Un republicano defensor de los gais pone a Argentina contra las cuerdas

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Paul Singer es el propietario del fondo que ha desencadenado la suspensión de pagos ‘selectiva’ en la que ha incurrido el gobierno de Cristina Fernández

El inversor estadounidense Paul Singer.

31 de julio de 2014 (10:53 CET)

Paul Singer es el nuevo enemigo de Cristina Fernández, la presidenta de Argentina. El multimillonario estadounidense, donante del partido republicano y activista de los derechos homosexuales, ha puesto contra las cuerdas al país albiceleste. El fondo que preside, NML, ha roto las negociaciones con Buenos Aires para saldar el reembolso de 225 millones de euros en bonos.

Esta deuda se arrastra desde 2010, cuando para zanjar el asunto (los títulos se compraron en 2005) se propuso una quita que Singer rechazó. Desde entonces lidera una férrea batalla judicial que terminó con una sentencia favorable dictada por un juez de Nueva York (Thomas Griesa). La misma establece un periodo de gracia de un mes para que Argentina logre un acuerdo definitivo. Debía pactar, además de con Singer, con dos fondos buitres más.

Repsol, a salvo

El plazo ha finalizado esta noche sin ninguna rúbrica. Standard & Poor’s ni siquiera esperó a que corriera el reloj para bajar su pulgar. Antes de que el ministro de Economía argentino, Alejandro Kicillof, diera por concluida la reunión sin acuerdo, la agencia enviaba un comunicado con el que declaraba al país en suspensión de pagos (default) selectiva. Es decir, a un paso de la quiebra absoluta.

Esta decisión, de momento, implica riesgos controlados para las empresas españolas. La más expuesta a un default argentino era Repsol, que cobró bonos a cambio de la expropiación de YPF. Pero ese papel quemaba en manos de Antoni Brufau, así que tardó poco en endosarlo a otros fondos. A finales de mayo, la petrolera española había hecho líquidos esos títulos. Ahora son problema de otros. Salvados por la campana.

León con piel de cordero

Volvamos con Singer. Argentina se queja de la usura del magnate estadounidense. Kicillof asegura que adquirió los bonos soberanos por 35 millones de euros. El pacto que ofreció ayer implicaba plusvalías del 300% una vez aplicada una quita. “No aceptó porque quiere más”. Efectivamente, el multimillonario es implacable y ha levantado su fondo desde la nada hasta los 11.000 millones de valor apretando a los gobiernos en dificultades. A nota de ejemplo, ya presionó al Congo para cobrar 70 millones tras invertir 15; o a Perú donde logró que una aportación de ocho millones rindieran por 43.

El aspecto más llamativo de Singer es que, aunque por su actitud agresiva en el mundo de las inversiones podría ser calificado como un tiburón más de Wall Street, fue la única voz que alertó sobre las hipotecas basuras en 2008, antes de que estallara la crisis. También se queja de que Barack Obama es laxo con los grandes bancos.
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