Rajoy: “No es el Gobierno quien impone los sacrificios, sino la necesidad”

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CÍRCULO DE ECONOMÍA

Xavier Salvador / Cristina Farrés

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ante el empresariado catalán reunido en Sitges
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ante el empresariado catalán reunido en Sitges

02 de junio de 2012 (14:00 CET)

Firmeza, política, disciplina, esfuerzo, construcción europea, reformas… Esos son los términos que más veces se han repetido durante el discurso pronunciado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ante un centenar de representantes del mundo económico catalán en la clausura de la XXVIII Reunión Círculo de Economía, en Sitges. La obsesión del jefe del Ejecutivo no ha sido otra que tranquilizar a los asistentes, lanzar durante el fin de semana un mensaje de calma a los mercados y disipar algunas de las dudas que se ciernen sobre la economía española en las últimas horas.

Esa búsqueda de la credibilidad en su política económica no estuvo exenta de reconocimientos sobre la gravedad de la situación. “Las dificultades son muy graves, nadie puede dudarlo”, “asistimos en estos días a un constante desbordamiento de comentarios, alarmas y profecías agoreras que parecen preludiar el final de los tiempos”, “no estamos al borde de ningún precipicio, ésa no es la realidad”, “la borrasca no se ha despejado, pero no vamos a naufragar”, fueron algunas de las frases pronunciadas por el mandatario.

En el fondo, de manera subyacente, Rajoy ha pretendido convencer al mundo económico catalán de que su política y el rigor con el que pretende aplicarla no es la responsable de la situación, sino la salida forzada ante la situación heredada y el contexto mundial. “No es el Gobierno quien impone los sacrificios, sino la necesidad”.

Firme en la solución


Rajoy ha preferido admitir la realidad para a renglón seguido explicar al auditorio que, pese a la dimensión de la crisis y de sus consecuencias, él, su Gobierno, su partido, tienen claras cuáles son la recetas de política económica que deben aplicarse para atravesar la tormenta económica que España, su deuda pública, su sistema financiero, su mercado de trabajo, sus administraciones están soportando con serias dificultades en las últimas semanas.

Por eso, el presidente insistió en que posee las recetas adecuadas. No son nuevas --control del déficit público, reformas en la estructura de la economía española, y medidas a favor de la productividad--, pero sí el grado de sacralización con las que el jefe del Ejecutivo aspira a aplicarlas. En España, pero también en la Unión Europea (UE). “Si es urgente resolver la situación española, no lo es menos resolver los problemas del conjunto de la Unión Monetaria”, ha señalado en su discurso.

Entre la serenidad y la calma tensa

Y todo ello intentando apaciguar los ánimos. “Lo que yo quiero dejar aquí hoy es un mensaje de serenidad”. Calma tensa, dicho de otra forma: “No pido a nadie que se despreocupe porque seguimos, de momento, en plena borrasca”.

Con símiles marineros y todo tipo de metáforas náuticas, Rajoy ha mostrado su convicción de que se puede superar la crisis. Es necesario, para ello, que la UE también cambie su registro político. El presidente ha mostrado su disconformidad con las políticas keynesianas que se aplicaron en los primeros años de la crisis desde Bruselas. “España y otros países de la periferia son los grandes perjudicados por las políticas de relajación fiscal impulsadas por la Unión Europea”.

¿Solución? Más disciplina, ha dicho. En su opinión, el alejamiento de las reglas de euro es el causante del agravamiento de la situación. “No queda más remedio que sanear nuestras cuentas públicas y privadas”, ha respondido al ser preguntado desde la sala.

Todo pivota en el déficit público

De acuerdo con el tono serio pero tranquilizador que ha intentado transmitir al auditorio, Rajoy insistió en que sólo es posible liberar recursos financieros si se encauza el déficit público. “Las administraciones públicas absorben el escaso crédito disponible en perjuicio del sector privado”. Y no sólo considera que aplicar esa estrategia con rigor sea clave, sino que se trata de “una obligación” para todos los miembros de la zona euro.

“Veo inviable que España haga default” ha respondido Rajoy cuando Josep Piqué le ha trasladado la pregunta de uno de los asistentes a las jornadas en la que se le interrogaba sobre qué grado de posibilidades concedía a esa opción.
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