Un informe duda de la rentabilidad de la segunda mayor infraestructura de Cataluña

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Los asesores de Mas aseguran que las previsiones para el canal Segarra-Garrigues “son demasiado optimistas” y cuestionan la viabilidad económica

El canal Segarra-Garrigues cuando se estaba ejecutando en 2013. Ahora, Acuaes reclama parte del importe de estas obras.

24 de agosto de 2014 (10:52 CET)

La segunda mayor infraestructura que acomete el gobierno catalán, el canal de agua Segarra-Garrigues, perderá dinero con toda probabilidad.

La rentabilidad no está asegurada, según un informe elaborado hace un año y oculto por la Generalitat. Los asesores de Artur Mas aseguran que el Govern es demasiado optimista y cuestionan la viabilidad del proyecto.

Las obras ascienden a 1.069 millones de euros. Sólo la línea 9 del metro de Barcelona tiene un presupuesto mayor.

Nulo interes de los regantes

El organismo que ha advertido a la Generalitat es el Consejo Asesor de Desarrollo Sostenible (CADS), informa El País. Se enumeran varios factores que dificultarían una explotación rentable del canal.

El retraso de la construcción, el encarecimiento de la obra, las modificaciones de la Unión Europea pero, sobre todo, el nulo interés de los regantes de la zona. Confluyen también razones ambientales.

“Uno de los factores críticos es, precisamente, la disponibilidad y garantía de agua en caso de pleno funcionamiento”.

Cambios demográficos y ambientales


Los expertos dudan que el río Segre, que alimenta la infraestructura, tenga capacidad para cumplir con éxito ese objetivo.

Los cambios climatológicos y humanos en la cabecera complican que, en el futuro, las aportaciones al canal sean suficientes. La dotación máxima que se prevé es de 342 hectómetros cúbicos por año, una cantidad difícil de recoger con los actuales volúmenes del cauce.

La falta de interés de los regantes aparece como la otra realidad que el Ejecutivo catalán ha ocultado en los cajones.

Los expertos avisan de que el envejecimiento de la población activa agraria, que apenas incorpora regantes jóvenes al censo, “hace poco atractiva las inversiones a largo plazo”.

Las fincas existentes son pequeñas y “por tanto se hace más cara la inversión”, señalan sibilinamente los técnicos del CADS.

Previsiones poco realistas


“Las expectativas de conexión al canal no eran realistas”, continúa el informe revelado por El País. La Generalitat preveía que de los 1.069 millones de presupuesto, 247 los pondría la comunidad de regantes.

El agua llega actualmente a 5.500 hectáreas, de las 68.000 estimadas inicialmente tras haber invertido 670 millones de euros.
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