión nacional” catalana, que no tienen porque ser coincidentes.

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