Carles Puigdemont quiere una lista unitaria, y buscará hasta el último momento una lista de electores para arrastrar a ERC. EFE-SL

Puigdemont busca a la desesperada una candidatura popular

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Puigdemont no se resigna a encabezar una lista de electores, con el apoyo de la ANC y de Òmnium, que pueda lograr en el último momento la complicidad de ERC

Manel Manchón

Economía Digital

Carles Puigdemont quiere una lista unitaria, y buscará hasta el último momento una lista de electores para arrastrar a ERC. EFE-SL

Barcelona, 09 de noviembre de 2017 (04:55 CET)

Carles Puigdemont no se resigna. El presidente “legítimo”, como él mismo se autodenomina, busca a la desesperada una candidatura de electores, una lista popular con independientes y miembros de las entidades soberanistas, como la ANC y Òmnium Cultural, que pueda fuerzar a que se sume, en el último momento, Esquerra Republicana. Aunque ha finalizado el plazo para registrar coaliciones electorales, existen otras fórmulas, al margen de una treta legal ideada por la CUP, y es que ha registrado una marca blanca en la que se podría integrar el soberanismo.

¿Es posible? En cualquier caso, Puigdemont no se resigna, apoyado por el Pdecat, que tiene sobre sus espaldas un gran dilema: inicia de una vez una etapa que le lleve a medio plazo a algún puerto –para recuperar su espacio ideológico-- o se suma a una lista unitaria que le pueda mantener en el poder, con el paraguas del que ha sido el presidente de la Generalitat.

Todo puede cambiar en pocos días. La situación judicial de los consejeros que siguen en prisión, los movimientos de las entidades soberanistas, --que ya no tienen el mismo peso, porque los partidos, a medida que se acerca la fecha de las elecciones, se han lanzado a la conquista del poder--, y los personalismos, como el de Puigdemont pueden provocar estrategias diferentes.

Puigdemont quiere seguir, pero para ello necesita una lista plural, que vaya más allá del Pdecat

El consejo nacional del Pdecat se reúne este sábado, con la idea de cerrar la lista que presentará el 21-D, y que, --por ahora-- encabezará Puigdemont. En esa lista destacarán dos nombres, que tiran, sin embargo, en diferentes direcciones. Se trata de Neus Munté, la consejera que dimitió antes del verano, porque veía venir la aceleración del presidente de la Generalitat, que acabó con la declaración de independencia, y de Miquel Buch, el alcalde de Premià de Mar y presidente de la Asociación Catalana de Municipios.

Buch, precisamente, es quien más empuja para buscar esa candidatura de electores, con independientes, con los políticos presos –se verá si acaban saliendo en función de la decisión del Tribunal Supremo de asumir toda la causa, que podría rectificar las medidas cautelares que tomó la Audiencia Nacional--, con miembros de la ANC y de Òmnium, y a la espera de que se sumara Esquerra Republicana y sectores de la CUP.

Esquerra, sin embargo, no está por la labor. No ahora. El portavoz del partido, Sergi Sabrià, asegura que el objetivo es concurir con listas separadas y lanzar un “frente común”, con algunos puntos compartidos, como la petición de que salgan los presos, la retirada del 155 y alguna fórmula que desarrolle la construcción de la “República catalana”.

Esquerra ha optado por una lista unitaria en su propio seno, e integrarà a los exdemocristianos de Demòcrates

El hecho es que todos los partidos han comenzado a trabajar en la propia apertura de sus listas, como si se tratara de candidaturas unitarias en pequeño. Lo pretende el Pdecat, si acaba fracasando el intento más ambicioso de Puigdemont, y también Esquerra, que mantendrá los acuerdos con los exmiembros del PSC nacionalistas que constituyeron asociaciones propias. Ahora integrará también a los dirigentes que abandonaron Unió Democràtica y fundaron el partido Demòcrates, que lidera Antoni Castellà.

En el caso de los partidos constitucionales, quien lo intenta es el PSC, que este miércoles dio cuenta de su acuerdo con Units Avancem, el partido de los exdirigentes de Unió Democràtica, al integrar al exconsejero Ramon Espadaler como número tres por Barcelona, y con otros lugares reservados en las listas por Girona y Lleida.

Para el Pdecat, sin embargo, la situación es crítica, sin que ninguna fórmula garantice un cierto éxito. Puigdemont es el mejor valor del Pdecat, pero también puede ser el peor candidato, en función de cómo siga actuando desde Bruselas, con mensajes que chocan frontalmente con la imagen que pretende dar a partir de ahora la dirección que lidera la coordinadora general, Marta Pascal.

La ventaja del Pdecat es que, por ahora, no hay ninguna lista que muerda en su espacio más tradicional. A la espera de la decisión que tome Lliures, el partido que lideran Antoni Fernández Teixidó y Roger Muntañola, y de los pasos que tome Santi Vila, que perfila una plataforma propia, el Pdecat podría nombrar a otro candidato diferente a Puigdemont.  

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