Pedro Sánchez durante la declaración institucional en la Moncloa tras la sentencia del 'procés', el 14 de octubre de 2019. Foto: EFE/Ballesteros

Sánchez, Casado y Rivera cierran filas tras la sentencia del procés

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Los líderes de PSOE, PP y Ciudadanos estrechan sus contactos e intentan que el independentismo no desborde la situación política

Marcos Pardeiro

Economía Digital

Pedro Sánchez durante la declaración institucional en la Moncloa tras la sentencia del 'procés', el 14 de octubre de 2019. Foto: EFE/Ballesteros

Barcelona, 15 de octubre de 2019 (04:55 CET)

Pedro Sánchez, Pablo Casado y Albert Rivera están, por primera vez en mucho tiempo, cerca de algún consenso básico. Nunca lo han estado tanto a lo largo de este año 2019, un año sometido a continuas contiendas electorales.

La sentencia del procés, acaso el fallo judicial más importante de los últimos 40 años en España, sirvió para enterrar durante unas horas el feroz combate partidista y para intentar preservar el prestigio de las instituciones y la fortaleza del edificio constitucional.

El presidente del Gobierno en funciones, el líder del PP y el de Ciudadanos midieron como nunca sus palabras este lunes. Comenzaron por aplaudir la sentencia del Tribunal Supremo sin deslizar queja alguna sobre su alcance y, a continuación, evitaron convertirla en munición para su campo de batalla.

Sánchez descolgó el teléfono en la Moncloa para contactar con Casado, con Rivera y también, a última hora, con Pablo Iglesias. Las conversaciones fueron "constructivas", según informó el propio gabinete del presidente. Su compromiso fue mantener el contacto con todos los líderes a lo largo de las próximas horas para seguir con atención la situación (política y social) en Cataluña y, llegado el caso, intentar consensuar "medidas excepcionales" (ley de Seguridad Nacional, 155).

La unidad de Sánchez, Casado y Rivera

Al menos por unas horas el constitucionalismo pareció unido. Incluso Rivera, el más interesado en sacudir la situación para salir del lodazal de las encuestas (21 escuálidos escaños han llegado a conceder a Ciudadanos), mantuvo el tipo. 

El líder de Ciudadanos se limitó a pedir una reunión a tres (con Sánchez y Casado) y a proponer que el Gobierno recupere competencias penitenciarias para que el tercer grado (régimen de semilibertad) de los políticos condenados a prisión no dependa de la Generalitat en ninguna fase.

Pero Sánchez no quiere reunión alguna de momento porque se siente cómodo en el papel institucional del presidente en horas graves. Compareció ante los medios con la lección aprendida y sin dejar margen al indulto de los presos. Dijo, de hecho, que su compromiso es el de garantizar el "absoluto cumplimiento" del fallo.

Junqueras y la vía del indulto

Quizás su compromiso no pueda llegar a tanto.  Oriol Junqueras está condenado a 13 años de prisión por los delitos de sedición y malversación. Junqueras, como era de esperar, se llevó la pena más contundente porque, a falta del huido Carles Puigdemont, era quien ostentaba una mayor responsabilidad en el procés como exvicepresidente de la Generalitat.

Al poco de conocerse la sentencia del procés, sobre las 9.30horas de este lunes, comenzaron las inevitables valoraciones sobre lo duras —o lo blandas— que fueron las condenas y, cómo no, también comenzaron los cálculos sobre cuándo saldrá Junqueras de la cárcel, teniendo en cuenta las posibilidades previstas en el tercer grado.

Poco después de conocer la sentencia del procés, PP y Ciudadanos urgieron al Gobierno en funciones que se comprometiera a cerrar la vía del indulto tanto a Junqueras como al resto de dirigentes independentistas condenados. Un ministro de peso en el Gobierno, el de Fomento, José Luis Ábalos, dijo sin pestañear que "no procede hablar de indultos".

Y ahí se acabó el debate entre PSOE, PP y Ciudadanos, que por un día y aun estando en plena precampaña, mantuvieron algo semejante a una posición de Estado.

El debate del indulto, sin embargo, seguirá presente, igual que lo estará el de la amnistía y el de la convocatoria de unas elecciones anticipadas en Cataluña para salir del laberinto.

De lo que quizás no se hable tanto es de cómo podría buscar Junqueras el indulto, a lo que, de momento, se niega. Podría hacerlo, nada más y nada menos, que como el exgeneral Alfonso Armada, condenado a 30 años de prisión por el golpe de estado del 23-F. 

El Supremo condenó a Armada en 1983, pero salió de la cárcel en 1988 mediante indulto del gobierno de Felipe González. ¿Cómo lo hizo? Lo pidió cuatro veces sin éxito y lo logró a la quinta. Subrayó, con toda claridad, su lealtad a la Corona y su acatamiento del ordenamiento constitucional. ¿Estaría Junqueras dispuesto a eso?

 

 

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