Unió entra en liquidación

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Unió ya no está liderada por Ramon Espadaler, sino por dos abogados de Deloitte que asumen las funciones del comité de gobierno del partido

Josep Maria Casas

Economía Digital

Ramon Espadaler, el último líder de Unió, el histórico partido democristiano actualmente en proceso de liquidación.
Ramon Espadaler, el último líder de Unió, el histórico partido democristiano actualmente en proceso de liquidación.

Barcelona, 24 de marzo de 2017 (18:56 CET)

Unió Democràtica de Catalunya (UDC) baja definitivamente la persiana. El histórico partido democristiano no ha conseguido superar el concurso de acreedores y ha entrado en liquidación. En un auto de este 21 de marzo, el titular del juzgado del mercantil número cuatro de Barcelona, Alfonso Merino, ordena la liquidación de Unió.

El juez también ordena el “cese del órgano de administración de la entidad”, pero como Unió no es una empresa, sino un partido político, precisa que en este caso se cesa al “comité de gobierno presidido por el señor Espadaler”. Se refiere a Ramon Espadaler, que substituyó a Josep Antoni Duran Lleida como líder del partido en enero del pasado año.

Unió ya no esta gobernada por Espadaler, sino por Deloitte

Tal como se establece en el auto judicial, las facultades del comité de gobierno de UDC serán desempeñadas a partir de ahora por la administración concursal. Así, al frente de Unió ya no está Espadaler, sino Deloitte, concretamente dos de sus abogados, Miguel Ángel Alonso y Juan Antonio Borrás. Son los administradores concursales y, a la vez, los liquidadores de Unió.

El juez comunica la liquidación al registro de partidos políticos

En el plazo de quince días, Deloitte deberá presentar un plan de liquidación y rescindir los contratos de suministros a Unió. El juez ha mandado una copia de la resolución de liquidación al registro de partidos políticos del ministerio del Interior.

Fuentes del partido indican que se ha prescindido de todos los empleados aunque los dirigentes siguen utilizando la sede central, situada en la calle Nápoles de Barcelona, para sus reuniones. A partir de ahora, sólo podrán acceder a la sede si se lo permiten los liquidadores. Estos también deberán decidir si cortan la luz y el agua.

Unió se acogió el pasado 1 de septiembre a un concurso voluntario de acreedores por un pasivo de 22,5 millones de euros. De este importe, más de 19 millones corresponden a la deuda con un pool de siete bancos liderados por Caixabank, con cerca de 9 millones.

Los activos sólo cubren una pequeña parte de la deuda

Los activos del partido se limitan a la sede de la calle Nápoles y a dos locales. Unió estimó su valor en 5,8 millones de euros, con los que sólo se cubriría una pequeña parte de la deuda. La sede central está en venta desde hace un año.

Unió lo perderá todo. No tiene diputados y pronto tampoco tendrá bienes. No obstante, Espadaler insiste en que el proyecto político que representan sigue vivo y tiene futuro. Se definen como moderados y catalanistas, pero no independentistas. Sus dirigentes se han agrupado en torno al Instituto de Estudios Humanísticos Coll i Alentorn (Inehca), con el que mantienen relaciones con poderosos think tanks democristianos como la Fundación Konrad Adenauer. Se proponen renacer con otras siglas, tal como lo han hecho sus exsocios de Convergència (la actual Pdecat) con los que gobernaron la Generalitat durante casi 28 años.

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