El diputado de ERC, Gabriel Rufián, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate de la segunda prórroga del estado de alarma, el 9 de abril de 2020 en el Congreso | EFE/Mariscal

Sánchez acaricia a ERC 24 horas después de pactar con el PP

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El Gobierno atribuye el perfil pactista del PP al ciclo electoral en País Vasco y Galicia y subraya que cuenta con ERC para los presupuestos

Alessandro Solís

Economía Digital

El diputado de ERC, Gabriel Rufián, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate de la segunda prórroga del estado de alarma, el 9 de abril de 2020 en el Congreso | EFE/Mariscal

Barcelona, 26 de junio de 2020 (21:12 CET)

Pese a amenecer este viernes con una nueva advertencia de Oriol Junqueras, que pidió al Gobierno elegir entre ERC y Ciudadanos porque "no se puede tener todo a la vez", Pedro Sánchez prorrogará su política de geometría variable al menos hasta la negociación de los Presupuestos Generales del Estado.

Las "cuentas de la reconstrucción", como las llama María Jesús Montero, aspirarán a contar con el apoyo de los republicanos, según la portavoz del Ejecutivo, que a su vez no ve contraproducente esta expectativa con la de llegar a acuerdos con el PP más allá del decreto de la nueva normalidad.

Tras haber confirmado Cs su disposición a negociar los Presupuestos y que ERC haya advertido en repetidas ocasiones de que está "en las antípodas" del nuevo socio de Sánchez, el Ejecutivo vuelve a mirar a su derecha para extremar la elasticidad parlamentaria que le ha caracterizado en las últimas semanas.

Para bien o para mal, esta flexibilidad negociadora le ha permitido pactar con Inés Arrimadas dos prórrogas del estado de alarma y el decreto de la nueva normalidad, que finalmente también ha sido avalado por el PP, tras negociarlo directamente con el Gobierno a cambio de tramitarlo como proyecto de ley.

Simbólicamente, este último acuerdo con los de Pablo Casado ha supuesto cuando menos una tregua en la turbia dinámica que han mantenido el Gobierno y el líder de la oposición durante la crisis del coronavirus. Pero la desconfianza mutua es indisimulable. El PP sigue mostrando escepticismo en público y en privado, pero entiende que debe intentar llegar a acuerdos. Y el Gobierno dijo este viernes que teme que la aproximación de los populares responda solo a un "puro interés electoral" por la proximidad de las elecciones del 12 de julio en Galicia y País Vasco.

"Una nueva actitud" es lo que espera el Ejecutivo del PP de ahora en adelante, según declaraciones de Montero, que desconfía de la "honestidad y sinceridad" del cambio de postura de Casado y prefiere esperar a ver si esta actitud tiene "continuidad" en "los próximos meses".

Se refiere, por una parte, al acuerdo de reconstrucción que saldrá de la comisión homónima del Congreso, donde PSOE y PP se han emplazado a negociar medidas para la recuperación tras la crisis sanitaria; y, por otra parte, a la actuación en Europa, donde el Gobierno reprocha que el PP "habla mal" de España.

Por ello, Montero ha afirmado que espera que la renovada actitud de Casado se extienda a otros horizontes "críticos para España", como la petición de 140.000 millones de euros de los fondos europeos de reconstrucción. Y ha pedido al PP y al resto de la oposición "una reflexión profunda" con respecto al papel que quieren desempeñar en los próximos años, avisando que "fracasó en el vaticinio si albergó la posibilidad de que el Gobierno no se sostuviera".

El Gobierno "quiere pensar" que cuenta con ERC

La ministra de Hacienda, y por tanto la encargada de elaborar el proyecto presupuestario que se presentará a inicios de otoño, no ha visto contraproducente apostar por más acuerdos con el PP al mismo tiempo que no descarta que Esquerra siga estando en "la mayoría" y se siente con el Gobierno a negociar las cuentas.

Pese a que los republicanos cada vez están más alejados del Ejecutivo, y que el mismo Junqueras recordó en una entrevista publicada este viernes que su relación con Sánchez está supeditada al desarrollo de la mesa de diálogo separatista, Montero no ha constatado ninguna ruptura.

El Gobierno "quiere pensar" que ERC sigue estando en el bloque que facilitó la investidura y del que en principio depende la legislatura, y, siendo los Presupuestos la piedra angular para aspirar a seguir gobernando, mantiene su esperanza en que los independentistas faciliten "unas cuentas públicas e iniciativas legislativas respecto a lo que estamos haciendo para intentar proteger sobre todo a los más vulnerables". "No se entendería que una formación de izquierdas, como se declara y como es, no apoyara" el proyecto que presentará en los próximos meses la coalición, añadió Montero.

La ministra ha explicado que en las próximas semanas firmará la orden ministerial para que se inicien los trámites para la elaboración de las cuentas, que seguramente se informarán del acuerdo al que llegue la comisión para la reconstrucción económica, un asunto en el que, aunque es difícil, cabe la posibilidad de que PSOE y PP lleguen a más acuerdos.

ERC, de hecho, ha sido muy crítico de las conclusiones que presentaron los socialistas y Podemos en la comisión parlamentaria e incluyó en su borrador medidas que los socios de la coalición descartaron, como el impuesto a las grandes riquezas.

Montero no ha renunciado a suprimir más propuestas, incluso fiscales, para "consensuar la posición más mayoritaria posible", lo que en teoría le aleja más de ERC, que en su documento apuesta por más impuestos en general.

Pero también es cierto que todo depende de la mesa de diálogo en Cataluña, pendiente de una segunda reunión que a juicio de los republicanos debería celebrarse en julio. De hecho, Junqueras, consultado por las cuentas, prefiere no adelantarse a los hechos. "Creo que va demasiadas pantallas por delante, primero se tiene que reunir la mesa de negociación y que vaya avanzando para al menos hablar".

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